La Gran Vía, termómetro de la huelga del comercio, para a medias

Las grandes cadenas como El Corte Inglés o Zara abrieron sin problemas con fuerte presencia policial y escasísima clientela. Algunos piquetes increparon a comercios del centro de Madrid para que cerraran pero sin emplear la violencia

El centro de Madrid, el cogollo comercial que engloba desde la Puerta del Sol a la Gran Vía, es el tradicional pistoletazo de salida de la huelga del comercio. Una especie de termómetro donde los sindicatos testan el éxito de la convocatoria. En esta ocasión no fue distinto. Y la prueba se superó a medias. Las grandes cadenas como El Corte Inglés o Zara abrieron sus establecimientos sin problemas, en medio de una fortísima presencia policial y la expectación de los medios de comunicación. Sin embargo, la mayor parte de los comercios de la arteria de la Gran Vía, principal recorrido de los piquetes y manifestantes, cerraron sus puertas y solo las comenzaron a abrir tímidamente a partir del mediodía, aunque incluso después de esa hora casi todos permanecían con el cierre echado.

"Han querido convertir a Madrid en escenario de un conflicto de orden público, por lo que tiene de escaparate", ha dicho en su comparecencia de este mediodía Ignacio Fernández Toxo, secretario general de Comisiones Obreras. "Todos los focos están en los posibles incidentes que puedan producirse en el centro de la capital, para desanimar a la gente a participar en las manifestaciones".

Bob Esponja se convierte en piquete

R. MUÑOZ

Uno de los actores callejeros que suele actuar en la Puerta del Sol bajo el disfraz del personaje de dibujos animados Bob Esponja se ha convertido hoy en piquete informativo ocasional.

Bob Esponja ha recorrido esta mañana las calles que rodean la céntrica plaza madrileña llamando al cierre de comercios que permanecían abiertos. Los transeúntes recibían la marcha encabezada por el actor con vítores y sonrisas. E incluso algún propietario de un local de restauración de la zona ha invitado a Bob a que se tomara un refrigerio para reponerse.

En esta convocatoria de huelga general el escenario fue distinto al de otras, tal vez por la falta de coordinación de las organizaciones convocantes. Así, El Corte Inglés de la calle Preciados, la tradicional imagen que buscan todos los medios audiovisuales en los paros generales (o el comienzo de las rebajas) abrió sus puertas normalmente a las diez de la mañana. Apenas un grupo de unos 20 sindicalistas, mayoritariamente de la CGT, se encontraban en la puerta, en contraste con el despliegue de más de 20 lecheras de policías antidisturbios desplegados en la calle y el centenar de periodistas que aguardaba el momento. Entraron varios clientes al centro, se disolvió la concentración y no hubo nada. La práctica totalidad de los comercios de la calle Preciados y alrededores abrieron también normalmente.

En contraste, en la Gran Vía, donde se registraba el mayor movimiento de manifestantes, los comercios estaban cerrados a cal y canto, con pegatinas en los escaparates de “Este establecimeinto permanecerá cerrado pro huelga general”. Apenas Zara y su filial Lefties tenían las verjas levantadas. Desde antes de las nueve de la mañana habían cortado el tráfico en la Gran Vía desde la calle Fuencarral hasta Callao. Y el aspecto de este via,habitualmente congestionada, era fantasmal, muy similar a la de la película Abre los ojos de Amenabar, completamente desierta con apenas un grupo de manifestantes de la CGT.

Duraría poco esa tranquilidad porque la protesta de las diferentes convocantes de la huelga confluyó, al parecer no concertadamente, hacia la calle Gran Vía poco después de las diez de la mañana. Desde la Plaza de España subieron varios centenares de manifestantes engrosados por la presencia de militantes de UGT y CC OO. En la marcha, los policías intentaron en varias ocasiones despejar la vía pública empujando a los manifestantes hacia la acera, pero sin éxito. Hubo varios forcejeos y al menos cuatro detenidos. La marcha finalmente desembocó en Cibeles.

Posteriormente, piquetes y manifestantes han recorrido las calles céntricas y, prohibido el acceso a Preciados, han derivado por la Puerta del Sol y la calle Arenal, donde han protagonizado incidentes contra varios comercios, como una tienda de abanicos para turistas, aunque se han saldado sin violencia con la intervención preventiva de los antidisturbios.

En resumen, los convocantes del paro general han ganado la batalla de la imagen a medias. Solo los establecimientos de la Gran Vía han cerrado generalizadamente esta mañana. El resto de la zona comercial ha abierto con normalidad. No obstante, la clientela ha sido mínima, como reconocía una dependienta de Zara, pasado el mediodía “Apenas hemos atendido a una diez clientes en caja, cuando lo habitual son muchos más”. Una vez pasado el tiempo del protagonismo y que los cámras de los noticieros abandonaron la zona, todos los comercios y el tráfico recuperaron la completa normalidad. A las dos de la tarde, apenas quedaban unos manifestantes desperdigados por la zona. Pero la normalidad era absoluta.

Gasolineras y grandes superficies

En esa escasa incidencia de paro han coincidido las distintas asociaciones y patronales.Las estaciones de servicio españolas funcionan con "normalidad casi absoluta", se están cumpliendo los servicios mínimos y no se han registrado incidencias, ha indicado la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicios (Ceees).

Sin embargo, la Ceees cree que el Ministerio de Industria "no ha creado bien los servicios mínimos", del 20%, ya que, subraya, "hay desabastecimiento en algunas grandes poblaciones en las que no hay ni el 1% de servicios mínimos asignados".

Por su parte, las grandes superficies han abierto con "cierta normalidad" sus puertas en la jornada de huelga, salvo algunos incidentes puntuales, y han situado el seguimiento de sus trabajadores en menos del 4%, según la Asociación Nacional de Grandes Empresas (Anged).

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