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Standard Chartered empieza a pactar con los supervisores

Acuerda pagar 275 millones al regulador de Nueva York

La sede de Standard Chartered en Londres.
La sede de Standard Chartered en Londres.

Una semana después de saltar el último escándalo por violar el régimen de sanciones a Irán y casi provocar un enfrentamiento transatlántico, el banco británico Standard Chartered está ya en condiciones de aceptar un desembolso de 340 millones de dólares (275 millones de euros) para zanjar el expediente con la agencia que regula las actividades de sector financiero en Nueva York.

La sanción final al banco británico puede ser mayor, ya que el principio de acuerdo con la agencia de Nueva York, divulgado antes del cierre de Wall Street, no incluye a la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro, que desde hace dos años estaban examinando las actividades de la entidad con clientes iraníes.

En el acuerdo con el regulador de Nueva York, la entidad acepta someterse durante dos años a la supervisión de los reguladores para evaluar que cumple las leyes antiblanqueo.

Peter Sands, consejero delegado de StanChat, ya se encontraba en Nueva York para acudir a una citación que estaba prevista para mañana miércoles con los responsables del Departamento de Servicios Financieros. El pasado viernes, desde la entidad ya se confiaba en poder encauzar un litigio que estaba dañando la reputación del banco tras capear la crisis financiera y que podría dejarle sin licencia para operar en Estados Unidos.

En el centro de la investigación están una serie de transacciones que el banco británico hizo con clientes iraníes, utilizando su oficina en Nueva York como intermediaria. El regulador citó un total de 60.000 operaciones por valor de 250.000 millones. Sin embargo, la dirección del banco precisó que en el 99% de los casos fueron anteriores a que estas transacciones fueran incluidas en el régimen de sanciones económicas y financieras a Teherán.

La acusación de Benjamin Lawsky, el jefe de la agencia que depende del gobernador demócrata Andrew Cuomo, saltaron a la luz cuando no había pasado un mes desde que Barclays fuera multada por el escándalo de la manipulación del tipo de interés interbancario (Libor), que forzó la dimisión de su consejero delegado. Barclays también fue acusada de saltarse las sanciones.

La multa a StanChat, de concretarse por este total, no solo sería inferior a los 700 millones que se barajaban antes del fin de semana. Además quedaría por debajo de los 619 millones que la holandesa ING pactó en junio con el Tesoro de Estados Unidos para zanjar una investigación similar. No está claro si la entidad usó la descoordinación en este caso para rebajar la cuantía.

El ataque de Lawsky cogió por sorpresa no solo a los ejecutivos del banco, también a los reguladores en Washington. Y provocó una verdadera marejada en Londres, con críticas incluidas desde el Banco de Inglaterra. Los políticos acusaron entre tanto a la Administración de Cuomo de intentar con este tipo de acusaciones reforzar el predominio de Nueva York como capital financiera.