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Bruselas impone la mayor multa de su historia a siete fabricantes de televisores

Las empresas deberán pagar 1.470 millones por pactar precios

Las sancionadas son LG, Philips, Samsung, Panasonic, Toshiba y Technicolor

Televisiones en una tienda de Madrid.
Televisiones en una tienda de Madrid. ÁLVARO GARCÍA

Algunos de los fabricantes de televisores más populares entre los europeos se enfrentan a la mayor multa que ha impuesto nunca Bruselas por pactar precios. La Comisión Europea ha sancionado con 1.470 millones a seis gigantes tecnológicos (eran siete en el momento de la infracción) que se aliaron para violar la competencia en la fabricación y venta de tubos de rayos catódicos para televisores y para ordenadores. LG, Philips, Samsung, Panasonic, Toshiba, Technicolor y MTPD (ahora integrada en Panasonic) mantuvieron durante casi 10 años un entramado mundial por el que amañaron precios, se repartieron el mercado y los consumidores, controlaron la producción e intercambiaron información comercial sensible.

“Son un caso de libro; concentran las peores formas de comportamiento contrario a la competencia estrictamente prohibido a empresas que operan en Europa”, argumentó el comisario de Competencia, Joaquín Almunia, para justificar las multas tan elevadas. Las mayores sanciones recaen en Philips y LG, que habrán de abonar 392 millones juntas y otras cantidades muy elevadas en solitario. Tanto Philips como Samsung y Technicolor han disfrutado de algún tipo de rebaja por colaborar con las autoridades. El mayor beneficio lo logra la taiwanesa Chunghwa, que se libra completamente de la multa, pese a haber participado en los carteles, por revelar el secreto a la Comisión Europea. Ese polémico perdón al delator está contemplado en la normativa de competencia desde 2006.

Dos de las empresas, Philips y LG Electronics, deberán pagar la mayor parte de la sanción

Al destapar las ilegalidades de estos gigantes tecnológicos, Bruselas se ha encontrado con dos de los carteles más organizados que ha investigado nunca. Algunas de sus prácticas son dignas de un guion cinematográfico. Las cúpulas de las firmas organizaban lo que denominaban encuentros verdes porque solían concluir con una partida de golf. En esas reuniones se diseñaban las grandes líneas de los carteles, mientras la puesta en marcha se acordaba en encuentros con ejecutivos de menor nivel, en las llamadas reuniones de copas. Esos encuentros tenían una frecuencia trimestral, mensual y a veces incluso semanal. Los ejecutivos de las compañías se citaban en diferentes lugares de Asia (Taiwán, Corea, Japón, Tailandia...) y Europa (Ámsterdam, Budapest, París o Roma).

Con su comportamiento, los fabricantes tecnológicos han causado un “grave perjuicio” a los consumidores europeos, en palabras de Almunia. Los tubos de rayos catódicos representan entre el 50% y el 70% del precio de las pantallas, por lo que cualquier pacto en ese componente tiene una gran incidencia en la factura final del producto.Las empresas multadas eran conscientes de estar violando la ley. Tanto que algunos de los papeles requisados especificaban: “Por favor, deshágase del siguiente documento después de leerlo”.