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La banca española sigue enganchada a la liquidez del BCE

Las entidades piden 133.000 millones en enero, el 37% del sistema europeo

La cifra refleja que los mercados están cerrados y las entidades temen que siga igual

A final de diciembre, el Banco Central Europeo (BCE) de Mario Draghi conectó la manguera de préstamos a tres años. Lo que no había querido hacer Trichet, lo hizo el italiano, para regocijo de los banqueros. Las entidades españolas pidieron más de 100.000 millones, cantidad que se reflejó en las estadísticas publicadas por el Banco de España. La media mensual de enero ascendió a 133.177 millones. Esta cifra solo se había alcanzado en julio de 2010, con el apogeo de la crisis de Grecia.

Solo la banca española ha pedido el 37% en la subasta total sobre lo reclamado por las entidades europeas. Este porcentaje sí es un récord. Refleja que los mercados están completamente cerrados y que las entidades españolas temen que sigan igual por mucho tiempo. No lo hacen para acaparar dinero y poder prestar, sino para atender a sus vencimientos de 2012 y 2013 y ganar dinero en el margen financiero. El BCE les deja el dinero al 1% y ellos compran deuda púbica que renta alrededor del 3%. Esos dos puntos porcentuales son oro puro para unas cuentas que sufren una caída de los márgenes porque las hipotecas viejas ya no son rentables.

La banca española sigue enganchada a la liquidez del BCE

No obstante, Guillermo Monroy, de la dirección de Tesorería del Banco Sabadell, considera que no hay tanto negocio de tomar en el BCE y comprar deuda española, operación conocida como carry trade. “Este movimiento es menor de lo que se cree en el mercado. Cuando se conozca la participación de los inversores extranjeros en las subastas del Tesoro se podrá comprobar”, comenta Monroy.

Según algunas fuentes consultadas, un 40% de los compradores de letras y bonos no son españoles. Íñigo Vega, analista de la firma bursátil CA Cheuvreux, duda de que la participación foránea sea tan alta. Por otro lado, apunta que la lluvia de millones tiene un efecto beneficioso para el sector “porque aleja el temor a que ninguna entidad pueda quebrar por falta de liquidez, algo que antes sí se temía. Esta circunstancia puede ayudar a que los grandes inversores se animen a prestar dinero a las entidades españolas a medio plazo”.

A final de febrero llegará la segunda subasta a tres años del BCE. Según Analistas Financieros Internacionales (AFI), la banca española volverá a pedir otros 100.000 millones más. En opinión de Vega, la clave será cuando en abril, con todos los temores de iliquidez cubiertos, “regresen o no los inversores y abran el mercado de financiación”. Esto es lo que bajaría la prima de riesgo, que ayer se mantuvo estable en niveles propios de la desconfianza absoluta, 333 puntos por encima de la deuda alemana.

La inyección a largo plazo alcanzó 154.976 millones, frente a los 85.000 del mes anterior y los 40.000 millones de enero de 2010. En este tipo de subasta, la banca española e italiana acaparó el 50% del dinero barato del BCE, lo que muestra con claridad dónde aprieta más el zapato.