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La contratación cae hasta el nivel de los peores momentos de la crisis

El paro registrado supera por primera vez los cinco millones

En febrero se firmaron casi 950.000 contratos, el dato más bajo desde verano de 2009

Fuente: Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Las constantes del mercado laboral no mejoran. Las oficinas de empleo registraron en febrero más cinco millones de desempleados por primera vez. La afiliación a la Seguridad Social siguió cayendo, poco más de 16 millones ocupados cotizando. Hay que retroceder hasta 2002 para encontrar un nivel similar. Y lo peor es que cuando algún indicador muestra una ligera mejoría acaba por ser flor de un día. Algo así ha sucedido con la contratación. En enero reflotó ligeramente; en febrero se hundió. Los 949.844 firmados son el segundo dato más bajo de la crisis, ligeramente mejor que agosto de 2009, según el Ministerio de Empleo.

Febrero no suele ser un buen mes para la contratación, ni tan siquiera para la temporal: el turismo vive su temporada baja; no es época de vacaciones y, por tanto, no hay que cubrir huecos con sustitutos eventuales; el comercio ha dejado atrás la Navidad; y la agricultura finaliza grandes campañas, como la de los cítricos. Pero en 2013 el desplome ha sido superior al de otros años. Hay que remontarse hasta 1998 para encontrar otro con menos compromisos firmados.

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Cada mes el mercado laboral español mueve, tradicionalmente, un volumen ingente de contratos. La gran mayoría son temporales. En gran parte, así se explica que pese al gran número de compromisos rubricados la temporalidad en España (el 23%) destaque sobre la del resto de socios de la UE. De hecho, en el desplome de la contratación ha sido decisiva la caída de compromisos temporales.

Y cuando no se contrata y se despide, el paro sube. En febrero, concretamente, se registraron 59.444 parados más que el mes anterior. Se llegó a 5.040.222. No obstante, hay que tener presente que en el registro no se cuenta a quienes buscan empleo por menos media jornada, tampoco a los estudiantes, ni, por supuesto, a quienes estando en paro no se inscriben en las oficinas de empleo porque no tienen la obligación de hacerlo (por ejemplo, quienes no tienen derecho a cobrar prestación). Por tanto, se puede concluir que el número de desempleados en España es mayor. De hecho, la encuesta de población activa situaba la cifra al borde de los seis millones a finales de 2012.

Mal mes para la Seguridad Social

Tampoco febrero fue un buen mes para la afiliación a la Seguridad Social. Su nota menos negativa se encuentra en que la caída acumulada en los últimos 12 meses (4,42%) es ligeramente inferior que en enero (4,59%).

La caída del consumo se nota en el comercio, la rama que más afiliación perdió, casi 30.000 cotizantes. También bajó en Sanidad y los Servicios Sociales, 9.604 menos. Este sector, junto con la educación y otros ligados muy ligado en el empleo público (Administración y Defensa) han perdido en el último año unos 252.000 afiliados de los casi 700.000 caídos en el régimen general.

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Fuente: Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

La sangría que sufre la Seguridad Social tiene su capítulo propio entre los autónomos. En febrero los afiliados a este régimen de cotización bajaron de los tres millones por primera vez desde 2006. Este colectivo suele mostrar más fortaleza en las crisis que el de asalariados, ya que al dejar de cotizar no acumulan derechos para la jubilación futura. Pero este periodo de declive ya va camino de su sexto año y la resistencia se acaba. En los últimos 12 meses, el instituto pública cuenta con casi 50.000 autonómos menos.

Con los datos conocidos este lunes y el primer año recién cumplido de la reforma laboral, la disputa política se centró en los efectos que esta ha tenido sobre el empleo. “Febrero no ha sido un buen mes”, admitió la secretaria de Estado, Engracia Hidalgo, aunque no perdió oportunidad de subrayar que este dato es menos malo que los de 2009, cuando los incrementos del paro batieron todas las marcas, sin tener en cuenta que había bastantes menos parados. Hidalgo también defendió la reforma, sin embargo, reconoció que “por sí misma no genera empleo”. Por su parte, la portavoz del PSOE, Soraya Rodríguez, esta ley tiene “efectos perniciosos” y, junto con los recortes, convierte al Gobierno “en una máquina de destruir puestos de trabajo”.

En la misma línea crítica apuntaron los sindicatos. “Las reformas laborales sólo han acelerado el deterioro”, zanjó CC OO, que exigió al Ejecutivo un cambio de rumbo por la “ausencia de políticas de estímulo económico”. Para UGT, esas iniciativas tienen que pasar por el “empleo, la cohesión económica y la igualdad”.

CEOE, en cambio, destacó que se observa cierta ralentización en la destrucción de empleo. No obstante, la patronal siguió reclamando medidas de “flexibilidad en el mercado laboral”.

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