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La UE alcanza un acuerdo para crear un supervisor bancario único

El pacto entre los ministros de Economía y Finanzas se alcanzó tras 14 horas de negociación

El organismo solo controlará directamente a los bancos cuyos activos superen 30.000 millones

Las entidades más pequeñas quedan bajo el control nacional, como quería Alemania

Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea han alcanzado esta madrugada un acuerdo sobre el marco legal que permitirá a Europa crear un supervisor bancario único. El pacto es el primer paso hacia la unión bancaria de la zona euro y llega horas antes de la Cumbre de la UE de este jueves, en la que será ratificado el compromiso. Se prevé que el organismo financiero empiece a funcionar en marzo de 2014.

Durante las horas previas al acuerdo, el principal escollo era el reparto de poder del supervisor y su alcance. Alemania quería dejar fuera del control comunitario a los bancos regionales y las cajas de ahorro, mientras que Francia, al igual que España, defendía que la institución pudiera supervisar a todas las entidades sin excepción.

La unión bancaria viene cargada de tecnicismos, pero en realidad se trata de lo de siempre: quién tiene el poder

La unión bancaria viene cargada de tecnicismos, pero en realidad se trata de lo de siempre: quién tiene el poder. Alemania ha convencido a los demás de que el BCE solo supervisará los bancos nacionalizados y los más grandes —con activos por encima de los 30.000 millones o el 20% del PIB, unas 100 entidades—, para dejar los demás en manos de los supervisores nacionales. A pesar de que en principio se pensaba que el supervisor único podía tener potestad para controlar, en un momento dado, cualquier entidad en dificultades, Alemania bloqueó esa opción: eso deja fuera de la órbita del BCE a los bancos de los länder, cargados hasta las cejas de basura tóxica y que se mantendrán bajo la vigilancia del Bundesbank.

Alemania impone también una solución descafeinada para el fondo de garantía común (consistirá, simplemente, en homogeneizar los fondos nacionales) y un retraso considerable para el fondo de resolución bancaria (un mecanismo para cerrar bancos si es necesario), que en algún momento pudo ser una forma de mutualizar los problemas del euro por la puerta de atrás. Y en casi todo lo demás consigue retrasar el calendario, contra la opinión de Italia, Francia y sobre todo de España, el país más expuesto por el flanco financiero.

Acuerdo histórico

"¡Acuerdo histórico sobre el supervisor!", ha tuiteado el comisario europeo de Mercado Interior y Servicios Financieros, Michel Barnier, tras 14 horas de reuniones. En su perfil de la red social, Barnier ha juzgado que la creación de esta entidad es "un gran paso para tener una supervisión coherente de todos los bancos de la eurozona". El objetivo es que el control del Banco Central Europeo (BCE) sirva para recapitalizar a las entidades bancarias con problemas y se rompa así el círculo vicioso entre la crisis financiera y la deuda.

El comisario europeo también ha felicitado a la presidencia chipriota de turno, a todos los ministros, a los servicios del Consejo por el espíritu constructivo que han demostrado en la negociación tan larga y dura, y por haber "demostrado que Europa es capaz de actuar". Nada más conocerse el acuerdo, el euro alcanzó un máximo de 1,3080 dólares en la Bolsa de Tokio.

El supervisor estará abierto no solo a la zona euro, sino a todos los países europeos que soliciten su control. Hasta ahora solo tres países han indicado que, a priori, no están interesados en sumarse al supervisor bancario único: el Reino Unido, Suecia y la República Checa.

El ministro chipriota de Finanzas, Vassos Shiarly, ha anunciado en rueda de prensa que el acuerdo permitirá al Consejo comenzar las negociaciones con el Parlamento Europeo, las cuales se iniciarán a principios de la próxima semana.

Según Shiarly, los Veintisiete han llegado a un acuerdo sobre la cooperación entre el Banco Central Europeo (BCE) y los reguladores nacionales, los sistemas de votación en el consejo supervisor de la entidad y en la Autoridad Bancaria Europea (ABE), el grado de cumplimiento obligatorio de las decisiones que se tomen para los países de fuera del euro que participan en el supervisor y sobre las distintas fases de la supervisión directa. 

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