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OBITUARIOS

Elinor Ostrom, única ganadora del Nobel de Economía

Obtuvo el galardón por sus estudios sobre la asignación comunitaria de recursos

Elinor Ostrom, ganadora del Nobel de Economía en 2009.
Elinor Ostrom, ganadora del Nobel de Economía en 2009. AP

Cuatro décadas tuvieron que pasar para que el Nobel de Economía se concediera a una mujer. Y desde 2009, no hubo más. Elinor Ostrom (Los Ángeles, 1933), la única economista galardonada por la Academia Sueca, falleció el pasado martes a los 78 años. La distinguida profesora de la Universidad de Indiana padecía cáncer de páncreas. “Un tesoro irremplazable”, decía la nota del presidente de la institución académica estadounidense al anunciar su muerte.

Llevaba años enferma. Pero a pesar de ello, siguió trabajando hasta el final. De hecho, el mismo día de su muerte se publicaba un artículo de opinión suyo coincidiendo con el inicio de la cumbre climática en Río de Janeiro, en el que emplazaba a los líderes mundiales a trabajar en colaboración por un acuerdo internacional que prevenga una crisis humanitaria global.

Precisamente a Elinor Ostrom se le reconoció con la entrega del Nobel su trabajo en la investigación sobre cómo se decide en las organizaciones sociales. La economista compartió el premio con el también estadounidense Oliver Williamson, de la Universidad de California. En aquella cita se concedió el Nobel de la Paz al entonces recién estrenado presidente de EE UU, Barack Obama.

Ostrom creció, criada por su madre, durante los años de la Gran Depresión. Se graduó en Ciencias Políticas por la Universidad de California (UCLA), donde tres años después se doctoró. Y junto a su marido, Vincent Ostrom, creó en la Universidad de Indiana un taller de Teoría Política y Análisis Político para el examen del uso de la acción colectiva, la confianza y la cooperación en la gestión de recursos.

Antes de llegar al ámbito universitario, estudió en la High School de Beverly Hills, una escuela de niños ricos. Eso, explicó, le dio una perspectiva diferente del futuro. Fue la primera de su familia cercana en ir a la Universidad. Sus teorías son ahora aplicadas por organismos dedicados al desarrollo con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

El trabajo de Lin, como la conocían sus alumnos, es de sobra conocido en el ámbito del medio ambiente por su defensa del uso compartido de los recursos naturales de una manera sostenible. Pero especialmente en los círculos de la Administración pública, por su análisis de la gestión de bienes comunes, como el agua y la energía, por parte de las comunidades locales.

En esencia, su trabajo trató de probar que ni la gestión pública ni la privatización son siempre la mejor alternativa posible. Y demostró que las comunidades, cuando están bien organizadas, son más eficaces y logran un uso más sostenible de los recursos porque tienen un conocimiento más directo de la realidad.

Ostrom trabajó en la Universidad de Indiana desde 1965. Además, fue miembro de la Academia Nacional de las Ciencias de EE UU, presidenta de la American Political Science Association y de la Public Choice Society. Antes de recibir el Nobel, también fue la primera mujer galardonada con los prestigiosos premios de ciencias políticas Johan Skytte y William Riker.

Hace dos años, la revista Utne Reader la incluyó entre las 25 personas que estaban cambiando el mundo. Y este mismo año, la revista Time reconoció su labor en la lista con las 100 personalidades más influyentes del mundo, por la influencia y el rigor de sus teorías en la gestión sostenible de los recursos por grupos de gente corriente. Un asunto que genera debate.