Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La caída del empleo se intensifica en enero por la vuelta de la recesión

La afiliación cae en 283.365 cotizantes y el paro sube en 177.470 personas

La caída del empleo se intensifica en enero por la vuelta de la recesión Ampliar foto

Lo que está pasando en el mercado laboral español solo admite parangón con lo sucedido en los peores momentos de la Gran Recesión. Entonces hubo destrucción de empleo en masa y un aumento vertiginoso del paro. Ahora, también. En enero, la Seguridad Social ha contado 283.685 afiliados menos y las oficinas de empleo 177.470 parados más, solo en el mismo mes de 2009 y octubre de 2008 se encuentran datos peores en la serie histórica. Pero entre lo que pasó hace tres años y ahora hay una gran diferencia: España comenzó aquel desplome con 19 millones de afiliados a la Seguridad Social y poco más de 2,5 millones de parados; ayer el Ministerio de Empleo informaba de que el instituto público acabó el mes pasado con 16,9 millones de cotizantes y las oficinas de empleo registraban 4,6 millones de parados.

Enero nunca es un buen mes para el mercado laboral. Es malo en las épocas de mayor crecimiento económico. Acaba la temporada navideña y a los comercios y la hostelería les sobra mano de obra. La frontera entre un año y otro supone el final de muchos contratos sujetos a la duración de una obra o la prestación de algún servicio entre empresas. Incluso en la industria hay compromisos sujetos a este hito cronológico. Por si todo esto fuera poco, es invierno, la peor época para un mercado estacional como el español.

Pero en 2012 la recesión ha vuelto -visto lo visto, no está claro si alguna vez se marchó- y el deterioro se ha acentuado: 9.151 cotizantes menos cada día lo atestiguan. Los problemas de la deuda griega y la cura de austeridad han atenazado a una economía enferma desde hace años por la crisis financiera. Y esta vez el latigazo lo notan todos los sectores. Las cifras de afiliación a la Seguridad Social (un dato distinto de la encuesta de población activa, el mejor reflejo del mercado laboral) lo demuestran. El empleo ha caído en todos los ámbitos respecto a diciembre.

Para encontrar un mayor aumento del paro en este mes hay que retrotraerse a principios de 2009

En este punto, la nueva recesión que comienza conserva muchos rasgos de la vieja. El ladrillo cae con fuerza. Una vez hecho el ajuste en la construcción de viviendas, ahora le toca el turno a la obra pública gracias a los recortes presupuestarios. La afiliación de esta rama cayó en 29.526 personas. También el consumo sufre mucho la contracción y esto lastra al empleo ligado al comercio (47.875 afiliados menos).

Estos últimos datos tienen una estrecha relación con el hecho de que el paro creciera más entre las mujeres que entre los hombres en enero. El empleo femenino está más ligado al sector comercial; mientras que el masculino depende más de la marcha de la construcción o la industria manufacturera.

"El sistema dispone de recursos para las pensiones", afirma Tomás Burgos

Uno de los datos más preocupantes que deja enero en el mercado laboral es que la Seguridad Social haya bajado de los 17 millones de afiliados. Los conocedores de las cuentas del instituto público afirman habitualmente que bajar de esta cifra es sinónimo de déficit en el sistema de pensiones. Y esto ha pasado al comienzo de un año en que el empleo va a seguir cayendo con fuerza.

Sabedor de esto, el secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos, trató de lanzar ayer un mensaje de tranquilidad para los jubilados: "El sistema dispone de recursos para afrontar el pago de pensiones". Entre estos recursos, Burgos cuenta con los más de 66.000 millones que tiene acumulados el Fondo de Reserva de la Seguridad Social. No obstante, advirtió de que la llamada hucha de las pensiones será el último elemento del que tirará de necesidad. Aunque no lo descartó: "Hay que ver esto sin dramatismo".

Por su parte, la secretaria de Estado de Empleo, Engracia Hidalgo, utilizó los datos para subrayar la necesidad de hacer una nueva reforma laboral, la tercera de esta crisis. Con ella, el Gobierno tratará de que las empresas no recurran al despido como primer elemento de ajuste, defendió Hidalgo, y buscará lograr impulsar el empleo estable. Lo que descartó la secretaria de Estado es que el cambio normativo suponga un estímulo: "Una reforma no crea por sí misma empleo".

Mucha menos fe en la reforma tiene el secretario general de CC OO. Ignacio Fernández Toxo pronosticó ayer que el alto paro va a perdurar y que la reforma no será una solución. Su homólogo de UGT, Cándido Méndez -como Gaspar Llamazares- ligó la destrucción de empleo a los ajustes fiscales. El diputado de IU incluso prevé una cifra de medio millón de empleos menos si prosiguen los recortes presupuestarios.

La patronal, en cambio, volvió a reclamar una reforma laboral "que se centre en aspectos relativos a la contratación". En la traducción al román paladino del lenguaje que suele usar la CEOE, esto es que se reduzca el número de contratos temporales que hay.