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La brecha entre ricos y pobres alcanza su nivel más alto en 30 años

La OCDE pide los gobiernos que revisen los impuestos para que los ricos paguen más.- La diferencia de ingresos crece incluso en países tradicionalmente igualitarios como Alemania, Dinamarca y Suecia

Uno de los legados de la última gran bonanza económica vivida entre las grandes potencias y los países emergentes es una brecha mayor entre ricos y pobres. La desigualdad ha aumentado al nivel más alto de los últimos 30 años en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), debido sobre todo a la creciente diferencia entre los salarios, que suponen el 75% de los ingresos de un hogar. Lo ha hecho precisamente en esos años de crecimiento, según el informe hecho público ayer por la OCDE con datos de 2008, previos a la Gran Recesión.

La bonanza de un país no se traslada de forma automática ni natural a la reducción de la brecha social y las políticas correctoras -los impuestos y los servicios sociales- han ido perdiendo efecto como redistribuidores de riqueza desde mediados de los noventa. El 10% más pudiente de la población gana como promedio 9,6 veces más que el 10% más desfavorecido en el conjunto de la OCDE, según el estudio, y la distancia ha crecido incluso en los países tradicionalmente más igualitarios, como Alemania, Suecia o Dinamarca, aunque sigue muy por debajo de la media.

"El contrato social se está empezando a deshacer en muchos países. La incertidumbre y los miedos a la exclusión han alcanzado a la clase media en muchas sociedades, la gente siente que está sufriendo una crisis de la que no son responsables, mientras esos con altos ingresos resultan perdonados", alertó ayer el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, al presentar el informe Estamos divididos, Por qué la desigualdad sigue creciendo. Gurría hizo un llamamiento a los Gobiernos: "Tratar la cuestión de la justicia es una condición sine qua non para el restablecimiento de la confianza".

Los españoles no salen bien parados. El ingreso medio del 10% de la población mejor situada era en 2008 alrededor de 38.000 euros, casi 12 veces más que ese 10% que menos gana (una media de 3.500 euros), un punto más que en el informe anterior. La distancia se ha estrechado respecto a la España de los ochenta, pero no en los últimos años. Las cifras de la oficina estadística europea (Eurostat), que llegan hasta 2010 y comparan el 20% de los más ricos con el 20% de los más pobres. El año pasado la desigualdad alcanzó el nivel más alto desde 1995 y en 2009, último que permite comparar entre los países de la Europa de los Veintisiete, solo Letonia, Lituania y Rumanía superaban a España en disparidad de rentas.

La desigualdad queda por encima de la media y de países como Italia (10), aunque por debajo de Estados Unidos (14). Se llevan la palma México y Chile, con ratios de 26 y 27, respectivamente. Pero, poniendo el foco fuera de la OCDE, la brecha es muy superior en otros países, como el floreciente y admirado Brasil el país donde los más pudientes ganan 50 veces más que los peor situados.

El informe también recoge el indicador Gini, en el que uno indica desigualdad absoluta y cero reparto perfecto, que refleja la misma tendencia "políticamente explosiva", según la OCDE.

El estudio analiza otros motivos de la brecha social, como los efectos de la globalización y cambios demográficos y de estructura familiar, con más hogares unipersonales, pero destaca la brecha salarial y el sistema fiscal como las grandes causas. El beneficio ha ido mejorando para los más formados y empeorando para los empleados de menor cualificación y han proliferado los trabajos a tiempo parcial. Por eso el organismo insta a los Gobiernos a invertir más en capital humano y la creación de "más y mejor empleo".

Y, en plena ola de recortes sociales en Europa, lanza una petición: es importante tener servicios públicos de calidad de acceso libre, como la educación, salud y atención, sobre todo en los países emergentes.

La OCDE también pone sobre la mesa otro de los debates candentes y advierte del recorte en los impuestos a los que más ganan, así que pide a los Gobiernos "que revisen su sistema fiscal para asegurar que los más ricos contribuyen en su justa medida en el pago de impuestos".

Aunque, más que un incremento en las tasas, la organización cree que pueden resultar más efectivas medidas como la eliminación de las exenciones fiscales y replantearse el papel de otros tributos sobre la propiedad o la transferencia de activos.

Gurría defendió un aumento de la fiscalidad para los más ricos, pero poniendo el acento en el 1% con los recursos más elevados o incluso en un porcentaje inferior, porque a su juicio ahí "hay margen", y dijo que en muchos casos su nivel de impuestos es relativamente menor que el de otros grupos de población.

La OCDE pide actuar. Gurría lo recalcó. "No hay nada inevitable en esta alta y creciente desigualdad".