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La falta de crédito cuestiona la competitividad de España

La banca lastra el crecimiento español, según el Foro Económico Mundial

La inmensa mayoría de los bancos en España todavía no se han recuperado del estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008. La exposición de las entidades al ladrillo les impide superar, cinco reformas financieras después, la crisis. Con este panorama, España se ha convertido en uno de los países del mundo que impone más trabas para acceder al crédito. Un informe publicado este miércoles por el Foro Económico Mundial (FEM) sitúa a España en el puesto 122º —de una lista conformada por 144 países— entre los que más obstáculos presenta para obtener préstamos, muy por debajo del año pasado.

La parálisis bancaria va acompañada, según el estudio, de uno de los mayores desajustes del déficit público del mundo y una fuerte rigidez del mercado laboral, con la tasa de paro rozando el 25%. El déficit escaló en 2011 hasta el 8,9% y el estudio augura que el Gobierno tendrá serias dificultades para alcanzar el 6,3% marcado para este año desde Bruselas.

A pesar de la debilidad económica y las restricciones financieras, España se mantiene con respecto a 2011 en el mismo puesto (el 36º) entre los países más competitivos del mundo, seis escalones por encima de 2010. Aun así, la economía española sigue lejos de las recomendaciones del último informe del Fondo Monetario Internacional, que insinuaba que debía plantearse como objetivo entrar entre los 10 primeros en este tipo de listas. Irlanda, que pidió un rescate financiero a la eurozona, China, una economía emergente, o Islandia, en fase de recuperación tras la crisis bancaria que asoló el país, aparecen por delante.

España sigue en el mismo nivel gracias a la calidad de las infraestructuras, la tecnología de la información, el tamaño del mercado y el elevado índice de matrículas en educación secundaria y superior, que “proporciona un importante número de trabajadores cualificados”. Para conseguir una mejoría económica, el informe considera importantes algunas medidas aplicadas por el Gobierno de Rajoy como las reformas laboral y financiera —no incluye la aprobada el pasado viernes por el Consejo de Ministros—. Pero también critica los recortes en I+D que “pueden contraer su capacidad de innovación”, un aspecto que califica de “crucial” para la transformación económica.

Brecha entre norte y sur

El FEM destaca la brecha existente entre los países de Europa y la desconfianza de los mercados financieros en las economías del sur. Suiza, Finlandia, Suecia, Holanda, Alemania, Reino Unido, Dinamarca y Noruega están situados entre los 15 países más competitivos. Irlanda se encuentra en el puesto 27º, pero el resto de países del sur están por detrás de España: Italia ocupa la posición 42ª; Portugal, la 49ª, y Grecia, la 96ª. El informe señala que el momento crítico que atraviesan estos países “les ha llevado al borde de la bancarrota por primera vez desde la II Guerra Mundial”.

En cuanto al resto del mundo, el FEM considera que los países latinoamericanos serían más competitivos si mejorasen sus problemas de inseguridad e infraestructuras e invirtieran más en educación. La recomendación para los países árabes pasa por “la necesidad de generar empleo sostenible para una población en aumento” mientras que el posicionamiento mundial de los países de África incluidos en el estudio mejoraría con un acceso a la financiación más directo y sencillo, más lucha contra la corrupción y una importante mejora de sus infraestructuras. La debilidad de estas economías impide el avance solicitado en el informe.

Suiza sigue siendo el país más competitivo del mundo. El buen funcionamiento de su mercado laboral, motivado en buena parte por la inversión en innovación, la colaboración entre los sectores académico y laboral y la apuesta por la ciencia son la principal causa de su liderazgo un año más. Singapur continúa en la segunda posición por la eficiencia de sus instituciones públicas y privadas, su mercado laboral flexible y su sistema financiero. Finlandia sube desde el cuarto hasta el tercer puesto gracias a la mejora en diversos aspectos como el buen funcionamiento de sus instituciones, la buena marcha en materia de educación y sanidad y su apoyo, cada vez mayor, a la tecnología y la innovación.