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Multa récord por manipular el líbor

La entidad pagará 1.250 millones por el escándalo de los tipos de interés del mercado interbancario Al menos 45 personas implicadas en operaciones ilegales

Sede de UBS en Zúrich, en Suiza. STEFFEN SCHMIDT (AP)

El banco suizo UBS ha sido sancionado con una multa de 1.250 millones de euros por el escándalo de la manipulación de los tipos de interés del mercado interbancario (líbor) y se enfrenta a una investigación criminal y a una cantidad ahora mismo imprevisible de demandas de compensaciones por la vía civil. La de la Unión de Bancos de Suiza es la segunda sanción por ese escándalo tras la que se impuso en junio al británico Barclays, que tuvo que pagar 360 millones de euros y se vio forzado a sacrificar a su presidente, Marcus Agius, y a su consejero delegado, Bob Diamond, debido a las repercusiones mediáticas del caso.

Barclays se quejó en su día de haber pagado el pato en nombre de otros por cometer la torpeza de ser el primero en llegar a un acuerdo con los reguladores y situarse en el ojo del huracán del escándalo de la manipulación del interbancario. El tiempo parece darle la razón porque la sanción a UBS es de una cuantía casi 3,5 veces superior a la del banco británico.

La multa a la entidad suiza se subdivide en tres: 1.200 millones de dólares es la parte impuesta por las autoridades de Estados Unidos; 160 millones de libras es la multa de la Autoridad de Servicios Financieros (FSA) británica y 59 millones de francos suizos es la multa del regulador helvético, Finma. En total suman el equivalente a 1.247 millones de euros.

Uno de los aspectos más notables del caso de UBS es que ha aceptado ante las autoridades de Estados Unidos responder de las acusaciones que se formulen en un proceso criminal contra su filial japonesa a cambio de conseguir inmunidad para la empresa matriz y poder seguir operando en el mercado estadounidense.

La gran mayoría de las casi 2.000 operaciones fraudulentas protagonizadas por UBS entre 2005 y 2010 afectaban a operaciones del interbancario de Londres (líbor) denominadas en yenes. También han sido manipulados el interbancario del euro (euríbor) y el de Tokio (tíbor).

“Voy a hacer un negocio inmenso contigo”, afirmó un operador implicado

Entre los principales sospechosos de actividades criminales acusados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos está un antiguo operador de USB y de Citibank llamado Thomas Hayes, de 33 años, que fue detenido la pasada semana en Londres y que luego fue puesto en libertad provisional.

Los investigadores creen que al menos 45 personas están implicadas en las operaciones ilegales de UBS, incluidos operadores, sus responsables de área y también altos responsables del negocio. Al igual que ocurrió en el caso de Barclays, los documentos divulgados por los investigadores ponen de relieve el lenguaje especialmente prepotente y desagradable que utilizaban los operadores para comunicarse entre sí a través de correos electrónicos y mensajes instantáneos. Un lenguaje que deja claro hasta qué punto se creían inmunes y, sobre todo, hasta qué punto se trataba de una práctica deliberada, extendida y provechosa.

En uno de los mensajes, por ejemplo, uno de los operadores le pide a otro que acepte presentar ofertas a la baja para mantener inalterable el índice del yen a seis meses: “Voy a hacer un negocio jodidamente inmenso contigo (…). Sabes, te voy a pagar 50.000 dólares, 100.000 dólares, lo que tú quieras. (…) Y soy un hombre de palabra”. UBS realizó al menos nueve operaciones de ese estilo, dejándole al operador una ganancia de más de 200.000 euros.

Barclays, la primera señalada por el escándalo

EL PAÍS

La entidad británica Barclays fue la primera en ser señalada por manipular los tipos de interés interbancarios. El banco se vio obligado a pagar 363 millones de euros en junio tras ser multado por los reguladores financieros de futuros de Estados Unidos y Reino Unido tras manipular el líbor y el euríbor. El fuerte mazazo a su credibilidad se llevó por delante a los directivos. El entonces presidente, Marcus Agius, el consejero delegado, Bob Diamond, y el jefe de operaciones, Jerry del Missier, se vieron obligados a dimitir por una práctica en la que el banco había incurrido en sucesivas ocasiones entre los años 2005 y 2009.

