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OBITUARIO

Albert Hirschman, economista heterodoxo

El alemán fue un referente en el campo socioeconómico

El economista alemán Albert Otto Hirschman, en 1982.

Albert Otto Hirschman (Berlín, 1915) nació en el seno de una familia judía de la burguesía alemana, aunque fue bautizado, al igual que sus hermanos, en la religión protestante. Una familia liberal y culta que sufre el ascenso del nacionalsocialismo en una Alemania humillada tras la I Guerra Mundial. Hirschman, uno de los economistas más influyentes del siglo XX, falleció el 11 de diciembre a los 97 años.

Hasta 1941, los estudios básicos en Economía y las experiencias vitales y políticas ocuparon al joven Hirschman. En este sentido, sus directrices metodológicas y propuestas teóricas maduraron en estas primeras etapas de formación y movilización. En 1935 obtiene una beca para estudiar en la London School of Economics, donde conoce a relevantes intelectuales de la época como L. Robbins, K. R. Popper…

Tras su estancia londinense, vuelve a París en un periodo de ebullición política e intelectual animado por el estallido de la Guerra Civil española. La noche parisina se convertía en un gran café de debate, animado por Malraux, Sartre, Camus y enviados de prensa norteamericana de la envergadura de Hemingway. Poco después, Hirschman decide viajar a Barcelona y alistarse en las Brigadas Internacionales.

Respecto a sus pretensiones iniciales en incorporarse al frente, Hirschman cambia de opinión y con pasaporte inglés se traslada a Trieste (Italia) para presentar en 1938 su tesis doctoral. Posteriormente, se aproximará a la frontera con Francia con el propósito de enrolarse en el Ejército francés en el comité de rescate del general Varian Fry, que organizaba el paso por los Pirineos de refugiados que huían de la represión nazi.

Por ironías del destino, en las Navidades de 1941, fue el propio Hirschman, descubiertas sus actividades en el sur de Francia, quien tuvo que utilizar uno de los pasillos clandestinos para escapar, tras cruzar la Península, hasta Lisboa. Hirschman eligió Estados Unidos como país de refugio al que llega con una beca de la Fundación Rockefeller. De 1943 a 1946 fue, otra vez, movilizado, en esta ocasión por el Ejército norteamericano, y destinado al norte de África e Italia.

El itinerario académico y profesional de Albert Hirschman fue tan intenso como su etapa de formación y sus experiencias de guerra. Tras sus estancias de grado en La Sorbona y en la London School of Economics, se doctora en Economía por la Universidad de Trieste. El listado de instituciones donde profesó Hirschman desde 1941 es impresionante y forman parte no solo de los centros universitarios de mayor prestigio mundial, sino que las sucesivas estancias van marcando las prioridades analíticas en la investigación económica y la publicación de numerosos artículos especializados y de varias obras consideradas ya clásicas en el campo socioeconómico. Trabajó en las universidades de Berkeley, Yale, Columbia, Harvard, Stanford y Princeton, donde adquirió la condición de emérito en 1985, y tuvo plena actividad hasta mayo de 2007.

En Princeton, Albert Hirschman donó una gran parte de su archivo personal con materiales y notas de investigación que documenta su carrera académica en desarrollo económico, en temas latinoamericanos y en la labor desempeñada en el Banco Mundial. Este depósito acompaña a uno anterior, también de importancia para conocer las raíces convencionales de las teorías dualistas del desarrollo, legado por W. Arthur Lewis. La envergadura de su obra se puede ilustrar con el tamaño y riqueza del archivo depositado: 81 cajas que ocupan 35 metros de anaqueles universitarios de la Biblioteca de Manuscritos de Princeton.

Titular de una trayectoria contracorriente, desempeñada sin generar escuela ni discípulos hermeneutas; (auto)crítico sin complejos, Hirschman fue relegado paulatinamente a un segundo plano a medida que acumulaba una impresionante obra científica que ha sido, finalmente, reconocida por el Consejo de Investigación de la Ciencia Social de EE UU en 2009, año en que dicho centro establece un galardón científico anual en su honor.

Hay que destacar también la originalidad formal de los escritos de Hirschman: tributario de un pensamiento transdisciplinar, con continuas apelaciones autocríticas, su literatura es de difícil delimitación pues el ensayo, la autobiografía y las memorias, el estudio técnico o la crónica política se suceden ágilmente en cada una de sus publicaciones. Legado y lecciones de Hirschman que seguirán siendo fuente de inspiración para científicos sociales que estimen que su canon —más que el rasgo adscriptivo y singular de un determinado autor— es, simultáneamente, un modelo intelectual y un programa de investigación, quizás no el más cómodo pero, sin duda, el que plantea más desafíos.

Al igual que Joan Robinson, J. K. Galbraith o Celso Furtado, Albert Hirschman no logró el Nobel de Economía. No deja de ser, a esta altura del devenir académico y profesional de esta disciplina, un mérito adicional.

José Ramón García Menéndez es profesor de Economía de la Universidad de Santiago de Compostela.