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La economía china frena y arrastra a los precios de las materias primas

El PIB de Pekín creció un 7,7% en el último trimestre, menos de lo esperado

El barril de petróleo Brent está a un paso de caer de los 100 dólares por barril

El oro pierde un 10% de su valor en apenas dos jornadas, su peor racha en 30 años

Exposición del oro en Tokio Bloomberg

Cada vez que China publica los datos trimestrales de su economía, los analistas diseccionan los datos en busca de indicios sobre la calidad del crecimiento, signos de posible ralentización o cualquier otra señal que afecta la recuperación global. Ha vuelto a ocurrir cuando la Oficina Nacional de Estadísticas ha publicado las cifras del producto interior bruto (PIB) de los tres primeros meses de año: la riqueza del país aumentó un 7,7% interanual —hasta 11,89 billones de yuanes (1,47 billones de euros)—, en medio de la ralentización y la inestabilidad de la producción industrial, la inversión y las exportaciones.

El crecimiento del PIB —varias décimas menos de lo que esperaban los analistas— supone una ligera disminución de la velocidad de la economía china respecto al 7,9% del último trimestre de 2012, cuando China invirtió una tendencia que llegó a situar en el tercer trimestre el crecimiento de la economía —un 7,4%— en el punto más bajo desde 2009.

Los analistas, no obstante, se han mostrado optimistas y han indicado que la actividad china será un motor de recuperación de la economía global, y los datos favorables de finales de 2012 reforzaron esa idea.

El dato sobre la ralentización de la actividad de Pekín lastró la cotización de las materías primas. El oro y el petróleo fueron de los más perjudicados, aunque el sector minero sufrió la mayor caída en año y medio. El petróleo Brent rondó la barrera de los 100 dólares por barril y acumula un retroceso de casi el 10% en lo que va de año.

El precio de la onza de oro ha caído a su nivel más bajo desde marzo de 2011 después de encadenar en las dos últimas sesiones un desplome del 10% y se intercambió por debajo de los 1.400 dólares.

La ralentización china, la previsión de nuevas ventas masivas por parte de bancos centrales, y un posible giro de la política monetaria de la Reserva Federal a finales de año por expectativas de recuperación, han influido en la cotización de las materias primas. Nunca en los últimos 30 años el oro había sumado dos sesiones consecutivas tan negativas. En las dos últimas jornadas ha perdido unos 156 dólares. La semana pasada, un informe de Godman Sachs encendió las luces de alarma sobre el mercado del oro al asegurar que era el momento de vender ya que el metal había llegado al final de su escalada, un repunte sostenido por su condición de valor refugio frente a las turbulencias.

Ahora, sin embargo, las expectativas que manejan los analistas es la de una economía en recuperación, pese a los problemas de Europa, y sin una excesiva inflación, lo que resta atractivo al oro.

Otro de los efectos en cadena de la pausa china y el retroceso de las materias primas estuvo en Wall Street, que intensificó sus pérdidas. El Dow Jones se dejó más de un 1% a media sesión y el S&P 500 disminuía un 1,28%.

Mientras, en China no se muestran preocupados por la ralentización. La Oficina de Estadísticas la justificó por el “entorno complicado y volátil en casa y fuera”, pero ha insistido que el Gobierno mantiene el compromiso de “avanzar al tiempo que mantiene la estabilidad”. Sheng Laiyun, portavoz de este organismo, aseguró que la economía global ha experimentado un “profundo ajuste” y culpó de la apreciación de la moneda china a las enérgicas políticas monetarias adoptadas por algunos países, lo que perjudica las exportaciones. El PIB chino creció un 7,8% en 2012, el ritmo más lento de los últimos 13 años. Pekín se ha fijado como objetivo para 2013 un alza del 7,5%.

Las ventas minoristas —principal indicador del consumo— crecieron un 12,4% en el último trimestre, frente a un 14,8% registrado un año antes. El presidente chino, Xi Jinping, se mostró la semana pasada confiado en la economía del país, y dijo que está en “buena forma”. Reconoció que China no podrá mantener los crecimientos “ultrarrápidos” del pasado, pero afirmó que “una velocidad de crecimiento relativamente rápida” será posible.

El Gobierno se ha mostrado cauto a la hora de poner en marcha políticas para estimular la economía. A finales del año pasado, puso también fin a los recortes de los tipos de interés. A cambio, aceleró la inversión en construcción, ha favorecido con medidas especiales a los exportadores y ha creado incentivos para animar el consumo doméstico.

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