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Eurostat corrige al alza el déficit español hasta rozar el 7% en 2012

La oficina estadística europea rechaza el aplazamiento de las devoluciones fiscales

El retraso en los pagos a los contribuyentes permitió cuadrar las cuentas del pasado ejercicio

El déficit cierra febrero en 23.561 millones, el equivalente al 2,22% del PIB

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. EFE

España ha abusado de la contabilidad creativa para cuadrar el déficit público de 2012. Apenas un mes después de divulgar los primeros resultados, el Gobierno ha tenido que corregir al alza la cifra del año pasado, que pasa del 6,74% del PIB anunciado entonces al 6,98%. Eurostat, la agencia estadística europea, ha impuesto esa modificación al observar que el Ejecutivo estaba aplicando mal las reglas comunes para calcular el déficit. Ese diagnóstico contradice la versión del Gobierno, que atribuyó la rectificación a un cambio metodológico de la agencia. Lo ocurrido vuelve a sembrar dudas sobre las cuentas públicas españolas, cuya credibilidad ya resultó afectada tras las controvertidas revisiones aplicadas a las cifras de 2011 por el recién estrenado Gobierno de Mariano Rajoy.

El problema deriva del modo en que Hacienda ha contabilizado las devoluciones de impuestos correspondientes a 2012 pero aún pendientes de pago al cerrar el año. Las devoluciones que solicitan los contribuyentes cuando el fisco les debe dinero porque las liquidaciones de impuestos les salen a devolver acumulaban un inusual retraso a finales del año pasado. El Gobierno lo atribuyó a un control más estrecho sobre esos pagos, pero en la práctica la retención mejoraba las cantidades que Hacienda consignaba en sus arcas (y, por tanto, el saldo final entre ingresos y gastos).

Ahora Eurostat, encargada de certificar las cuentas públicas, obliga al Ejecutivo a cambiar de criterio. Y niega la versión del Ministerio de Hacienda, que presentó las nuevas cifras como producto de un cambio metodológico introducido por Bruselas. “Eurostat no ha cambiado de método; simplemente descubrió que el método usado por España era incorrecto”, asegura una portavoz de la Comisión Europea tras confirmar el procedimiento con la agencia. Unas horas antes, la secretaria de Estado de Presupuestos, Marta Fernández, había explicado que los cambios obedecían a un cambio en la metodología actual “instado por Eurostat en los últimos días”, según un comunicado divulgado por Hacienda.

Montoro vaticinó que cualquier revisión de Bruselas sería a la baja

La nueva cifra, que roza el 7% del PIB, se parece mucho más a la proyección del déficit que hacían la mayoría de los expertos (y la propia Bruselas) a finales de año. El Gobierno sorprendió con un dato que quedaba más cerca de lo esperado del 6,3% exigido por la Comisión. Algunos incluso creen que el efecto de retrasar las devoluciones para no imputarlas hasta 2013 es mayor de lo anunciado ayer (este diario calculó cinco décimas hace unos días). Entre esas voces críticas figura la de Pedro Saura, portavoz socialista de Economía en el Congreso, que ha pedido la comparecencia en la cámara del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, para explicar los hechos. Eurostat prefiere no especular y se remite a los datos definitivos que ofrecerá para todos los países el 22 de abril.

El epidosio demuestra hasta qué punto la presión por cumplir la estricta senda del déficit ha llevado a forzar la contabilidad. Los criterios homogéneos para todos los países se inspiran en un principio básico: los ingresos y los pagos fiscales se computan en el ejercicio en que se genera el derecho, independientemente de cuándo lo perciba Hacienda (o lo abone, en el caso de las devoluciones). El ministerio argumenta que las devoluciones las detraía de la cuenta solo al desembolsarlas porque a veces —en la minoría de los casos— el fisco descubre que el contribuyente no tenía derecho a esa deducción y por tanto no llega a abonarla. Con la enmienda de Eurostat, el Ejecutivo deberá descontar en el ejercicio correspondiente todas las devoluciones que solicite el ciudadano y si más tarde no le corresponden, las volverá a anotar en la caja pública.

Los cambios obligan a revisar la serie desde el año 1995 porque el Gobierno se ha regido por los mismos criterios desde entonces. Hasta ahora a Eurostat no le había llamado la atención porque la mayoría de las devoluciones se hacían efectivas con celeridad, en el mismo ejercicio en que se solicitaban, por lo que no había un desfase significativo. Pero las cifras del año pasado activaron las alarmas: tras unos pagos fiscales muy modestos en el último tramo del ejercicio, en enero prácticamente se duplicaron respecto al inicio del año anterior. Y Eurostat descubrió la argucia. El déficit cierra febrero en 23.561 millones, el equivalente al 2,22% del PIB.

La revisión del déficit deja obsoletas unas recientes declaraciones del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, a TVE. Preguntado sobre si Bruselas certificaría el 6,74% anunciado por el Gobierno, sentenció: “Si no se queda en el 6,7% es porque será inferior”.