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La sequía crediticia se agrava

El crédito se encarece y seguirá bajando los próximos años, según los expertos

Un grupo de mujeres trabajando en un taller de calzado en Elda (Alicante).
Un grupo de mujeres trabajando en un taller de calzado en Elda (Alicante).

“Los problemas de crédito te dejan atrapado entre dos frentes: tus proveedores te piden cobrar antes, pero tus clientes te reclaman más tiempo para pagar. No hay mucha alegría para nuevas inversiones, cierto, pero cuando los préstamos piden un interés tan alto, el margen de beneficio se queda ahí, así que se para el proyecto”. Alejandro Laquidain, presidente del Consejo Intertextil Español, hace un resumen del efecto directo de esta crisis bancaria española en las empresas de su gremio, muy parecidas a las de cualquier compañía mediana española. Joan Tristany, el director general de Amec, una asociación de empresas de bienes de equipo exportadoras, oye las mismas quejas en todas las reuniones: “Perdemos ventas respecto a otros competidores de Alemania o Francia porque ellos pueden vender el producto y además ofrecer un crédito al comprador y nosotros no”.

Dijo el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que los quebraderos de cabeza de Laquidáin y Tristany se aliviarán un poco gracias a ese rescate de la banca española, al préstamo multimillonario que ha tenido que pedir España a sus socios europeos. Rajoy, como el ministro de Economía, Luis de Guindos, explicó que este plan ayudará a que el crédito vuelva a fluir y, con él, a que las empresas inviertan más y creen empleo. Entonces los españoles consumirán más lo que producen las empresas y se reactivará la actividad. Así funciona el círculo virtuoso de la economía.

Lo malo del pronóstico de Rajoy y Guindos es que no hay mucho banquero ni experto financiero que lo secunde. “El préstamo [europeo] puede ser definitivo para saber quién cae y quién no, pero no lo será en términos macroeconómicos para impulsar el crecimiento”, recalcó el consejero delegado del Banco Sabadell, Jaume Guardiola, en una mesa redonda de IESE el pasado viernes. “No podemos esperar nada del crédito; al contrario, el crédito bajará”, insistió.

El préstamo a la banca servirá para sanear sus balances empachados de ladrillos: compensar la caída del valor de toda esa masa de activos inmobiliarios tóxicos o de difícil cobro. “Ahora la prioridad es lograr el capital necesario y ajustar esos balances, entramos en una fase cíclica de poco crédito y más caro”, apunta Alfonso García Mora, de Analistas Financieros Internacionales (AFI).

Se deja menos dinero y más caro. La última encuesta de préstamos bancarios, publicada por el Banco de España en mayo, recoge un endurecimiento de las condiciones para los préstamos de las familias y en las empresas en lo que va de año. Los tipos de interés exigidos al sector privado han experimentado “incrementos adicionales” este 2012, después de un 2011 en el que ya aumentó entre el 0,4% y el 0,6%.

Las empresas exportadoras pierden ventas frente a sus rivales franceses o alemanes por la falta de crédito

España sale mal parada en comparación a con su entorno. El tipo de interés de los créditos nuevos inferiores a un millón de euros a empresas se situó en el 5,32%, un nivel superior a la media de la eurozona (4,19%), de Italia (4,70%) o Alemania (3,34%), aunque superado por los rescatados Portugal (7,31%) y Grecia (6,89%), según los datos de abril del Banco Central Europeo (BCE). Eso perjudica las exportaciones.

“Para que los bancos podamos prestar hace falta capital o financiación, es decir, el dinero que nos prestan a nosotros. En España los ahorros son los que son, y la financiación para las entidades está cerrada: si intentas emitir bonos, no te los compran”, explican desde un banco. El sector no goza de la mejor imagen internacional. Para la agencia de calificación de riesgos Standard & Poor’s, por ejemplo, hay seis entidades españolas en bono basura. La banca huye ahora de cualquier riesgo, pero vive de prestar dinero, esa es la base de su negocio, así que cuando una gran empresa solvente pide crédito, se pelean por ella y, paradójicamente, su financiación está resultando más barata que la del Tesoro.

“El crédito no puede crecer en unos años, la economía debe reducir su endeudamiento, pero el problema es que los proyectos solventes se queden fuera”, apuntan desde otra entidad. España debe reducir ese volumen de 1,8 billones de euros en créditos y, para hacerlo, las amortizaciones deben superar al crédito nuevo concedido. AFI calcula que el crédito bajará un 5,6% este año y otro 4,5% en 2013. La Caixa, por su parte, calcula que el desapalancamiento en una crisis bancaria requiere unos siete años (en España terminaría en 2017). El director general de La Caixa y consejero delegado de Caixabank, Juan María Nin, calculaba [antes del rescate] que el crédito bajaría hasta los 1,4 billones, casi un 30%, hasta ese año.

AFI calcula que los  préstamos caerán un 5,6% este año y un 4,5% en 2013

El problema es que los préstamos del ladrillo se enquistan y otros sectores y familias pagan los platos rotos. Robert Tornabell, profesor de Finanzas y exdecano de ESADE, pone como ejemplo que “antes de la crisis, a las compañías se les pedía que su Ebitda fuera cuatro veces su deuda, pero ahora eso ha subido a cinco o seis veces”.

Sin crédito, la economía se rompe, aunque España debe digerir ahora el empacho de préstamos baratos de la bonanza: “Lo sano es que el crédito de un país crezca uno o dos puntos por encima del PIB, pero ahora estamos en recesión”, apunta Tornabell. El crédito aún tardará en crecer.