Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un gobernador que sea capaz de cambiar una rueda con el coche en marcha

El nuevo gobernador se enfrenta a la gestión de la crisis financiera

Deberá controla la falta de la credibilidad de la institución y dialogar con los inspectores

Banco de España En la foto fachada del edificio desde la plaza de La Cibeles de Madrid
Banco de España En la foto fachada del edificio desde la plaza de La Cibeles de Madrid

El próximo viernes se conocerá el sustituto de Miguel Fernández Ordóñez al frente del Banco de España, después de que éste haya adelantado en un mes su salida. Luis María Linde (Madrid, 1945), de la misma edad que el actual gobernador, es el mejor colocado para el puesto, según fuentes cercanas al Gobierno. Nombrado el 25 de mayo consejero del Banco de España, este economista y técnico comercial del Estado, rivaliza con José Manuel González-Páramo (Madrid, 1958), que acaba de dejar la comisión ejecutiva del BCE y antes fue consejero del Banco de España. Otros apuntan a Fernando Bécker, economista leonés amigo del presidente Rajoy. Lo que es seguro es que el elegido mantendrá una fluida relación con el Gobierno para evitar los errores vividos con su antecesor.

A favor de Linde está su cercanía con el ministro Luis de Guindos y su mayor conocimiento de la institución. En 1983, Linde fue nombrado subdirector general y jefe de Operaciones Exteriores del Banco de España y en 1987, director general del Departamento Extranjero. Según funcionarios del Banco de España, con la llegada de Jaime Caruana como gobernador, Linde perdió competencias a favor de Javier Aríztegui, actual subgobernador, y de José María Viñals, actual director de Asuntos Monetarios del FMI. Entre 2005 y 2008 fue director ejecutivo por España en el Banco Interamericano de Desarrollo, con sede en Washington. Actualmente es asesor para Asuntos Internacionales del Banco de España.

Tanto si Linde es elegido gobernador como si permanece como consejero, será un mandato corto, de solo tres años, puesto que a los 70 años deberá cesar. Este hecho tiene la ventaja de que permitiría al PP nombrar al siguiente gobernador y asegurarse el puesto hasta 2020. Tano Santos, profesor de Economía de la Universidad de Columbia considera erróneo ante los mercados haber anunciado la marcha de Ordóñez sin decir el nombre de su sustituto. “Es una incertidumbre que se podía haber ahorrado España, porque no gusta a los inversores”, apunta.

Quien ocupe el sillón de Ordóñez deberá ser alguien capaz de cambiar la rueda de un coche en marcha, como afirma un dicho popular, porque la crisis no se va a detener. Su máximo colaborador, el subgobernador, será clave y deberá manejarse con soltura en la institución y en los mercados. Probablemente sea alguien nombrado con el consenso del PSOE. Los mercados internacionales estarán mirando con lupa esta institución, que deberá recuperar la credibilidad perdida ante los inversores.

A los pocos días de llegar, el gobernador recibirá los informes de los consultores Oliver Wyman y Roland Berger sobre el tamaño del agujero inmobiliario del sector. Esta cifra puede determinar si los bancos piden ayuda al fondo europeo de rescate, asunto clave para determinar si se rescata o no a la economía española. A final de julio, otro informe, el de las auditoras que examinarán con más detalle al sector. Otra patata caliente si hay agujeros.

Al mismo tiempo, el nuevo gobernador deberá reformar las estructuras internas y probablemente relevar a muchos cargos que se han demostrado ineficaces para atajar la crisis. La Asociación de Inspectores ha pedido al Gobierno que se depuren responsabilidades tanto entre los gestores de las entidades privadas caídas como entre los más altos cargos del Banco de España, a los que hace responsables de parte de la crisis financiera. Precisamente la relación con los inspectores será otro de los asuntos calientes. Desde 2005 reclaman la exclusividad de la capacidad inspectora y que sus informes lleguen directamente al comité ejecutivo del Banco de España sin que sean suavizados por los mandos intermedios, con más carga política.