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El FMI asistirá a América Latina a controlar el flujo de capital extranjero

El organismo quiere asistir a la región para que dé con una fórmula que evite excesos financieros o nuevas vulnerabilidades

Alejandro Werner, nuevo director del departamento del Hemisferio Occidental del FMI. EFE

Los controles directos a los flujos de capital son siempre un tema conflictivo. Hace tres meses, el Fondo Monetario Internacional aceptó que limitarlos temporalmente ayudará a combatir la volatilidad, siempre que estén bien definidos. En el caso de las economías de América Latina, es aún más evidente, como señala Alejandro Werner en una publicación interna.

El FMI ya hizo la vista gorda en el pasado ante las medidas de protección adoptadas por algunas economías emergentes, como la de Brasil, tras el colapso de Lehman Brothers. Werner, director del Hemisferio Occidental, apoya la idea de que estos controles pueden prevenir la creación de burbujas y contener la apreciación de divisas en los países con mayores tasas de crecimiento.

Werner llegó al FMI en enero, tras dirigir el negocio de banca corporativa e inversión de BBVA Bancomer. Explica que el papel del organismo es asistir a estos países para que den con una fórmula equilibrada que combine “políticas monetarias y fiscales que creen un equilibrio entre absorber la afluencia de capitales y evitar excesos financieros o nuevas vulnerabilidades”.

El capital fluye hacia estas economías porque las perspectivas son muy buenas”

FMI

El FMI proyecta que América Latina siga creciendo más rápido que el resto del mundo. Su población, además, es joven y eso crea un entorno favorable para la inversión. Así, habla de una demanda interna muy dinámica en la región. “El capital fluye hacia estas economías porque las perspectiva son muy buenas”, señala, pero añade que esto “genera cierta volatilidad”.

“Los inversores aprovechan los diferenciales entre las tasas de interés y moviendo fondos hacia activos de mercados emergentes”, explica, lo que a su vez “promueve el crédito a corto plazo y empujando al alza los tipos de cambio”. Esta combinación, admite, constituye un reto. Lo que no dice es el instrumento a utilizarse para a la vez aprovechar la entrada de capital y reducir riesgos.

Brasil es el país más agresivo en los controles que aplica a los inversores extranjeros. Chile, uno de los principales exportadores de materias primas en la zona, también estudia ahora adoptar medidas para contener la rápida apreciación de su moneda respecto al dólar. La misma dinámica se observa en Uruguay y Paraguay con respecto a la cesta de divisas globales.

Brasil es el país más agresivo en los controles que aplica a los inversores extranjeros

Werner con concluye señalando que el otro reto de la región será como preparar a estos países a un “entorno incierto”. Como señaló días atrás el Banco Interamericano de Desarrollo, las materias primas fueron el punto fuerte de estas economías y ahora puede ser su vulnerabilidad. “Los precios de las materias primas podrán estancarse o bajar”, advierte el funcionario.

También anticipa que los intereses acabarán subiendo en las países ricos, “eso influirá en los reembolsos de la deuda”. Por eso reitera que la región debe elaborar políticas “contundentes” para fomentar el ahorro, reducir la deuda, tanto pública como privada, y un crecimiento más basado en los servicios, manufactura y construcción que depender tanto de las materias primas.