La familia Monje desafía a la crisis en 40 países

Essentium multiplica pedidos y ventas y salva resultados con su expansión exterior

Obras del túnel de servicios del aeropuerto de Barajas de Essentium.

“A pelo”. Así, sin ambages, explica la presidenta y consejera delegada del Grupo Essentium, Susana Monje, el modo en que este conglomerado industrial, de mediano tamaño y capital familiar, ha logrado en plena crisis reinventarse y expandirse en los mercados internacionales (su cartera de pedidos asciende hoy a 1.400 millones de euros y el 75% procede del exterior) e incrementar en el último lustro casi en un 265% su facturación.

“Si no estuviéramos huérfanos de los respaldos institucionales de los que gozan nuestros competidores de otros países en materia, por ejemplo, de los avales que se exigen en los grandes concursos internacionales a los que acudimos habríamos multiplicado por dos e incluso por cuatro la cartera de pedidos y el listado de adjudicaciones en los últimos años”, señalaba el pasado martes la copropietaria y primera ejecutiva del grupo.

“La situación del país, de las empresas y de la banca española hace cada vez más difícil gestionar los avales para grupos como el nuestro. Y eso que en Essentium no hemos tenido nunca problemas de ejecución de avales”, agrega Monje. “Que quede claro que no estamos pidiendo subvenciones o ayudas públicas para transformamos y reinventarnos, lo estamos haciendo con nuestros propios recursos. Estamos en la peor crisis económica y financiera de los últimos 30 años, y desde el Gobierno se nos dice que salgamos fuera para contrarrestar la caída del mercado doméstico. Lo estamos haciendo, pero sería bueno estar acompañados por un respaldo de la Administración en la promoción exterior de las empresas de mediano tamaño y en la asunción de avales”. En todo caso, la ejecutiva se confiesa optimista (“también hay vida y oportunidades en la crisis”).

“En los últimos dos años hemos reducido en un 40% nuestra deuda, que hoy se sitúa en cifras netas en 200 millones, y estamos afrontando las inversiones con recursos propios. Este año esperamos superar los 400 millones de facturación e incrementar los 25 millones de Ebitda, de resultado bruto operativo, de 2011”, precisa.

Asturias, el Barça y la mala conciencia

Una carrera en la globalización de su empresa y el corazón partío, parodiando la canción de Alejandro Sanz, en la trastienda. Susana Monje, además de presidenta, consejera delegada y principal accionista de Essentium, es tesorera del Barça en la directiva que encabeza Sandro Rosell. “Me siento asturiana por nacimiento, allí tengo mis raíces, pero desde los tres años vivo en Barcelona, estoy casada con un catalán y me siento también muy catalana”.

Por si faltase algo en su particular puzle geográfico, la sede central de Essentium está en Villaviciosa de Odón (Madrid).

Monje está muy satisfecha con sus responsabilidades en el Barça, pero lamenta el escaso interés que muestran algunos periodistas y diarios deportivos por las cuentas del club, “que son importantes” y que a buen seguro, dice, “muchos socios están deseosos de conocer”.

“¿Que cómo se compagina ser madre de dos niños de 9 y 8 años con la dedicación que exige en este momento dirigir un grupo empresarial y sacar tiempo además para el Barça? Con pequeñas renuncias que acaban repercutiendo sobre la familia. Y aunque tengo todo el apoyo y la comprensión de la mía, siempre tengo mala conciencia por no dedicarles más tiempo. Pero es algo que les pasa a todas las mujeres que trabajan fuera de casa”, explica la ejecutiva. Y en Essentium, el 36% de la plantilla son mujeres.

El grupo ha barajado hasta fecha reciente, para impulsar su internacionalización, ceder una parte de su capital, un 40%, a dos fondos internacionales. Tras varios meses de conversaciones no se llegó a ningún acuerdo y los propietarios (62,5% Susana y 37,5% su hermano Diego) decidieron proseguir en solitario.

Essentium, y su compañía Assignia Infraestructuras, que es la punta de lanza en la expansión del conglomerado, están presentes ya en cerca de 40 países y en sectores tan diversos como los del cemento y materiales de construcción; desarrollo y explotación de infraestructuras; salud; educación; transporte; diseño, construcción y equipamiento de todo tipo de plantas industriales; desarrollos tecnológicos; estaciones de servicio; agua (desaladoras) y energía (hidráulica, fotovoltaica y biocombustibles), entre otros.

