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La deuda externa de España creció en 2011 hasta un récord de 1,78 billones

El BCE salva a España al financiar ya el 10% del total a cierre de año

La posición negativa de inversión internacional roza el billón de euros

El Banco Central Europeo (BCE) se ha convertido en la tabla de salvación de la economía española. Las peticiones de los bancos al organismo emisor ya lo venían indicando, pero las últimas cifras de deuda externa de España lo reflejan con toda crudeza. El organismo que preside Mario Draghi financiaba a cierre de 2011 el 10% del total de la deuda externa española, que acabó 2011 con un máximo anual de 1,775 billones, según las cifras que acaba de difundir el Banco de España. Es el inquietante reflejo estadístico de la desconfianza que suscita España entre los inversores internacionales y que cada día se cotiza en los mercados.

El volumen de la deuda externa española representa ya el 165,4% del producto interior bruto (PIB), uno de los niveles más altos de todo el mundo. La deuda externa comprende todos los pagos pendientes con el exterior de principal y de intereses. Incluye tanto la deuda pública como la privada. De hecho, el grueso de la deuda externa es privada y solo un 16% pública.

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Fuente: Banco de España.

En tiempos de crisis financiera, la deuda externa española es uno de los factores clave de preocupación de los inversores internacionales. Con déficit por cuenta corriente en la balanza de pagos, España necesita dinero del exterior para financiar su economía y para ir refinanciando los vencimientos de esa deuda externa. Es una de las grandes diferencias con Italia, que tiene un mayor volumen de ahorro interior para costear su deuda, tanto pública como privada.

La deuda externa había caído en 2010 por primera vez en una década por la reducción del déficit corriente, las repatriaciones de capital y la venta de activos por parte del sector privado. Eso se interpretaba como un síntoma de que la economía estaba reaccionando y se empezaban a corregir los desequilibrios. En 2011, según las cifras que acaba de hacer públicas el Banco de España, la deuda externa no solo volvió a crecer, sino que el aspecto más preocupante es la creciente dependencia de la autoridad monetaria.

Antes de la crisis, la inversión privada se bastaba y se sobraba para financiar la deuda externa española. Cuando llegaron los problemas, los bancos empezaron a recurrir crecientemente al BCE. Pero ha sido en este último año, cuando la crisis de confianza ha cegado las vías de financiación tradicionales y el BCE ha abierto la barra libre de liquidez a largo plazo, cuando el recurso a su dinero se ha disparado. La parte de la deuda externa financiada por la autoridad monetaria ha pasado de 51.323 a 175.360 millones en un solo año, con lo que ha pasado de representar menos del 3% a casi el 10% del total de la deuda externa española.

El endeudamiento de la banca impide que fluya el crédito hacia la economía

La financiación del BCE llega a través del Eurosistema vía Banco de España con las peticiones de liquidez que hacen las entidades financieras en las subastas del banco emisor. Pero en las estadísticas de deuda externa aparece separada de la deuda de las entidades financieras con otros inversores. Ese dinero que llega a bancos y cajas ha servido en parte para atender vencimientos y pagos de intereses de las propias entidades y en parte para comprar deuda pública, lo que explica que la deuda externa del sector financiero como tal haya caído y que también lo haya hecho la de las Administraciones públicas. Esto último quiere decir que cada vez son menos los inversores internacionales que tienen deuda pública española pese al aumento de la deuda pública total.

La cifra de financiación por parte de la autoridad monetaria se disparó en el cuarto trimestre (pasó de 89.000 a 175.000 millones) a raíz de la primera subasta de liquidez a tres años del BCE. Es de prever que la cantidad haya ido en aumento con la segunda subasta del mismo tipo, realizada el pasado 29 de febrero.

El aumento de la dependencia del BCE es el reverso de la falta de confianza del resto de inversores en España. “Esas cifras muestran que la situación es mucho más grave de lo que mucha gente supone. España hubiera tenido que ser rescatada si el BCE no pone a disposición de los bancos esas cantidades de dinero”, señala Ángel Laborda, director del gabinete de coyuntura de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas). “Sin esa demanda, el Tesoro no habría podido colocar sus títulos o habría tenido que hacerlo con una prima más cercana a la de Portugal o Grecia”, añade.

José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, señala que la principal vulnerabilidad de la economía española es la enorme dependencia de la banca de la financiación exterior y, en particular, la deuda externa a corto plazo de las entidades financieras, que supera los 360.000 millones, sin contar el dinero del BCE. Ante la falta de financiación, la banca no puede atender la demanda de crédito, subraya.

Si lo que se mira es la posición de inversión internacional neta de España, que computa todos los activos menos todos los pasivos frente al exterior, la cifra de cierre de 2011 también marca un nuevo récord, con 989.100 millones negativos, un empeoramiento de unos 60.000 millones en 2011, según datos que también acaba de publicar el Banco de España. De nuevo el deterioro se concentra en la posición del Banco de España por el aumento de sus deudas con el Eurosistema (como intermediario entre el BCE y el sistema financiero).

Esa creciente dependencia del BCE deja, además, en manos de Fráncfort, la palanca para mantener a flote la financiación de la economía española u obligarla a algún tipo de rescate.