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Kirchner no se pronuncia sobre la posible intervención de YPF

La presidenta argentina se reúne con los gobernadores de las 10 provincias petroleras

No hubo anuncio de nacionalización. La esperada comparecencia de Cristina Fernández de Kirchner, después de un día de incertidumbre por los rumores sobre una posible intervención de YPF, filial de la española Repsol, se limitó a algunos anuncios referidos a la industria cárnica. La presidenta argentina ni siquiera mencionó a Repsol-YPF ante las cámaras de televisión convocadas en la Casa Rosada a las siete y media de la tarde, madrugada en la España peninsular.

Después de esa comparecencia, la presidenta se reunió con los gobernadores de las 10 provincias petroleras. Había gran expectación por saber si tras esa reunión Argentina se atrevería a dar la estocada definitiva a Repsol-YPF, pero diversas fuentes consultadas por este periódico ya indicaban que no les parecía probable. Así lo confirmó después del encuentro, de una hora de duración, el gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, que habló como portavoz: "Todo está en análisis, no hay ningún proyecto de ley para nacionalizar YPF", comentó el mandatario. Fellner ha explicado que el encuentro ha permitido "analizar en profundidad la reversión de las áreas" de YPF decretada por varias provincias argentinas.

Esta mañana, Repsol ha informado que no ha recibido ninguna notificación por parte del Gobierno argentino en relación con su participación accionarial en su filial YPF, según un comunicado enviado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Pese a que por el momento parece que se ha postergado la decisión, el choque del Gobierno argentino con Repsol- YPF amenaza con convertirse en un auténtico conflicto diplomático. Esta mañana, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha convocado al embajador argentino en España, Carlo Antonio Bettini, según fuentes diplomáticas. El diplomático será recibido a la una de la tarde en el Palacio de Santa Cruz por el ministro y el secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia, que le trasladarán la "gran preocupación" del Gobierno español.

Hasta ahora, el ministro de Industria, José Manuel Soria, había intentado mediar en un viaje a Buenos Aires. Hasta el Rey de España ha intentado frenar el conflicto. El presidente de Repsol, Antoni Brufau, está estos días en Buenos Aires buscando una solución. En la mañana de ayer se reunió el ministro de Planificación argentino, Julio de Vido, aunque no se registraron avances, según La Nación.

Seis provincias argentinas han retirado una docena de licencias a Repsol-YPF, lo que está hundiendo su valor en la Bolsa de Buenos Aires. Y ayer el Gobierno español decidió salir al ataque. Desde Polonia, Soria habló en tono muy duro: "El Gobierno de España defiende los intereses de todas las empresas españolas, dentro y fuera. Si en alguna parte del mundo hay gestos de hostilidad hacia esos intereses, el Gobierno los interpreta como gestos de hostilidad hacia España y hacia el Gobierno de España. El Gobierno lo que sí dice es que si hay gestos de hostilidad estos traerán consecuencias".

A Soria se ha sumado hoy el secretario de Estado para la UE, Iñigo Méndez de Vigo, que ha advertido hoy a Buenos Aires que "romper las reglas de juego tiene un coste y Argentina se va a convertir en un apestado internacional". Méndez de Vigo ha comentado que si finalmente se produce la expropiación de YPF sería una "muy mala noticia para todos, pero también para Argentina", y ha informado de que el Gobierno español ha hecho "todo tipo de gestiones al más alto nivel" para conseguir una posición de respaldo a los intereses españoles en este país.El secretario de Estado, en una entrevista en Onda Cero recogida por Efe, ha anticipado que "no habrá avances en Mercosur", donde Argentina es una pieza clave, "si se produce esta mala noticia".

Repsol controla el 53,47% de YPF, mientras que el grupo argentino Petersen tiene el 25,46%. La presidenta argentina ha alentado la escalada contra Repsol, a quien acusa de no invertir lo suficiente, lo que según su versión ha hecho bajar la producción y está forzando a Argentina a importar petróleo. Repsol se ha comprometido a más inversiones pero el conflicto, lejos de aplacarse, se recrudece con el riesgo de que al final del proceso Argentina se quede con la compañía a un precio bajo, lo que provocaría graves pérdidas para la petrolera española.