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“Los ‘lobbies’ son el poder, son los mercados”

El especialista en paraísos fiscales critica los excesos del sector financiero

Juan Hernández Vigueras es miembro de Tax Justice Network.

“Falta espíritu crítico”, repite una y otra vez Juan Hernández Vigueras. Este experto en la desregulación de los mercados financieros recuerda cómo descubrió los efectos de la globalización en un viaje a Moscú a principios de los noventa. “No había sistema, ni reglas”, apunta. Saborea aquel viaje casi iniciático, mientras prueba con delicadeza unas croquetas de espinacas y pera. Desde entonces se ha dedicado a analizar las consecuencias de ese proceso que ha apuntalado el poder de los bancos, según describe en la media docena de libros que ha publicado sobre los excesos del sector financiero y los paraísos fiscales. “Me ha atraído siempre destapar dónde está el verdadero poder”, comenta. Hernández Vigueras es miembro de la organización mundial Tax Justice Network (TJN), una prestigiosa fundación que se dedica a denunciar los abusos de los territorios offshore.

Es puntual, meticuloso y precavido. Tantea a su interlocutor como hace un púgil al bailar en el cuadrilátero alrededor de su oponente. De la misma forma se enfrenta a la lasaña de verduras que ha pedido como plato único. Poco a poco va derribando el muro de desconfianza y no tarda en recomendar un rissotto de verduras y trufa que no aparece en el menú. “Me molesta que cuando se habla de paraísos fiscales solo nos quedemos en el tema fiscal y no en el problema de la globalización financiera”, reprocha. Acaba de publicar un nuevo libro: Los ‘lobbies’ financieros, tentáculos de poder, donde describe los movimientos de las corporaciones financieras para persuadir a los Gobiernos en sus intentos por regular el sector. Cuenta que en Bruselas hay un ejército de más de 15.000 profesionales que tratan de influir y controlar las decisiones de las Administraciones Públicas. “Los lobbies son un poder en sí mismo, son los mercados”, lanza como aperitivo.

Lamenta que las instituciones europeas no controlen más las actividades de estas organizaciones. “La transparencia es el principio del conocimiento”, reflexiona con un cierto aire de resignación. Jubilado de su trabajo como directivo de una multinacional española de la construcción se dedica a divulgar las maniobras en la sombra de la gran banca.

Distingue el lobbismo de la sanidad o la educación del que practican las corporaciones financieras. La primera diferencia es la interconexión mundial. Cita a Goldman Sachs como el megalobby global mientras esgrime una cucharilla a modo de protesta con la que se come una mousse de aguacate. Añade que estas organizaciones crean productos tan complejos que solo los entienden los pocos que los manejan. “Parece que nos olvidamos que el origen de esta gran crisis, de la Gran Recesión, viene de los problemas financieros creados por las subprime. Nos olvidamos que todo comenzó en 2007 por la desregulación del sector financiero”, añade mientras recuerda una escena de Margin Call, la película que relata la caída de una gran firma de inversión en la que uno de los ejecutivos pregunta a un subordinado que le explique en lenguaje común cómo funciona la compañía.

Advierte sobre el trasvase de cargos entre la Administración y los grupos de presión. “Las puertas giratorias son peligrosas en el sector financiero. En Europa, muchos comisarios cruzan esa puerta”.