Novagalicia se convierte en el primer banco que pide perdón a sus clientes

Castellano lamenta haber vendido preferentes a personas sin conocimientos financieros

El banco ha pedido 6.000 millones de euros de ayuda pública, que cubren "con exceso" sus necesidades

Anuncio publicado hoy en la prensa

Hasta hoy, ser banquero y pedir perdón a los clientes eran condiciones incompatibles, como el agua y el aceite. Es casi imposible encontrar arrepentimiento en las reflexiones de altos ejecutivos, más allá de la intervención de un director de oficina de Bankia ante los accionistas para entonar el mea culpa; o la del consejero delegado del Barclays, que decía, antes de que le estallase el escándalo de la manipulación del líbor, que los bancos tenían que ser “buenos ciudadanos”.

Pero en tiempos extraños ocurren cosas inusuales. El presidente de Novagalicia Banco, José María Castellano, y el consejero delegado, César González-Bueno, manifiestan hoy públicamente perdón, a través de anuncios publicitarios en la prensa, “por lo que se hizo mal en la etapa anterior”. Puntualizan que esa declaración no está motivada por su gestión al frente del banco, simplemente se ven “en la obligación”, de hacerse cargo de lo que está ocurriendo. Esta mañana en rueda de prensa han revelado  que la entidad ha pedido 6.000 millones de euros de ayuda pública, que cubren "con exceso" sus necesidades, y han afirmado que tienen la seguridad "absoluta" de que seguirán en solitario y en que al banco no le espera una subasta a medio plazo. De este modo, han rechazado tanto la posibilidad de Novagalicia vaya a ser liquidada, como propone la Unión Europea que se haga con entidades no viables, o que sea objeto de una subasta posteriormente. Además, han afirmado que el banco "saneado" entrará en beneficios en 2013, según sus previsiones.

Ambos tomaron las riendas de la caja nacionalizada en septiembre de 2011, momento en que los exdirectivos de Caixanova y Caixa Galicia saltaron del barco llevándose multimillonarias indemnizaciones y con la entidad arruinada. Ahora creen que “los clientes de las cajas merecen un reconocimiento de los errores, unas palabras de disculpa y el compromiso de buscar soluciones”. Enseguida entran en lo que más les duele: “Pedimos perdón por el error de haber comercializado preferentes entre nuestros clientes particulares sin suficientes conocimientos financieros”. “Estamos poniendo el máximo interés en resolver las situaciones injustas que crearon las preferentes. Colaboramos con la justicia para solucionar los perjuicios derivados de la situación anterior”. También piden perdón por las mencionadas indemnizaciones de los exdirectivos y por las inversiones suicidas –las califican de “poco prudentes”— que se realizaron en el pasado. Entre ellas, por poner algún ejemplo, hay operaciones con pérdidas de siete dígitos en la inmobiliaria Astroc, la compra de una isla, inversiones en bodegas ruinosas o apoyo a promotores como Paco El Pocero.

Una fusión con impulso político

Novagalicia paga de este modo el pato de la fallida fusión auspiciada desde la Xunta por Alberto Núñez Feijóo (PP). Sus históricos directivos (José Luis Méndez en la caja de A Coruña y Julio Fernández Gayoso en la de Vigo) ejercieron durante décadas un poder desmedido y tuvieron la habilidad de perpetuarse por encima de cualquier limitación, incluidas las que imponían las leyes. Durante el boom inmobiliario se dedicaron a abrir oficinas por todo el mundo e invertir en arriesgadas operaciones, y ahora dejan la herencia de 12.000 pisos en cartera y un agujero de capital que intenta taponar el FROB. Han recibido 3.627 millones de euros que no son suficientes.

“Estas disculpas no son solo palabras para mejorar el estado de ánimo de muchas familias, son una responsabilidad. Garantizamos que no volverá a ocurrir nada semejante”. Castellano y González Bueno realizan así un gesto para contener la ola de indignación de los clientes a los que se le colocaron productos tóxicos sin liquidez, entre los que hay analfabetos que firmaron con la huella dactilar, discapacitados y menores.

Tras reconocer lo anterior, los dos directivos piden un voto de confianza: “Estamos en pleno proceso de recapitalización, las ayudas públicas que están en tramitación nos confieren una garantía de futuro y solvencia. No cabe duda que Novagalicia Banco ofrece hoy en día el ahorro más seguro”. Hacen referencia a que sus retribuciones son transparentes y no tienen blindajes, —aunque omiten que el Gobierno limitó en febrero los salarios de ambos, que inicialmente superaban los 800.000 euros—. Y frente a la amenaza de una subasta, como le ocurrirá a Catalunya Caixa, creen que ahora es “la última oportunidad” para que Galicia tenga un banco propio: “Nadie dijo que vaya a ser fácil”, reconocen.

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