En lo que va de 2012, y entre otros contratos, Essentium ha logrado ser el primer y único adjudicatario español en las obras del AVE que va a unir en Marruecos las ciudades de Tánger y Kenitra (se le han encomendado dos tramos por un importe de 87,5 millones); ha accedido al enorme y dinámico mercado indio (en China están operando ya desde hace unos años) con el encargo de construir un tramo ferroviario en Uttar Pradesch por un importe de 26 millones de euros; ha obtenido diversos contratos en Emiratos Árabes y Omán que suman en conjunto otros 80 millones de euros; varias adjudicaciones en Brasil le han agregado unos 300 millones de euros a la cartera de pedidos; y se ha hecho con obras ferroviarias en Turquía (donde es ya el primer constructor y operador de energía hidráulica).

Este ejercicio va a ser también para Essentium el de la culminación de un contrato, que abre la posibilidad de más adjudicaciones dentro de un mismo macroproyecto gracias a su tecnología de edificación industrializada, por el que va a ejecutar 3.262 viviendas en Venezuela (estaba presente ya en el país con la construcción de la línea 1 del metro de Caracas) y donde va a instalar una fábrica de prefabricados con capacidad para 3.000 viviendas al año. El importe conjunto de ambas iniciativas superará ampliamente los 300 millones.

La gran baza y el gran objetivo de Essentium en estos momentos es Brasil. Por dimensión, tasa de crecimiento y necesidades de desarrollo en todo tipo de infraestructuras y servicios, y por los dos grandes acontecimientos en puertas (el Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016), es un mercado estratégico para el grupo español.

Este verano, tras un intento frustrado previo de incorporar una pequeña constructora local, Essentium se ha hecho con el 50% de Niplan Engenheria por un importe no confirmado que puede rondar los 40 millones de euros. Es una de las mayores empresas en Brasil —la novena de su sector, según Deloitte— , se dedica a construcciones, mantenimientos y montajes industriales, y es especialista en contratos EPC (ingeniería, suministro y construcción). Tiene importantes clientes en los sectores químicos, petroquímico, petróleo y gas, siderurgia, metales, papel y madera, minerales, farmacia y automovilístico, entre los que destacan Petrobras, ArcelorMittal, Alston, Vale, Toyota, Grupo Votorantim, Botnia, Novartis y BASF.

Niplan emplea a más de 6.000 personas, opera en Brasil y Uruguay, ha construido plantas industriales por unos 500 millones de euros en los últimos tres años y en este momento, entre otras actividades, construye en Salvador de Bahía una planta propia de fabricación de Plataformas Off-Shore destinada a la extracción en los yacimientos petrolíferos descubiertos en las costas de Brasil.

Essentium, que nació en 1975 para ejercer actividades de producción y venta de materiales de construcción, ha ido creciendo y transformándose a lo largo de los años. En 2003 creó el grupo GLA, integrando distintas empresas y sobre todo sus cementeras españolas, y tres años más tarde cedió el 50% de su capital a la egipcia Orascom, y dos años después —en vísperas de la crisis y del desplome de la construcción y de la obra civil en España— tuvo la suerte o el acierto de vender el 50% que le quedaba a la francesa Lafarge.

Un dinero que permitió protagonizar en 2009 un gran salto cualitativo y cuantitativo al grupo de los Monje con la adquisición del 100% de la firma de obra civil Constructora Hispánica (hoy rebautizada como Assignia Infraestructuras) que estaba inmersa como otras constructoras en el caso Gürtel. La operación, sin embargo, ha traído luego algún quebradero de cabeza a los responsables de Essentium. Acusan hoy a los antiguos propietarios y directivos de Constructora Hispánica de haber declarado en la operación de compraventa un beneficio de 1,8 millones en el ejercicio previo a su adquisición (2008) cuando, según sus actuales titulares, la sociedad habría incurrido ese ejercicio en pérdidas por valor de 13 millones. La demanda, pendiente de resolución, está siendo tramitada en tribunales madrileños.