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La Fiscalía investigará las denuncias de los inspectores contra el Banco de España

Torres-Dulce: “Me preocupa, si ha existido, tener elementos para perseguir el delito”

El colectivo criticó que la práctica habitual del organismo era "mirar hacia otro lado"

El fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce.

La Fiscalía General del Estado ha decidido abrir una investigación al Banco de España después de que la Asociación de Inspectores del organismo denunciara, en un informe adelantado por EL PAÍS, que el supervisor se dedicaba a “mirar hacia otro lado” ante los indicios de conductas delictivas. La investigación pasa, en primer lugar, por “pedir documentación al Banco de España para comprobar la verosimilitud de las denuncias y según esa documentación, actuar”, explican fuentes de la Fiscalía.

Fue el propio fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, quien anunció este miércoles en Toledo la apertura de la investigación para “corroborar esa información periodística que afecta de forma grave a la credibilidad de las instituciones”. Si de esa documentación, “se dedujera una actividad delictiva”, añadió, “la fiscalía actuaría en consecuencia”.“Si ha existido un delito me preocupa tener los elementos suficientes para perseguirlo. Hay que saber si alguien ha vulnerado la legalidad con trascendencia penal y por eso solictaremos estos informes”.

Hay que saber si alguien ha vulnerado la legalidad con trascendencia penal y por eso solictaremos estos informes”

Torres-Dulce

El fiscal, no obstante, recordó que cabe la posibilidad de que las prácticas del supervisor denunciadas por los inspectores, sean “conductas reprobables pero sin incidencia en el Código Penal”.

La investigación, que “puede durar varios meses”, según fuentes del ministerio público, se limita ahora a estudiar la documentación del Banco de España. La fiscalía no tiene previsto, de momento, llamar a los inspectores que denunciaron que la actitud “habitual” del supervisor era “mirar hacia otro lado” ante los indicios de delito.

Entre las actuaciones irregulares que han detectado los inspectores en las entidades supervisadas no solo hay supuestos delitos multimillonarios. Los inspectores señalaban a modo de ejemplo que han localizado "préstamos a una empresa ruinosa que levantan sospechas de que alguien pueda beneficiarse en última instancia". "O sueldos disparatados que rozan la apropiación indebida o el desfalco", añadían.

“En la resolución de la crisis se ha actuado de un modo excesivamente suave con relación a infracciones que podrían considerarse como tipificadas de muy graves y que afectan a la solvencia y a la gestión; se ha sido laxo en la política de remuneraciones estratosféricas de gestores de entidades (particularmente en cajas, muchas de las cuales han acabado parcial o totalmente nacionalizadas) o en situaciones como las de Alfredo Sáez y otros directivos condenados penalmente”, rezaba el texto. En opinión de los inspectores, la falta de ejecutivos expertos en riesgos financieros en la cúpula del Banco de España ha facilitado que se comentan errores graves y la injerencia. “Se ha actuado de un modo condescendiente con la mala gestión”, apuntan.

El Banco de España respondió el martes al informe de los inspectores con un comunicado en el que lamenta las denuncias. “La Comisión Ejecutiva lamenta profundamente que la difusión de alguna de las afirmaciones contenidas en el citado documento, dada su vaguedad y naturaleza, pueda poner en entredicho la tarea supervisora del Banco de España, que se ha caracterizado siempre por tratar de cumplir con los mejores estándares internacionales de rigor, independencia y calidad técnica, en un momento particularmente delicado en relación con la puesta en marcha de la supervisión única europea”, dice el texto.

Además, en una carta a este diario, el exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez negó la acusación de los inspectores, que tachó de “gravísima”, y habló de una “injustificada campaña de desprestigio de la institución que se lanzó a primeros del mes de mayo del año pasado para ocultar las consecuencias de una errónea gestión de la crisis de Bankia”.

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