El paro en la eurozona marca un nuevo récord impulsado por España

La tasa de desempleo en el conjunto de los países de la divisa única alcanza el 10,8%

España contribuyó con la mitad de cada 10 nuevos parados de febrero

El desempleo juvenil supera el 50% en España por primera vez desde 1998

Decenas de personas esperan la apertura de una oficina de empleo en Madrid.

El retroceso económico que vive Europa impacta de lleno en el desempleo. El paro volvió a subir en la zona euro en febrero hasta marcar un nuevo récord del 10,8% sobre la población activa. Se trata de la peor cifra registrada desde que Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea, comenzó a elaborarlas, en 1998. España contribuye con fuerza a este empeoramiento, pues casi la mitad de los nuevos parados del mes se contabilizaron en el mercado español. En el conjunto de la Unión Europea, el dato es algo inferior (10,2%), pero con la misma tendencia creciente.

“Si el desempleo continúa subiendo de ese modo, España corre el riesgo de un mayor deterioro económico”, alerta André Sapir, investigador principal de Bruegel, un influyente laboratorio de ideas con sede en Bruselas. El elemento más preocupante reside, para este experto, en la distancia cada vez más abismal entre los diferentes países del euro. Así, España encabeza la lista del paro europeo (23,6% de la población activa, según las cifras que ofreció ayer Eurostat, elaboradas con ciertos ajustes sobre los datos nacionales), seguida de Grecia (21%) y Portugal (15%). En el otro extremo figura una realidad bien diferente: la de Austria (4,2%), Holanda (4,9%) y Luxemburgo (5,2%). Y mientras las cifras se estabilizan o incluso mejoran en este segundo grupo, en España y países similares la situación empeora.

Los jóvenes constituyen la categoría más afectada

Según las estimaciones de la oficina estadística europea, 24,5 millones de ciudadanos de los Veintisiete no tienen trabajo. De este total, 17,1 se encuentran en la zona euro, lo que supone que hay 162.000 personas más sin trabajo en la región respecto al mes de enero y 1,4 millones más en comparación con el mismo periodo de 2011. De estos 162.000 nuevos desempleados, España aportó en torno a 77.000, según las cifras de Eurostat.

El desempleo juvenil representa la cara más amarga del panorama laboral europeo. Y de nuevo España bate todas las marcas. Por primera vez en las estadísticas, más de la mitad de los jóvenes españoles en disposición de trabajar no pueden hacerlo (el 50,5%). El dato duplica con creces la media comunitaria.

Tanto Sapir como la mayoría de los expertos consideran que las reformas en el mercado laboral son necesarias, pero no suficientes para salir de esta espiral. De hecho, los países con peor situación de desempleo (España, Grecia, Portugal) han aplicado ya reformas laborales y los datos empeoran.

Ann Mettler, del Lisbon Council, anima a poner el acento en las áreas donde se puede crear empleo nuevo. “Todo lo que tiene que ver con Internet y las tecnologías de la información y la comunicación genera el doble de empleo que los sectores tradicionales”, describe.

La Comisión Europea ha señalado que estas cifras "enmascaran" importantes diferencias entre los Estados miembros. Bruselas se ha mostrado particularmente preocupada por los datos de España. "Un ciudadano alemán que mire la evolución del paro y del crecimiento tiene una percepción muy diferente que un ciudadano español, ya que allí el paro continúa aumentando y la recesión se hace notar", ha resaltado el portavoz de Asuntos Económicos, Amadeu Altafaj.

Altafaj ha insistido en que España antes de la crisis "no tenía déficit y de repente pasó a cifras de más del 10%, con un nivel de paro que casi llega al 24%". De acuerdo con el portavoz, "está claro que hay algo que no funciona aquí, más allá del impacto de la crisis económica, financiera y de la deuda".

Fe de errores

En una anterior edición de este artículo datado en Madrid se afirmaba por un error de consulta que España aportaba siete de cada 10 parados de la eurozona registrados en febrero cuando, según la estadística que maneja Eurostat, la relación es de cinco por cada 10.