En España un 20% de las viviendas están vacías

En una década las casas desocupadas pueden pasar de los 3,1 a los seis milllones

JUAN CARLOS MARTÍNEZ Madrid 8 ENE 2012 - 13:35 CET

Equipados con una mochila que guarda en su interior un dispositivo portátil con lápiz óptico, han salido a recorrer las calles de toda España más de 5.000 agentes censales del Instituto Nacional de Estadística (INE). Su objetivo, recoger la información de los casi 26 millones de viviendas existentes, con la que se elaborará, primero, el Censo de Edificios y Viviendas y, después, el de Población.

Una radiografía para certificar el balance de la década en la que se infló esa burbuja inmobiliaria cuyo estallido, hace ya cuatro años, sigue menoscabando las posibilidades de crecimiento de la economía española. Datos de un censo que dentro de unos meses, cuando sea debidamente depurado el trabajo de campo de los agentes, confirmará, de la forma más aproximada posible, cómo en ese periodo se han construido 4,6 millones de viviendas y se han comprado menos de 3. Despejando dudas sobre la cuantificación del stock de viviendas nuevas sin vender, que trae de cabeza a promotores y, sobre todo, a las entidades financieras que prestaron el dinero para su construcción y corren el riesgo de no recuperarlo en su totalidad.

"Aunque las cifras de población tienen prioridad, queremos que las de edificios y viviendas estén listas para ser publicadas antes de que acabe 2012", comenta el subdirector general de Estadísticas Sociodemográficas del Instituto Nacional de Estadística (INE), Antonio J. Argüeso. Será el momento de conocer otro de los datos más esperados, el de las viviendas vacías. Esas que ni son principales ni secundarias (habitadas de forma permanente o temporal) ni están alquiladas, sino cerradas a cal y canto por sus propietarios.

Hace 10 años se contabilizaron 3,1 millones de viviendas vacías, el 15% de las censadas. Ahora, la cifra será, sin duda, muy superior. Partiendo de esos 1,6 millones que siguen sin comprador y que, a efectos estadísticos, se considerarán vacías, al no estar ya en construcción, algunas fuentes consultadas se atreven incluso a señalar que en España podría haber ya entre cinco y seis millones de viviendas vacías, superando el 20% del parque inmobiliario residencial. Basta con cruzar los datos del catastro con los del padrón para comprobar cómo los primeros, en muchos casos, no encuentran su correspondencia con los segundos. Pura lógica. No hay nadie residiendo.

"Saber si una vivienda está ocupada o no es relativamente fácil, pero si está vacía u ocupada de forma temporal ya resulta mucho más difícil, porque, ¿cómo saber si está en uno u otro caso una vivienda de vacaciones, sin nadie que te informe?", se pregunta Argüeso ante tal eventualidad.

Para desvelar todas estas incógnitas hay que confiar en el trabajo que, desde hace un mes, están realizando los 5.000 agentes censales. Labor realizada a través de la aplicación informática desarrollada por el INE en la que se han volcado datos procedentes del catastro y de los padrones municipales.

"Ha sido un cruce laborioso. Con el catastro no hay problema, pero el directorio del padrón puede no ser muy exacto, depende del control de los municipios para certificar que son ciertos los datos que aportan los ciudadanos sobre sus domicilios. Por eso estimamos que el 70% de los cruces es perfecto, y en algunas zonas céntricas de las grandes ciudades puede llegar al 90%", señala Argüeso.

En esa primera fase, la del Censo de Edificios y Viviendas, el objetivo de los agentes pasa por comparar los datos volcados en la aplicación con lo que se encuentre en el recorrido efectuado. Si son coincidentes, no hay mayor problema. Basta con seguir el esquema que marca la aplicación para dar como correcto cada uno de los huecos (edificios o locales de un edificio). Si no, tendrá el agente que ver qué huecos sobran o faltan para alcanzar una solución.

Algunos datos son fácilmente localizables, a través del portero automático o con una simple mirada general desde el exterior. Otros, en cambio, no lo son tanto, como saber si la finca tiene escaleras independientes para acceder a las viviendas (derecha-izquierda o interior-exterior), si existen viviendas en la planta sótano, si un piso está o no vacío, o algunas otras curiosidades como el año de construcción del inmueble o si dispone de agua caliente central. En estos casos, recabar la ayuda del portero, conserje o cualquier vecino que se preste resultará decisiva para el agente.

"Ahí no vive nadie desde hace años", respondía hace unos días un portero a un agente en Madrid, interesado por la razón de un buzón abierto de cuyo interior sobresalían un montón de papeles publicitarios y alguna que otra carta. Se trataría de un caso evidente de vivienda vacía. Pero, en otras ocasiones, los indicios no son tan evidentes, y, además, no se cuenta, en el momento adecuado, con esa ayuda de terceros.

A efectos censales se considera vivienda "todo recinto estructuralmente separado e independiente que, por la forma en que fue construido, reconstruido, transformado o adaptado, está concebido para ser habitado por personas o, aunque no fuese así, constituye la residencia habitual de alguien en el momento censal", según se especifica en el manual del agente. Si inicialmente lo fueron, pero ahora son espacios dedicados a otros fines, quedarían fuera del censo.

Hay cuatro tipos de viviendas familiares, las principales o residencias habituales, las secundarias u ocupadas solo de forma ocasional (vacaciones, por ejemplo), las vacías (sin ocupar en ningún momento), y aquellas destinadas a alquileres sucesivos de corta dirección, el caso de un piso de estudiantes. No hay que confundirlas con un colegio mayor, que sería clasificado como vivienda colectiva, asimilable a un convento, un hotel o una prisión. Residen colectivos pero sometidos a un régimen común no basado en lazos familiares ni de convivencia.

En el trabajo de campo de esta primera fase, los agentes se toparán con una parte de la tarea que deberán abordar con posterioridad en el Censo de Población y Hogares. Puede darse el caso de que, de forma aleatoria, al dar por correctos todos los huecos del edificio, la aplicación puede requerir que se especifique su uso. Si se trata de una vivienda principal o se duda de si está o no ocupada, el agente deberá entregar a su propietario (en mano, a través del portero o del buzón) el sobre con el cuestionario censal, a cumplimentar de forma obligatoria.

Estas altas muestrales se unirán a los tres millones de viviendas cuyos propietarios han sido seleccionados previamente para una megamuestra que facilitará los datos del 12% de la población. Casi seis millones de ciudadanos cuyas respuestas servirán para extrapolar a nivel nacional cómo son las viviendas y cómo son las personas que las habitan.

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