La desigualdad se dispara por la pérdida de empleos medios

Las fluctuaciones sociales siguen el ritmo de EE UU

Una gran cola de parados a la puerta de una Oficina de Empleo de Madrid. / SAMUEL SÁNCHEZ

Lo que ha pasado en España en los últimos años dista mucho de lo ocurrido en otros países: la bonanza sirvió para acortar la desigualdad salarial y la crisis la ha disparado con virulencia debido a que la destrucción de empleo se ha cebado en la parte de media de la escala salarial, mientras que en la expansión a lomos del boom inmobliario generó una enorme demanda de trabajadores jóvenes y de baja formación, que ganaron en riqueza y estrecharon la distancia respecto al empleo más cualificado. Los hombres han sufrido más fluctuaciones que las mujeres porque estas han participado muchos menos en la ascensión y caída de la fiesta del ladrillo.

Esta es la conclusión de un estudio del Banco de España sobre la dispersión salarial en el periodo 1988-2010 basado en datos de la Seguridad Social y publicado este martes en el último boletín trimestral económico del órgano supervisor. La desigualdad creció entre 1988 y 1996, disminuyó entre 1997 y 2006 y aumentó a una gran velocidad de crucero.

“Si son los trabajadores de menores salarios los que pierden su empleo en mayor proporción, la distribución tendería a estar más comprimida y, por tanto, la dispersión salarial sería menor. Sin embargo, lo que ha ocurrido en España durante la actual crisis es que la destrucción de empleo ha afectado sobre todo a la parte media de la distribución”, señala el estudio.

En la época de bonanza disminuyó la prima en favor de los cualificados

Organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha llamado ya la atención sobre el aumento de las desigualdades en las grandes economías mundiales. Y otros indicadores recogidos por la oficina estadística europea (Eurostat) como el coeficiente Gini o el 20/80 sitúan a los españoles entre los europeos con mayor desigualdad social.

El informe del Banco de España recoge los ratios de dispersión entre los extremos en una escala salarial del cero a 100, pero despreciando los 10 más bajos y los 10 más bajos por su efecto distorsionador. El ratio de desigualdad en ese percentil 90 y 10 ha crecido un 8,7% entre 2007 y 2010, tras retroceder un 4,4% en el periodo 1997-2006. Entre 1988 y 1996 la dispersión dio un salto de 20 puntos.

Las fluctuaciones de dispersión de los españoles son muy considerables, según los expertos del Banco de España, que las consideran “incluso comparables a las registradas en Estados Unidos” donde, durante el período 1973-1989, la ratio entre los percentiles 90 y 10 de la distribución de salarios aumentó un 18%, a un ritmo del 1 % anual.

La pérdida de premio salarial a los empleados más cualificados, otra de las características más particulares de la época de bonanza española, también está detrás de la reducción de la desigualdad en los años de crecimiento. Entre 1997 y 2006 disminuyeron las primas salariales a la educación y a la experiencia (el cociente entre los salarios medianos de los trabajadores varones de más de 35 años y de menos de dicha edad), según el Banco de España. Y al tiempo que esto ocurría, los salarios en el sector de la construcción engordaban más que el resto de sectores al calor de la furia constructora. El final del cuento ya se conoce: la mayor parte de aquellos bien pagados, que llevaron a muchos jóvenes a abandonar sus estudios, han desaparecido.

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