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El agravamiento de la crisis

Francia y Bélgica preparan un nuevo rescate para Dexia

La entidad aumenta su batacazo en Bolsa y llega a ceder un 38% ante el riesgo de que acabe dividido en dos por las pérdidas derivadas de Grecia.- El Gobierno belga celebrará una reunión de urgencia

El recrudecimiento de la crisis de deuda soberana y la posibilidad de una quita de la deuda griega han puesto al banco francobelga Dexia al borde del ahogo financiero. Ante el fuerte desplome por el temor a que acabe finalmente dividido en dos que está registrando la entidad en Bolsa, donde sus acciones han llegado a ceder esta mañana hasta un 38%, los Gobierno de Francia y Bélgica han anunciado que "tomarán todas las medidas necesarias" para proteger a los clientes que han depositado su dinero en el banco así como para garantizar todos sus préstamos.

En un comunicado conjunto, los ministros de Finanzas de ambos países han adelantado que colaborarán con los bancos centrales para asegurar la financiación de la entidad. Además, el Gobierno belga celebrará hoy una reunión

La entidad fue de las que mejor nota sacó en las pruebas de resistencia del pasado julio

restringida de urgencia para tratar la situación del banco. La reunión de los principales miembros del Ejecutivo comenzará a las 18:00 GMT, según ha confirmado a la prensa el portavoz del primer ministro en funciones, Yves Leterme. El propio Leterme no descartó esta mañana, en unas declaraciones a la radio pública flamenca VRT, que el Estado belga dé una garantía al banco franco-belga "si fuera necesario".

El Consejo de Administración de la entidad de bancaseguros, que ya fue rescatada por Francia y Bélgica en 2008, se reunió ayer con urgencia para estudiar diversas opciones, en una jornada en la que las acciones cayeron un 10% por el miedo a la necesidad de un segundo rescate. Hoy, sus títulos prorrogaban el desplome y han llegado a dejarse un 38% en los primeros instantes de cotización, con lo que han bajado a los niveles de marzo de 2009 y han pasado a ocupar un puesto destacado en los archivos de la Bolsa de Bruselas, ya que es el mayor descenso diario que se ha visto en esta plaza. A partir de ese momento de pánico, sin embargo, ha frenado el correctivo hasta el 22,5%.

En la reunión, que finalizó pasada la medianoche, el Consejo decidió pedir a los gestores de la entidad, "en consulta con los gobiernos relevantes y las autoridades de supervisión", que prepare las "medidas necesarias" para resolver los "problemas estructurales" del banco y "abrir nuevas perspectivas para el desarrollo de sus franquicias históricas en Bélgica y Francia", según un comunicado de Dexia.

El banco también recalcó que los accionistas han confirmado el respaldo a Dexia y su confianza en los gestores. Distintas fuentes apuntaron ayer la posibilidad de que se crease un banco malo, se vendieran activos o de dividiera el negocio en varias ramas. De hecho, el diario Financial Times informa hoy de que, según fuentes conocedoras de la situación, el consejo de la entidad ya habría adoptado una decisión para separar sus unidades de negocio saneadas para su porterior venta, incluyendo Dexia Asset Management y el turco DenizBank, mientras que el banco malo respaldado por los gobiernos de Francia y Bélgica agruparía la cartera de deuda de la entidad, valorada en unos 100.000 millones de euros.

Curiosamente, Dexia fue uno de los bancos que mejor nota sacó en las pruebas de resistencia europeas a la banca del pasado julio: superaría el escenario más adverso contemplado con una solvencia del 10,38%. Entre las entidades con más de 100.000 millones de euros en activos ponderados por riesgo, solo otras dos (Rabobank y Danske Bank) superaron esa nota. Pero los resultados de las pruebas no contemplaban una posible quita de la deuda griega. Dexia publicó en agosto unas pérdidas récord de 4.030 millones en el segundo trimestre provocadas por la deuda griega.

Dexia planeó por en la reunión del Eurogrupo. También analizaron distintas fórmulas para flexibilizar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y ampliarlo hasta los 440.000 millones. La idea es que el fondo pueda adquirir deuda soberana en los mercados secundarios, recapitalizar a los bancos y ayudar preventivamente a los países con posibles problemas. El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, reconoció que aun así el fondo "no es suficiente como cortafuegos" ante posibles contagios. Los ministros acordaron reforzar su eficacia, más que aumentar la cantidad, y decidirán la fórmula en la próxima reunión.

La vicepresidenta del Gobierno español, Elena Salgado, consideró ayer "conveniente" ampliar el FEEF, "pero esto no quiere decir una ampliación cuantitativa", sino "más flexibilidad". En su opinión "los 440.000 millones bien utilizados dan para mucho".