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La crisis del euro

El BCE inunda el mercado de dinero y presta 500.000 millones a la banca europea

La demanda de las 523 entidades que han acudido a la primera de las tres subastas a tres años supera las previsiones

El Banco Central Europeo (BCE) ha inundado esta mañana al sector financiero europeo de dinero barato para disipar el riesgo extremo de una crisis de liquidez que amenazaba con complicar aun más la situación económica de la eurozona en 2012. En la primera de las dos subastas extraordinarias de refinanciación a tres años que tiene programadas el instituto emisor, la conocida como barra libre de liquidez, el instituto emisor ha prestado la friolera de 489.200 millones de euros a un total de 523 entidades. Esto es, el 50% de los bancos que componen el Eurosistema para estimular la concesión de crédito a las familias y empresas. Si se cumple esta premisa, el BCE pondrá su parte con vistas a superar el estancamiento económico, aunque las dudas sobre la crisis de deuda y el efecto de los ajustes seguirán presionando en sentido contrario en toda la UE.

Los analistas situaban la demanda de liquidez entre unos 290.000 millones, según un sondeo de Bloomberg, y unos 310.000 millones de euros, según una encuesta de Reuters. Para facilitar el acceso de los bancos, el BCE decidió relajar los requisitos de los activos que podían dejar en garantía para pedir prestado, con lo que en esta ocasión además de la deuda titulizada con garantía inmobiliaria que ha admitido en las anteriores operaciones a menor plazo también ha aceptado créditos a pymes.

Aunque los créditos vencen el 29 de enero de 2015, las entidades tienen la posibilidad de hacerlo dentro de un año -parcial o totalmente- y no esperar los 36 meses. En cuanto al precio, el BCE ha prestado el dinero a un interés del 1% durante el primer año a pagar . A partir de ese momento, el tipo pasa a ser variable y se fijará a partir del interés medio del precio oficial del dinero durante el periodo de vida de la operación. En opinión de los analistas, que descartan subidas en los tipos de interés oficiales de la eurozona hasta que no se produzca una recuperación económica, esto significa que el precio podría llegar a bajar dentro de 12 meses.

Por lo que respecta a las entidades españolas, el Banco de España, a instancias del Eurosistema, ha dedicado tiempo en las últimas semanas a convencerlas para que acudan a la operación destacando el hecho de que ya no les estigmatiza en tanto en cuanto iban a acudir todos los bancos de todos los países, tal y como ha acabado ocurriendo. El jueves pasado, Javier Alonso, director general de Operaciones del supervisor, se reunió con los tesoreros de las entidades para instarles a que "cubrieran casi todos los vencimientos de 2012 y 2013 entre las subastas de diciembre y febrero", según uno de los asistentes. A la vez, Alonso insistió en que con esta solución parcial del problema de la liquidez, "deberían evitar cortar el crédito, sobre todo a las pymes". El supervisor admitió que hay "una lógica reducción de los préstamos (sobre todo a algunos sectores), pero que se debería hacer de manera ordenada", según estas fuentes.

Próxima subasta, en febrero

Hasta el vicepresidente del BCE, Vitor Constancio, se mostró confiado en que se iba a registrar una fuerte demanda, aunque no se atrevió a dar una cifra. Fuentes del mercado señalaron que la banca española podría acumular unos 100.000 millones en las dos subastas, ya que hay un vencimiento en breve de 140.000 millones a seis meses que pidió la banca española. Tras la operación de hoy, se celebrará otra el próximo 20 de febrero de 2012. Estas subastas, que por primera vez se realizan a tres años, sustituyen a las de 12 meses anunciadas en octubre.

