Amplio rechazo en la calle a la reforma

Los sindicatos reciben un apoyo masivo en su protesta contra las medidas laborales de Rajoy

"Si el Gobierno no rectifica, continuaremos en la movilización creciente", afirman CC OO y UGT

La manifestación contra la reforma laboral convocada por los sindicatos, a su paso por la plaza de Neptuno de Madrid.

Apenas 59 días después de llegar a La Moncloa, Mariano Rajoy ya se ha topado con la primera gran protesta contra su política. Mientras el presidente del Gobierno clausuraba ayer en Sevilla el congreso de su partido pidiendo sacrificios a los ciudadanos, decenas de miles de personas salieron a la calle de 57 ciudades españolas convocados por UGT y CC OO para pedir cambios profundos en la reforma laboral que el Gobierno aprobó el 10 de febrero. De lo contrario, habrá más movilizaciones. “Si el Gobierno no rectifica, continuaremos con la movilización creciente”, concluía el manifiesto leído en Madrid.

Cifras estimadas. (Entre paréntesis, cifras de la policía o el Gobierno)

Pocas veces un Gobierno tan joven, con una mayoría tan absoluta y a apenas tres meses de lograr un amplio apoyo en las urnas se ha encontrado frente a unas movilizaciones del calibre de las de ayer por las primeras medidas que ha adoptado. Claro que, también es cierto, que nunca un Ejecutivo ha llegado al poder con 5,3 millones de parados y una situación económica tan difícil.

Como es habitual, las cifras de sindicatos y policía difieren totalmente

En Madrid, los manifestantes sumaron unos 110.000 asistentes a la manifestación, según los cálculos de EL PAÍS. Los convocantes hablan de medio millón y la policía de 50.000. En Barcelona, los sindicatos estimaron en 400.000 y la Conselleria de Interior, en 30.000. Este diario calcula que en la capital catalana fueron poco más de 100.000. Los sindicatos también sumaron 80.000 asistentes en Valencia, 35.000 en Alicante, 50.000 en Gijón y 70.000 en Zaragoza. En Andalucía, los sindicatos elevan a 100.000 las personas que han salido en toda la comunidad, la mitad de ellas en la capital y 30.000 en Málaga, aunque la policía local de Sevilla reduce los asistentes a 5.000, informa Javier Martín-Arroyo.

Los sindicatos todavía no concretan en qué consistirá esa “movilización creciente”. Pese a la respuesta de ayer, aún se resisten a dar por segura la huelga general y mucho menos a especular con la fecha en la que se podría convocar. Conscientes de que la situación económica es crítica, no quieren que se les acuse de irresponsables a la primera de cambio. “Voy a seguir hablando de la reforma, y no me voy perder en el debate sobre la respuesta”, defendía ayer el líder de UGT, Cándido Méndez.

Con este argumento, las centrales de trabajadores tratan de huir del escenario de confrontación social que vaticinó Rajoy en Bruselas hace semanas, cuando anticipó que la reforma laboral le iba a costar una huelga general. O al menos buscan manejar ellos el calendario. “La inevitabilidad de la huelga, la va a decidir el Gobierno”, advierte el líder de CC OO, Ignacio Fernández Toxo, que pide al Ejecutivo que les convoque para negociar.

Pero no les va a resultar fácil. Aunque los gritos de los manifestantes no fueron insistentes. Muchos la reclamaban. Y la demanda crecía cuando los líderes se acercaban al escenario de la Puerta del Sol, donde acabó la marcha con la lectura de un manifiesto por parte de Silvia Sazatornil y Cristina Bermejo, responsables de juventud de UGT y CC OO, respectivamente: un guiño hacia un colectivo que sufre una tasa de paro de casi el 50%.

Para los sindicatos, las medidas emprendidas por el Gobierno no solo pretenden cambiar el mercado laboral, también podar el Estado del bienestar. De ahí que hayan emprendido lo que llaman una “movilización inclusiva”. “Ofrecemos un cauce para que los ciudadanos protesten”, explicaba Méndez antes de la manifestación. Y ayer el cauce se concretaba con la presencia de manifestantes que, con la habitual camiseta verde, se oponen a los recortes en la educación madrileña; los trabajadores afectados por el cierre de la planta de Arcelor en Villaverde; los que rechazan los recortes sanitarios; y la presencia de miles de personas del movimiento 15-M, que de forma crítica, y entre reproches a UGT y CC OO, se sumaron a la protesta.

Junto a todos ellos, detrás de la pancarta con el lema "No a la reforma laboral. Injusta. Ineficaz. Inútil", en la cita de Madrid, estaban los representantes del PSOE ya fuera del Gobierno. Estaba su portavoz parlamentaria, Soraya Rodríguez y el último ministro de Trabajo, Valeriano Gómez. El ahora portavoz económico del PSOE en el Congreso volvía a protestar contra una reforma laboral, como ya hiciera con la de 2010, poco antes de entrar en el último Gobierno de Zapatero. También acudió IU en bloque, con su líder, Cayo Lara, a la cabeza. Estuvo el ex secretario general de CC OO, Antonio Gutiérrez y actores como Juan Diego Botto y Alberto San Juan.

“Parece una obviedad, pero hay que decirlo: el origen de la crisis no está en el mercado laboral”, clamaron Sazatornil y Bermejo, en una de las frases que más aplausos arrancaron en la Puerta del Sol. A partir de ahí, se lanzaron a criticar una reforma laboral que abarata y facilita el despido. En consecuencia, según su opinión, “va contra los trabajadores”.

“Emplazamos al Gobierno a que rectifique, aprovechando la tramitación de las enmiendas, e impulse el diálogo social”, concluye el manifiesto. Después, el presentador del acto citó a los presentes a la nueva protesta convocada para el 29 de este mes.

 

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