ANÁLISIS

Una dieta necesaria

La crisis ha demostrado lo vulnerable que puede ser el sector financiero cuando se relajan las normas y la supervisión. La ley del péndulo suele funcionar después del miedo y las perspectivas que maneja el sector financiero pasan por más exigencias de capital, una vigilancia extraordinaria de la morosidad y una caída de ingresos.

En estos nuevos tiempos algunos expertos apuntan que se impondrá un modelo parecido al que los visionarios anticiparon a comienzos de 2000 —y que algún gestor implantó con tanto entusiasmo que le costó casi la ruina de la entidad— con gran apoyo de la tecnología y, sobre todo, de Internet. Además, en el caso español confluye que debe realizar su propia digestión de una de las mayores burbujas inmobiliarias, lo que implica cerrar las oficinas que antes se dedicaron casi en exclusiva al crédito hipotecario. Los grandes sindicatos trabajan con la idea de que la banca perderá 55.000 empleos desde 2008 (la mayoría de las antiguas cajas) y unas 11.500 oficinas. Esta limpieza le supondrá regresar a las cifras de los años ochenta, con un recorte del 25%.

En el caso de Caixabank los recortes son obligados por varios motivos. La entidad acaba de tragarse al Banco de Valencia y a Banca Cívica, lo que supondrá que para marzo tenga una red de 6.765 oficinas. En 2012 ya cerró 300 sucursales y con la reducción de 3.000 personas anunciada ayer, es fácil que clausure otras 800 oficinas más al integrar las tres marcas. Pero, incluso sin haber realizado estas compras, la entidad catalana ya contaba con una extensa red fruto de la gran dedicación a las promociones y al negocio hipotecario. La eficiencia (que mide lo que gasta por cada cien euros que ingresa) de Caixabank es del 53% —cuanto más alto, peor—, frente al 44% del Santander, el 42,5% del Popular y el 41% del BBVA, según sus cifras en España.

Caixabank es consciente de que sus principales rivales tienen redes más ajustadas: el BBVA cuenta con 3.518 y el Santander pasará de 4.700 a 4.000 cuando cierre su plan anunciado. Por no hablar de las 2.267 sucursales que tiene el Banco Popular.

Y las perspectivas económicas de la propia Caixa aconsejan recortes. Este año, el PIB caerá un 1,3%, los depósitos un 1,2%, los créditos un 8% y los tipos de interés del euríbor seguirán en el 0,6%. Un panorama que anticipa poca actividad y escaso margen financiero. Por eso dicen los expertos que el único aumento de los ingresos será reducir gastos.

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