Dentro de dos meses, asimismo, las entidades podrán dejar como colateral activos de cierta calidad, aunque estos créditos antes deben haber pasado el visto bueno de los respectivos bancos centrales como solución temporal para animar al sector a seguir preparándose ante el exigente calendario de vencimientos que le espera durante el próximo año. Solo durante el primer trimestre deben devolver 230.000 millones de un total de 700.000 para el conjunto del ejercicio, según fuentes financieras. Dentro de estas medidas, la autoridad monetaria del euro también decidió reducir la ratio de reservas exigidas a las entidades desde el 2% hasta el 1% a partir del próximo 18 de enero de 2012, lo que libera hasta 100.000 millones en efectivo en todo el Eurosistema que los bancos pueden destinar a comprar deuda pública a corto plazo. Estos activos también sirven para dejarlos en garantía para obtener liquidez.

Hasta ahora el BCE había prestado liquidez a un plazo máximo de un año, en 2009. A finales de junio de aquel año y antes de que se completase el proceso de fusiones que siguió a la crisis financiera, prestó a 1.121 bancos 442.240 millones de euros a un interés fijo del 1%. El objetivo, era el mismo: facilitar la concesión de créditos a largo plazo para apoyar la reactivación de la economía, que por aquellas atravesaba la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial.

La reacción de los mercados al resultado de la subasta ha sido de un regreso de las ventas sobre la deuda de los periféricos de forma moderada y caídas en las Bolsas. En los mercados de divisas ha devuelto al euro a los 1,30 euros.

Alivio para la deuda

Susana Felpeto, analista de Atlas Capital, explica que en esta operación "la gran diferencia viene marcada por la amplitud del vencimiento, con el que se pretende evitar un colapso de liquidez de cara al año que viene, cuando coincidirán importantes vencimientos tanto del sector público como privado".

La estratega de mercados de IG Markets, Soledad Pellón, considera que la subasta es un "cierto alivio" para las entidades financieras de cara a 2012 por este motivo. Además, cree que va a dotar a las entidades españolas de la liquidez que necesitan ahora que tienen que hacer frente a los procesos de recapitalización acordados para la banca europea y va a ayudarles a cubrir el agujero que pueda dejar en sus cuentas la intención del Gobierno de Mariano Rajoy de sanear los balances de la banca, para lo que deben vender los inmuebles terminados en manos de las entidades financieras. Su compañero, Daniel Pingarrón, destaca que con la operación de hoy, "el BCE se articula como prestamista de último recurso por la vía indirecta".

Para José Carlos Díez, de Intermoney, el impacto de esta medida del BCE ya se está viendo en la deuda pública periférica e incluso está llegando a los bonos corporativos y a la renta variable, aunque recordó que aún existen presiones recesivas. Según resume, estas subastas son "la mejor noticia del año para la banca" porque disipa el riesgo de una crisis de liquidez, "pero no soluciona el problema de fondo". "Para que se abra el grifo, las entidades deberían poder captar dinero en los mercados", advierte.

Por su parte, David Cano, de Analistas Financieros Internacional, cree que los bancos destinarán esta financiación a numerosos usos, aunque el fundamental será adquirir deuda pública, lo que permitirá calmar la tensión en los mercados secundarios de deuda soberana, como ha sucedido en las pasadas jornadas pese a la sesión en rojo de hoy. También utilizarán esta inyección de liquidez para emitir menos deuda y pagares y reducir los depósitos, frenando la denominada "guerra del pasivo", mientras que por el contrario, es probable que poca de esta cantidad se traslade a la economía real.

Efectos en la economía real solo a largo plazo

En esta misma línea, Felpeto precisa que, si bien el efecto de esta inyección de liquidez puede contribuir a reducir los diferenciales de la deuda soberana, reduciendo los costes de financiación de los Estados e impulsando la renta variable, sus posibles efectos positivos sobre la economía real sólo serían perceptibles "más a largo plazo", puesto que si las entidades dedican esta liquidez a la compra de deuda pública no la dedican a conceder préstamos.

Desde IG Markets, Pellón también cree que parte de este dinero se puede utilizar en las subastas que celebren los Tesoros de los países de la eurozona y permitirá sanear el sistema financiero, algo que ayudaría a calmar a los mercados, como se ha demostrado con la última operación celebrada este martes por el Tesoro español.