REPORTAJE

Grecia solo ve pobreza

El país afronta un rescate plagado de austeridad y de incertidumbre

Las agencias siguen alertando del peligro de una bancarrota helena

Manifestación en Atenas contra los recortes el 22 de febrero / Alkis Konstantinidis  (EFE)

Un cartel con el número 117 da entrada a la fábrica de acero de Halivourgya, a las afueras de Atenas, e indica los días que la planta lleva parada y ocupada por sus trabajadores, que duermen allí cada noche, por turnos. Llevaban meses viendo menguar la actividad. Es viernes, tres días después de que su Gobierno haya logrado que Bruselas acuerde el segundo rescate financiero del país y evite la bancarrota descontrolada: 130.000 millones en créditos de los socios europeos y una quita de más de la mitad de la deuda contraída con la banca, unos 100.000 millones. El fuego se apagó. Pero Yorgos Sifonos, representante sindical de la plantilla, no ve alivio: “No significa nada para nosotros, esa deuda se tiene que borrar y nosotros debemos recuperar nuestro trabajo”, protesta. El segundo rescate griego se pactó el día 114 de la protesta en la fábrica. Después, para ellos, no ha venido más que el día 115, 116 y 117.

“El nuevo rescate previene la catástrofe, porque la bancarrota desordenada es un desastre, pero las medidas empeoran la crisis y la recesión, así que espero que se revise el plan, porque si no pasa nada, se corren graves riesgos”, opina Loukas Tsoukalis, economista y presidente del centro griego de estudios internacionales Eliamep.

El proyecto de la moneda única respiró aliviado con el rescate. En Atenas, siguen las dudas. Porque la actividad productiva de Grecia no siente buenas vibraciones con el segundo plan, que implica otra ola de medidas de austeridad negativas para el consumo. El índice de manufactura cayó en febrero a 37,7 puntos, desde los 41 de enero, y lleva 30 meses bajo 50 (frontera que divide contracción y crecimiento).

El paisaje tras la aprobación del rescate no difiere mucho del anterior. Siguen las protestas en las calles y la austeridad exigida, tras dos años de recortes, agudiza las dudas de si este nuevo balón de oxígeno bastará, o de si al segundo rescate le seguirá un tercero. O si ni siquiera eso, y después quizá llegue el tan temido caos.

Grecia ha entrado en su quinto año de recesión y verá esfumarse más del 17% de su producto interior bruto (PIB) en esta crisis. Además, paga unos intereses por su deuda difíciles de sostener. Mark Weisbrot y Juan Antonio Montecino, del Centre for Economic and Policy Research (CEPR), han hecho unos cálculos en un informe titulado More pain, no gain for Greece (algo así como Más dolor, pero sin recompensa para Grecia). El peso de los intereses de la deuda de los helenos equivalía al 6,8% del PIB el año pasado y, teniendo en cuenta el efecto del rescate, que, eso sí, los suaviza, bajará al 4,9%. Pero luego volverá a escalar hasta un 6% en 2015. Según el estudio, solo Italia y Portugal superan ese 4% y pocos países en el mundo pagan lo que Grecia.

La deuda pública equivale al 160% del PIB y el objetivo del plan de salvamento es que baje al 120,5% en 2020. Un objetivo de muy largo plazo, además, supeditado a ajustes como el recorte del salario mínimo del 22% (del 32% para los menores de 25 años) y a la eliminación de 150.000 empleos públicos hasta 2015. También se vuelven a rebajar las pensiones, y se poda el gasto público para una población que ha visto bajar sus ingresos entre el 20% y el 30%, según los sindicatos.

Los intereses de la deuda pública equivalen al 6,8% del PIB

Estos calculan que los ajustes pueden elevar la tasa de paro, del 21%, en al menos dos puntos. Y aún seguirá en el 17% en 2015, según las previsiones del Fondos Monetario Internacional (FMI). Weisbrot y Montecino, que creen que debe considerarse la alternativa de una quiebra de Grecia y su salida de la eurozona, advierten de que, además, la “devaluación interna” que experimenta un país cuando recorta sus salarios no ha dado frutos en Grecia.

Tampoco las privatizaciones, que se calcularon en principio en 50.000 millones, llegarán siquiera a la mitad de esa cifra. Los políticos griegos, que se preparan para elecciones en primavera, tampoco las tienen todas consigo. El líder conservador Antonis Samaras, que va primero en los sondeos, reclama medidas para estimular el crecimiento, aunque todos reconocen la necesidad de reformas y medidas para fomentar la productividad o contra, por ejemplo, el elevado fraude fiscal.

Solo cuatro días después del gran pacto europeo, el propio presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, advirtió en declaraciones a la televisión Al Yazira que un tercer rescate a Grecia es una opción que, “realmente, no se puede excluir”, aunque la zona “no debe partir de este punto inicial”.

Constantine Michalos, presidente de la Cámara de Comercio de Atenas, lo ve muy factible. “Vamos camino de entrar en el libro de los récords de la crisis, con estas medidas lo empeoraremos, y después de Grecia vendrán Portugal y España... Ese es el peligro de contagio”, advierte. Michalos, ex secretario general del Ministerio de Finanzas entre 2005 y 2006, da por seguro el fracaso del actual plan si se mantiene en estos términos: “Este salvamento ayudará a los bancos europeos que tienen bonos de deuda helena, pero cuando estos estén salvados, ¿haremos falta?”, se pregunta.

Moody's ve "alto riesgo" de impago incluso con el plan completado

Para las agencias de evaluación de riesgos, Grecia bordea la bancarrota. Moody’s rebajó el viernes su calificación de los bonos griegos de Ca a C y advirtió del “alto riesgo” de que se produzca un impago incluso una vez completado el plan de la deuda. Y Standard & Poor’s también bajó la nota del país hasta DS, lo que significa una suspensión de pagos parcial, debido a que el acuerdo de la quita con los inversores privados implica también unas cláusulas que hacen obligatorias las pérdidas a todos los acreedores si una amplia mayoría las acepta. También Fitch ha recortado dos escalones la nota de solvencia.

Todo languidece en torno a Grecia. La última cumbre de los ministros de Economía de la zona euro decidió aplazar la entrega de más de la mitad de las ayudas hasta el 9 de marzo. Y el papel FMI está aún por concretar. El jueves precisamente, una información de The Wall Street Journal señaló que podría limitar su contribución al segundo paquete de rescate a Grecia a entre 18.000 y 21.000 millones, como respuesta a las presiones realizadas por Estados Unidos y otros miembros para evitar una excesiva implicación del FMI en la crisis europea.

Para Europa, el segundo rescate griego ha sido un respiro que nadie se atreve a dar por definitivo; para los trabajadores de Halivorgia solo fue el día 114, y para los griegos que se manifiestan en las calles es una seria duda.

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