La desconfianza en la banca eleva a niveles récord la salida de capitales

La retirada de fondos llegó en marzo a 66.200 millones, casi el doble que el anterior máximo

El mercado interbancario y el dinero extranjero centran el saldo negativo

En nueve meses, han salido 200.000 millones en recursos financieros de la economía española

Fuente: Banco de España y Tesoro Público. / El País

La desconfianza es un concepto vital en la explicación de esta crisis. Algunos indicadores se han ganado un sitio bajo los focos de la opinión pública por dar la medida de un estado de ánimo. Es lo que ha ocurrido con la prima de riesgo de la deuda pública. Y lo que pasa desde hace unos meses con la cuenta financiera de la balanza de pagos, una estadística que antes solo captaba la atención de los muy expertos. Porque lo que proporciona esa cuenta financiera es una síntesis, a toro pasado, de las entradas y salidas de recursos financieros en la economía española. Y la lectura que arrojan los datos de marzo, es que nunca había salido tanto dinero. Otra manera de decir que la desconfianza en la economía española no para de crecer.

Según los datos que difundió ayer el Banco de España, la salida de recursos financieros de la economía española pulverizó todos los récords en marzo. Entre lo que retiraron los inversores internacionales y lo que inversores españoles colocaron en el exterior salieron 66.200 millones, casi el doble que en mayo de 2010, el mes que marcaba hasta ahora el techo. Más de un tercio de ese saldo negativo se debe a dinero español que se ha ido a depósitos y préstamos extranjeros, un movimiento que se ha acelerado de forma vertiginosa. Y que se corresponde, en su inmensa mayoría, con operaciones de bancos.

Las inversiones de españoles en depósitos y préstamos extranjeros se ha acelerado

En toda la serie estadística, que el Banco de España inicia en 1990, no se registra una salida de capitales de estas dimensiones. Se encadenan ya nueve meses de saldos negativos en la inversión financiera neta del exterior, una brecha por la que se han perdido ya 194.000 millones desde julio pasado. En los tres primeros meses de este año, se ha ido tanto dinero —unos 97.000 millones en términos netos— como en todo 2011, que marca el récord anual. Hasta ahora.

Porque lo que ha ocurrido con la Bolsa española y con el mercado de deuda pública en abril y mayo, donde las ventas se han impuesto por goleada a las compras, respalda la idea de que esa sigue siendo la tendencia actual. Otras estadísticas, más recientes, van en la misma dirección. En abril, la deuda pública en manos de inversores internacionales apenas llegó al 37% y la caída de los depósitos en los bancos españoles fue de 31.500 millones, la segunda mayor de la era euro.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, advirtió respecto a esta pérdida de recursos reflejada en las estadística del Banco de España que “no es tanto una salida de capitales, sino consecuencia de los problemas de financiación externa de las entidades financieras en los mercados monetarios”, informa Lluís Pellicer. Guindos fue preguntado por estos datos por la noche, tras pronunciar una conferencia en unas jornadas que celebra el Círculo de Economía en Sitges. “Antes había mucha renovación de créditos a corto plazo y ahora no, de ahí la diferencia”, insistió.

El grueso de la pérdida de capitales se centra en crédito entre los bancos

La explicación del ministro solo es aplicable a una parte de los capitales recogidos por el Banco de España, los de los bancos, pero no para el resto (empresas y familias, administraciones públicas o inversiones en cartera).

Las cifras afearon un día que fue mucho más tranquilo en los mercados financieros que los anteriores. La Bolsa mantuvo el tipo y la prima de riesgo se redujo ligeramente. El presidente del Banco Central Europeo (BCE) lanzó unos dardos a España por la gestión de la crisis de Bankia y dejó claro que no piensa actuar —como desesperadamente desea el Ejecutivo de Rajoy— para “llenar el vacío de la falta de acción de los Gobiernos”, según señaló en el Parlamento Europeo ante una pregunta de un eurodiputado del PP.

En el abultado saldo negativo de salida de capitales de marzo pesa sobre todo la evolución de lo que el Banco de España denomina otras inversiones, un grupo que incluye préstamos y depósitos. Aquí la retirada de capitales es de más de 46.000 millones, y se debe incluso en mayor proporción a lo que inversores españoles han colocado en el exterior (26.164 millones), que a lo que han retirado inversores extranjeros de activos españoles (20.248 millones). En ambos casos son cifras récord, pero lo más llamativo es el movimiento de capitales españoles hacia el exterior, con una intensidad muy superior a la de meses precedentes.

Guindos dice que no hay  fuga de capitales sino problemas de financiación

La explicación de ese intenso movimiento de recursos españoles al exterior radica, en casi su totalidad, en operaciones del mercado interbancario, según apuntó un portavoz del Banco de España. Las entidades españolas colocaron en el exterior 19.704 millones en depósitos y operaciones temporales de cobertura con bancos extranjeros. Es, de nuevo, una cifra sin precedentes. Una evolución que responde a una situación paradójica: las inyecciones multimillonarias a tres años del Banco Central Europeo han llenado de liquidez a las entidades españolas. Ese dinero no se destina a aumentar el crédito a familias y empresas de una economía en recesión, sino que se guarda para cubrir vencimientos de deuda. Y, mientras tanto, parte se coloca en deuda pública del Tesoro español. Y otros muchos miles de millones se cruzan, en operaciones a muy corto plazo, con otros bancos.

La desconfianza se propaga

Lo que revelan los datos de la cuenta financiera es que la desconfianza en el mercado interbancario español se propagaba ya a toda velocidad en marzo, antes incluso de que el Gobierno cambiara de forma radical de estrategia y llevara a Bankia, la entidad más problemática, a aflorar necesidades de capital por más de 23.000 millones. Antes de que Economía encargara a consultores externos una auditoría sobre toda la cartera de crédito de la banca española, que descubrirá, en unas semanas, que hacen falta varias decenas de miles de millones más. Ese mes de marzo, antes de todo esto, los bancos españoles ya optaron por colocar buena parte de su exceso de liquidez en el exterior, antes que en otros bancos españoles. Y las entidades extranjeras también plegaron velas (24.500 millones menos).

Lo que no dice la cuenta financiera es que familias y empresas españolas estén sacando recursos financieros a mansalva. Las salidas apenas llegaron a 1.477 millones en marzo, una magnitud menos relevante en la serie estadística. Y lo que colocaron las Administraciones públicas españolas en el exterior (casi 5.000 millones) se vio compensado por una entrada similar de dinero procedente del sector público exterior.

Lo que ocurrió con el mercado interbancario explica dos tercios de las salidas netas de la economía española. El tercio restante se debe casi en exclusiva a la retirada de inversores extranjeros de acciones y bonos españoles. Aquí la salida de capitales internacionales (22.633 millones) es muy intensa, casi el doble que los máximos mensuales anteriores, 10 veces más que en marzo de 2011. Es una historia que ya había contado, que sigue contando, el desplome de las cotizaciones de títulos españoles en los mercados financieros.

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