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PROPIEDADES

Techo nuevo desde 25.000 euros

La financiación de la banca facilita cuotas de 100 euros al mes para sus pisos

Resultaba impensable que hace cuatro o cinco años alguien se topara en España, por muy recóndito que fuera su emplazamiento, con pisos nuevos por menos de 50.000 euros. Pero las circunstancias obligan, y las entidades financieras, reconvertidas en las principales promotoras inmobiliarias del país, asumen que no queda otra. Que muchos de esos productos, a todas luces invendibles por mil circunstancias, solo son susceptibles de ser colocados a esos precios.

 Aun así no resulta tarea fácil. Suelen ser estudios y apartamentos de pequeño tamaño, ubicados en localidades de población escasa y no siempre próximos a capitales de provincia o núcleos principales, donde la necesidad de vivienda por parte de los vecinos ya está cubierta. Promociones que se levantaron, en muchos casos, para cubrir la creciente demanda de población inmigrante y que al sobrevenir la crisis se quedaron a medio construir o vender, viéndose sus promotores obligados a dejarlas en manos de la banca para saldar las deudas financieras.

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“Era un promotor de fuera. Y antes de acabar la obra se fue todo a pique. Al principio hubo algún problema. Dejó de pagar a los obreros y al final se quedó el banco con todo, aunque algunos del pueblo ya habían comprado”, comentan desde el Ayuntamiento de Sunyer, localidad de 300 vecinos situada a 15 kilómetros de Lleida. Allí dispone Altamira, la filial inmobiliaria de Banco Santander, de una de las numerosas promociones en venta con pisos de precio reducido diseminadas por media España, como el metro cuadrado construido a partir de poco más de 400 euros.

Por 100 euros al mes de cuota hipotecaria en un préstamo a 40 años se puede adquirir el piso más barato: un apartamento en planta baja, con un dormitorio, cocina integrada y baño completo, ofrecido por 25.000 euros. Como Altamira, también Mesena, filial de Banesto, dedica un hueco importante en su portal inmobiliario de obra nueva a este tipo de viviendas. En Lalín (Pontevedra) tiene estudios de 33 metros desde 32.000 euros, y en la localidad de Arroyo de la Encomienda, en Valladolid, los pisos promovidos por Itevar, en el residencial Roma, cuestan ahora un mínimo de 36.000 euros, prácticamente la mitad que hace tres años.

Los pisos proceden de adjudicaciones por ejecución hipotecaria

“Aunque por fuera no son nada del otro mundo, por dentro te sorprenden. Las calidades son muy buenas, y el precio, ni te cuento. También el vendedor hace mucho. Hemos visto pisos en los que la persona que te informaba se debía guardar la información en un bolsillo porque no te contaba nada o decía que ya estaba harta de decir las calidades del piso, que lo viéramos por nosotros mismos”, comenta uno de los últimos compradores que ha adquirido un piso en esta promoción.

La mayoría de estos pisos, como tantos otros ahora apilados en los balances de los bancos, proceden de operaciones de canje acordadas con los promotores para reducir deudas financieras. Inmobiliarias como Lábaro, que tras entrar en concurso de acreedores hace cuatro años tuvo que dejar en manos del BBVA los pisos que estaba promoviendo en Quintanar de la Orden (Toledo). Uno de 51 metros cuadrados se ofrece por 48.500 euros.

También proceden de adjudicaciones por ejecución hipotecaria los pisos que vende Unicaja en Cortijos de Marín, enclave perteneciente a la localidad almeriense de Roquetas de Mar. La entidad financiera ofrece la posibilidad de comprar o alquilar con opción a compra los inmuebles disponibles. El más barato, de 39 metros cuadrados, sale por 38.000 euros o una renta mensual de 190 euros si se opta por el arrendamiento.

Las cuotas, de entre 100 y 300 euros mensuales, son el gran atractivo con el que las entidades financieras atraen la atención del comprador, aunque luego a la hora de la verdad resulte que, a lo largo de la vida de la hipoteca se paga como mínimo el doble de capital. Y eso dando por hecho que el euríbor se mantenga en esos niveles mínimos, por debajo del 1,5%, en que ahora se mueve. Algo imposible. No obstante, a esos precios las viviendas acaban por venderse. Servihabitat en Trijueque (Guadalajara) o Altamira en Deltebre (Tarragona) pueden dar fe de ello, con sendas operaciones cerradas la pasada semana.