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CÁNDIDO MÉNDEZ / Secretario General de UGT

“La reforma laboral es una máquina de destruir empleo”

Méndez advierte de que la destrucción del tejido productivo "tardará décadas en recuperarse"

El líder de UGT considera que la situación es "insostenible" por el empeño en reducir el déficit

El secretario general de UGT, Cándido Méndez.

El secretario general de UGT, Cándido Méndez, advierte de que la situación ha llegado a un punto en el que el aumento del paro "es insostenible". Tras conocer los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre, Méndez apuesta por "centrar los objetivos de la política económica en las personas", para lo que considera indispensible fomentar la actividad económica y con ello, la creación de empleo.

Pregunta: Casi seis millones y subiendo, ¿cuánto tiempo se puede aguantar así?

Respuesta: La situación es ya insostenible. Los datos demuestran que la reforma laboral no ha hecho más que agravar el problema. Es una máquina de destruir empleo. Es imprescindible dar un giro a las políticas y centrar los objetivos en la recuperación de la actividad económica y el empleo, sin socavar el Estado de Bienestar. La destrucción de tejido productivo y social tardará décadas en recuperarse.

P: ¿Cuándo veremos que cambia la situación, y no de forma estacional?

R: Cuando las prioridades de las políticas vuelvan a ser el crecimiento económico y la creación de empleo, y no la consecución de objetivos de déficit públicos a través del recorte de gastos, prestaciones y derechos.

P: ¿Han hecho ustedes, en la parte de responsabilidad que les toca, todo lo que podían? ¿Podían haber hecho algo más?

Las modificaciones legislativas no son las que crean empleo, sino la actividad económica

R: Desde el inicio de la crisis hemos pedido políticas de crecimiento económico y de protección de los desempleados. Hemos planteado y alternativas a las políticas de recorte. Y, sobre todo, hemos llegado a acuerdos como el Acuerdo Social y Económico y los Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), que pretenden la estabilidad de nuestro sistema de pensiones, el mantenimiento del empleo y la moderación del crecimiento salarial. El último AENC, que ahora cumple un año, fue muy bien recibido por el Gobierno y, posteriormente menospreciado, como ha hecho con el diálogo social, para imponer una reforma laboral que ahora nos trae estos resultados.

P: Tampoco con la última reforma laboral ha parado el deterioro laboral, ¿por qué?

R: Lo hemos dicho antes, durante y seguiremos insistiendo: no son las modificaciones legislativas las que crean empleo, sino la actividad económica. Con políticas de empleo se puede potenciar la creación de empleo en determinados colectivos más desfavorecidos o con mayores dificultades de inserción o de reincorporación al mercado de trabajo. Pero de una reforma que recorta derechos, facilita el despido, utiliza nuevos formatos de contratación precaria y trata de apartar a los protagonistas de la negociación colectiva, no se podía esperar que cortara la destrucción de empleo ni generara nuevos puestos de trabajo, como así ha sido.

Lo más urgente es centrar los objetivos de la política económica en las personas

P: ¿Qué hay que hacer ahora? ¿Qué es lo más urgente?

Lo más urgente es centrar los objetivos de la política económica en las personas, y para eso, hay que favorecer la actividad económica y con ello, la creación de empleo. Hay que proteger a los que se han visto más perjudicados por la larga crisis que atravesamos y que cada vez se encuentran con mayores dificultades para reincorporarse al mercado de trabajo; hay que hacer políticas que favorezcan el mantenimiento y la creación de tejido industrial en sectores de mayor aportación de valor añadido y con mayores posibilidades de crecimiento duradero y sostenido; y hay que procurar que los jóvenes tengan oportunidades, porque son el capital de futuro más valioso que tenemos; y hay que valorar la experiencia y el saber hacer de los trabajadores que ahora no tienen oportunidades, porque son el capital actual que tenemos tan desaprovechado.

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