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España necesita pedir 1.500 millones adicionales a Bruselas para las cajas

El grueso de las ayudas será para Caja España, con unos 850 millones

BMN necesitará 460 millones; Caja3, unos 200, y Liberbank, nada

Suma y sigue. Las cuatro cajas no nacionalizadas que necesitan fondos procedentes del rescate europeo para apuntalar su capital requerirán finalmente 1.500 millones de euros, explicó este lunes el ministro de Economía, Luis de Guindos, a su entrada en el Eurogrupo, la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la zona euro. En principio, las afectadas eran Banco Mare Nostrum (grupo liderado por Cajamurcia), Liberbank (liderado por Cajastur), Caja3 (CAI, Caja Círculo de Burgos y Caja Badajoz) y Ceiss (Caja España-Duero). Sin embargo, según los últimos cálculos que manejan las entidades, pendientes de cerrar con las autoridades comunitarias, Liberbank no necesitaría una inyección adicional. Lo que sí precisará será traspasar una buena parte de sus activos al banco malo, pero no una inyección de capital.

Diferencias en el supervisor bancario

Lucía Abellán

Todo está listo para que el Banco Central Europeo (BCE) pueda hacer de guardián de los bancos del continente. Pero queda lo más importante: saber si hay voluntad política para transferir tanto poder a Fráncfort. Los ministros de Economía de la UE intentarán este martes en el Ecofín cerrar un acuerdo sobre la supervisión común del sector financiero. “Es una decisión política. Si existe la voluntad necesaria, habrá un acuerdo”, aseguran fuentes de la presidencia del Consejo Europeo, que representa a los Estados miembros. Sin embargo, el ministro alemán Wolfgang Schäuble dio el primer indicio de que el consenso está lejos: “El supervisor único llevará años. El mandato para el Ecofín no es seguro”. “Las expectativas son demasiado elevadas”, remachó Schäuble, que desde la cumbre del pasado junio se ha ocupado de irlas rebajando personalmente, en aspectos como la recapitalización directa de la banca (que interesa sobremanera a España) o el número de bancos que serán examinados por el BCE (Alemania rechaza que el Eurobanco supervise sus cajas regionales, cargadas de activos tóxicos).

Aunque los detalles técnicos estén cerrados, la cuestión es delicada por la cesión de soberanía que implica.

BMN precisará unos 460 millones de capital adicional, mientras que Caja3 necesitará una cantidad cercana a los 200 millones. Ibercaja, que ha abierto un proceso de fusión con Caja3, ha puesto como condición que la entidad sea saneada por Bruselas antes de la unión.

Sin embargo, el verdadero agujero negro del sector será Caja España-Duero, que requerirá unos 850 millones, según los cálculos preliminares. Esta entidad reclamó ya 850 millones de nuevas ayudas del Estado en marzo pasado. Además, Caja España Duero ya contaba en su balance con otra inyección pública desde enero de 2010, cuando recibió 525 millones del FROB. Unicaja, que analiza la absorción con Caja España-Duero desde hace más de un año, también ha exigido que la entidad esté saneada antes de la fusión.

Fuentes del mercado elevan la factura final que precisará España, si no hay sorpresas de última hora, a casi 41.000 millones: 37.000 millones para las entidades nacionalizadas, 2.500 para el banco malo y finalmente 1.500 para esas tres cajas.

Pero esas ayudas no saldrán gratis. Como en el caso de las entidades nacionalizadas (Bankia, Novagalicia, Catalunya Caixa y Banco de Valencia), a cambio del rescate europeo Bruselas aprobará en la segunda mitad de diciembre planes de reestructuración. Es decir, recortes: tanto de plantilla como del balance, con venta de filiales, participadas, cierre de oficinas, restricción del crédito y vuelta a sus territorios de origen. Competencia, con Joaquín Almunia al mando, prevé aprobar los ajustes el próximo día 20. “El proceso de reestructuración es vital para que no se vuelvan a reproducir los errores del pasado”, explicó Guindos.

Por otro lado, España formalizó ayer la petición al fondo de rescate europeo del primer tramo de las ayudas, pese a que el dinero europeo no llegará hasta el 12 de diciembre. Se trata de una línea de crédito a un tipo de interés inferior al 1%. Lo fundamental para los ministros ayer era evaluar los términos del plan de recompra de deuda griega por parte del Gobierno heleno: Atenas va a gastarse hasta 10.200 millones en su propia deuda. Con ese dinero quiere cerrar operaciones con descuentos de hasta el 70% para devolver las finanzas públicas griegas a niveles sostenibles. El Tesoro griego cambiará la deuda por bonos del mecanismo de ayuda europeo, en una operación fundamental para el éxito del rescate de Grecia y para que el FMI no abandone a Europa a su suerte.

Pero esas ayudas no saldrán gratis. Como en el caso de las entidades nacionalizadas (Bankia, Novagalicia, Catalunya Caixa y Banco de Valencia), a cambio del rescate europeo Bruselas aprobará en la segunda mitad de diciembre planes de reestructuración. Es decir, recortes: tanto de plantilla como del balance, con venta de filiales, participadas, cierre de oficinas, restricción del crédito y vuelta a sus territorios de origen. Competencia, con Joaquín Almunia al mando, prevé aprobar los ajustes el próximo día 20. "El proceso de reestructuración es vital que se haga de una forma adecuada y que no se vuelvan a reproducir los errores del pasado", explicó Guindos.

La cifra que apuntó el ministro es algo inferior a la que se esperaba. Las cuatro entidades citadas ultiman estos días los últimos flecos de sus planes con Bruselas y creen que en una semana podrán tener los datos definitivos. Fuentes comunitarias preveían unas necesidades de capital de entre 2.000 y 3.000 millones hace solo una semana. La rebaja final obedece a que traspasarán más activos al banco malo y que venderán gran número de activos. La operación más significativa ha sido la venta de una parte de la red de BMN, las oficinas de la antigua Caixa Penedès al Banco Sabadell. Mientras, Caja 3 negocia la fusión con Ibercaja, lo mismo que Caja España-Duero con Unicaja. Tanto Ibercaja como Unicaja han puesto como condiciones que las entidades absorbidas estén saneadas previamente para realizar la fusión.

España formalizó la petición al fondo de rescate europeo del primer tramo de las ayudas, pese a que el dinero europeo no llegará hasta el próximo 12 de diciembre. Se trata de una línea de crédito a un tipo de interés inferior al 1%. El rescate bancario figuraba en la agenda de la reunión del Eurogrupo, aunque lo fundamental para los ministros era evaluar los términos del plan de recompra de deuda griega por parte del Gobierno heleno: Atenas va a gastarse hasta 10.200 millones de euros en recomprar su propia deuda. Con ese dinero, quiere cerrar operaciones con descuentos de hasta el 70% para devolver las finanzas públicas griegas a niveles sostenibles. El Tesoro griego cambiará la deuda existente por bonos del mecanismo de ayuda europeo, en una operación que se antoja fundamental para el éxito del rescate de Grecia y para que el Fondo Monetario Internacional (FMI) no abandone a Europa a su suerte con ese programa.