Las fuerzas de seguridad británicas llevaron a cabo la semana pasada las primeras detenciones en torno al caso. Tres ciudadanos de 33, 41 y 47 años de los que todavía no ha trascendido la identidad fueron interrogados.

Aunque de momento tan solo Barclays y el suizo UBS han pagado las consecuencias del escándalo, las sospechas se ciernen sobre otros bancos que también habrían participado en el engaño para engrosar sus beneficios. El fiscal de Nueva York citó para declarar en el mes de agosto a representantes de las dos entidades que han sido multadas además de miembros de los grupos financieros británicos Royal Bank of Scotland y HSBC, el alemán Deutsche Bank y los estadounidenses Citigroup y JPMorgan.

Desde que se destapó el caso de Barclays, la Comisión Europea ha avanzado en una normativa para castigar este tipo de situaciones en el futuro. Los ministros de Justicia de la Unión Europea alcanzaron un acuerdo el pasado 7 de diciembre por el que los Estados miembros deberán imponer sanciones, incluso la cárcel en los casos más graves, para quien manipule los índices de referencia. Según la resolución adoptada, Bruselas dejará libertad a los países para fijar las penas aunque revisará dentro de cuatro años los cambios legislativos introducidos por cada Gobierno.

Los operadores se trataban entre ellos con nombres grandilocuentes y que expresaban admiración mutua, como “supermán”, “los tres mosqueteros” o “capitán caos”.

Al igual que en el caso de Barclays, las manipulaciones de los índices interbancarios, que se utilizan para fijar el tipo de interés al que se cierran operaciones por valor de 350 billones de dólares en todo el mundo, tenían como objetivo manipular el tipo de interés al alza para magnificar los beneficios del banco.

Pero, como también hizo Barclays, los operadores de UBS manipularon los datos en sentido contrario en los momentos más difíciles de la crisis financiera para hacer creer que el banco no tenía ningún problema para encontrar financiación y por lo tanto no necesitaba ofrecer un tipo de interés más alto que los demás bancos para conseguirla.

La multa conjunta impuesta a UBS es la segunda más alta impuesta a un banco en todo el mundo, solo superada por los 1.900 millones de dólares (aproximadamente 1.425 millones de euros) con los que Estados Unidos sancionó la semana pasada a HSBC por lavado de dinero. La multa que le ha impuesto la FSA es la más alta impuesta por el regulador británico en Reino Unido, al superar los 59.5 millones de libras (73 millones de euros) que tuvo que pagar Barclays por manipular los tipos de interés en el mercado interbancario.

A pesar de que la cuantía de la multa ha sorprendido un poco dada la disposición del banco a colaborar con las autoridades, y a pesar de las incógnitas que se mantienen acerca de futuras demandas civiles y del proceso penal pendiente, las acciones de UBS subieron más de un 1%.

Los analistas interpretan esa reacción como un alivio de los inversores, que ven aquí el fin de este proceso y creen que el banco suizo puede ya pasar página a los excesos de la burbuja financiera de los últimos años y centrar de nuevo su actividad en su nicho de negocio tradicional: gestionar las grandes fortunas de sus clientes.

Cerrados los casos de Barclays y de UBS, aún quedan pendientes las investigaciones a otro pelotón de bancos por el mismo escándalo, entre los que están el Royal Bank of Scotland (RBS), Citigroup, JP Morgan Chase, HSBC, Lloyds y Deutsche Bank. Según la prensa británica, el RBS podría ser sancionado con una multa de 350 millones de libras solo en Reino Unido (cerca de 430 millones de euros), que supondría una sanción récord en este país, ya que más que doblaría los 160 millones de libras impuestos ahora a UBS.

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