Bernanke defiende la nueva ronda de estímulos en plena oleada de críticas

El presidente de la Reserva Federal de EE UU trata de disipar las dudas sobre la efectividad de sus políticas para estimular el crecimiento de la economía del país

Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal / JONATHAN ERNST (REUTERS)

La espita de los estímulos vuelve a estar abierta en EE UU. Así que ahora le tocaba al presidente de la Reserva Federal (Fed) defender en público su última acción y disipar cualquier duda sobre su efectividad a la hora de potenciar el crecimiento. En juego está la credibilidad de su presidente Ben Bernanke y del conjunto del banco central más poderoso del mundo.

El momento es complejo, porque la incertidumbre económica coincide con la recta final de la contienda electoral. Bernanke insiste que la operación que tiene en marcha para estimular la economía sigue la misma estrategia que desde el inicio de la crisis. Es decir, mantener los tipos de interés cerca del 0% el mayor tiempo posible para rebajar el crédito a las empresas y consumidores.

Y respondiendo a los ataques que le llegan desde dentro y desde fuera de EE UU, reitera que las medidas adoptadas permiten apoyar el crecimiento sin que se desboque la inflación. Considera que es el momento de sentar una base sólida para el crecimiento, aunque dañe a los ahorradores. “Mientras la estabilidad de precios lo permita, tendremos cuidado con no subir tipos de forma prematura”.

La Fed decidió el pasado 13 de septiembre activar por tercera vez la máquina de imprimir dólares para ir comprando, mes a mes, deuda hipotecaria en función de la marcha de la economía. Una acción agresiva, sin fecha límite, que fue muy contestada. Ben Bernanke, en un discurso, reiteró que el estado del mercado laboral es preocupante y por eso se justifica el estímulo.

La diferencia ahora, explicó, “es que con el tipo a corto cerca del 0%, tuvimos que recurrir hacia instrumentos que reduzcan el tipo a largo de una forma más directa”. Bernanke negó además estar actuando para favorecer a la Administración de Barack Obama, imprimiendo dinero para ponerlo a su disposición y así permitirle tener un mayor déficit público.

Objetivo: mantener bajos los tipos

Los miembros del banco central admiten que si la incertidumbre fuera menor, la compra de activos hipotecarios tendría menos sentido. Pero explican que de lo que se trata es de mantener bajos los tipos, porque que se encarezca el precio del dinero en este momento sería prematuro. Esencialmente, a partir de las palabras de Bernanke, quieren jugar con el factor confianza.

La intención de la Reserva Federal es mantener los tipos a un nivel excepcionalmente bajo hasta al menos mediados de 2015, aunque Bernanke deja claro que siempre que la inflación lo permita. La intervención del jefe de la autoridad monetaria tiene lugar a dos días del primer debate presidencial entre Barack Obama y Mitt Romney, centrado precisamente en la economía.

A cinco semanas de las elecciones, se conoció que la actividad industrial repuntó en agosto hasta los 51,5 puntos. Se rompía así con la racha de tres meses seguidos de contracción en este indicador. Pero el dato sigue siendo muy débil y no anticipan una aceleración sólida en la contratación. La Fed podría seguir con los estímulos activados hasta ver el paro por debajo del 7%.

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