El agravamiento de la crisis

Barroso reclama una mayor contribución de la banca para superar la crisis

La Comisión aprueba su iniciativa para tasar las transacciones financieras en la Eurocámara. -Permitirá recaudar 55.000 millones al año

EL PAÍS | Madrid 28 SEP 2011 - 09:32 CET

El presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, y la comisaria de Exteriores, Catherine Ashton, buscan unos documentos en un momento del debate. / PATRICK HERTZOG (AFP)

La Unión Europea afronta "el desafío más grande de la historia" para superar la crisis de deuda que amenaza con llevar a Grecia a la quiebra, lo que generaría graves consecuencias en el conjunto de la eurozona. Esta ha sido la advertencia con la que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, ha abierto un discurso ante el Parlamento Europeo en el que ha presentado su propuesta para tasar las transacciones financieras. Este impuesto, ha añadido, permitirá recaudar unos 55.000 millones de euros al año.

En concreto, la Comisión propone tasar con un 0,1% las transacciones con acciones y bonos y con un 0,01% las operaciones con derivados que se realicen en cualquiera de los 27 países miembros, según ha informado Bruselas en un comunicado. A modo de ejemplo, la compra de un paquete de acciones valoradas en 10.000 euros tendrá un recargo de 10 euros. No obstante, la industria financiera advierte de que las entidades trasladarán este coste adicional a lo que cobran a sus clientes.

Barroso: "La Unión Europea está ante el mayor desafío de su historia"

Bruselas dará a conocer en unas semanas su propuesta sobre los eurobonos

La medida, aprobada hoy por el Ejecutivo comunitario a través de procedimiento escrito, deberá ser aprobada ahora por el Consejo Europeo, que reúne a los países miembros, y por el Parlamento Europeo. El hecho de que las modificaciones sobre fiscalidad tengan que recibir el respaldo unánime de todos los miembros vaticina que sacar adelante la tasa será difícil. En cualquier caso, con la propuesta ya aprobada por Bruselas, la UE acudirá a la próxima reunión del G-20 de noviembre como el precursor a nivel global de este impuesto. El objetivo de Barroso es que entre en vigor en 2014.

"Es una cuestión de justicia. Si nuestros agricultores, si todos los sectores de nuestra economía, desde la industria a los servicios, pagan su contribución a la sociedad, el sector bancario debe también aportar su contribución", ha argumentado Barroso antes de recordar que, en estos momentos en los que hay que reforzar los ingresos, los trabajadores ya están asumiendo importantes sacrificios.

"La cuestión es de dónde van a venir esos ingresos. ¿Vamos a gravar el empleo? ¿Vamos a gravar el consumo más? Creo que es justo gravar las actividades financieras que en algunos Estados no pagan una contribución proporcionada a la sociedad", ha insistido Barroso. "En los últimos tres años, los Estados miembros, los contribuyentes, han dado ayuda y garantías de 4,6 billones de euros al sector financiero. Ha llegado el momento de que el sector financiero devuelva la contribución a la sociedad", ha subrayado.

La tasa sobre las transacciones financieras, también conocida como la tasa Tobin y que lleva sobre la mesa desde 2010, tiene pocas posibilidades de prosperar en la UE por la oposición de Reino Unido. De hecho, hoy, el secretario de Economía del Gobierno británico, Vince Cable, ha recordado que las competencias sobre impuestos son nacionales y que no pueden venir impuestas desde Bruselas. Una alternativa que también está en estudio es implantarla únicamente en la eurozona, ya que aquí cuenta con el apoyo de Alemania, Francia o España. Sin embargo, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, no la ve con buenos ojos porque podría causar una desloclización de las actividades financieras fuera de la Unión Monetaria. Esto es, a Londres. Además, desde que la Comisión la propuso, no ha logrado obtener el consenso de los socios europeos.

La tasa afectaría a los bancos, firmas de inversión, compañías de seguros, fondos de pensiones, operadores de Bolsa y fondos de alto riesgo. En cuanto a su impacto en la actividad económica, la propia Comisión Europea reconoce que tendrá un efecto negativo en el PIB del 0,5%. También admite que modificará el modo de trabajar de los agentes financieros al incentivar una reducción de las operaciones más frecuentes o automáticas que actualmente se realizan por decenas de miles al día. El destino de los fondos es aún difuso, por lo que la ong intermon Oxfam ha reclamado que, "para que tenga un verdadero impacto progresivo" y se cumpla las pretensiones de justicia social de las que habla Barroso se dediquen a ayudar a los más vulnerables.

Eurobonos o bonos de la estabilidad

En cuanto a la emisión de eurobonos, títulos de deuda garantizados por el conjunto de los países de la Unión Monetaria, Barroso ha destacado que presentan "beneficios" para la eurozona. En las "próximas semanas", ha añadido, presentará la propuesta de la Comisión para poner en marcha este tipo de "bonos de la estabilidad", tal y como los ha calificado el presidente del Ejecutivo comunitario. Eso sí, ha reconocido que "para lanzar auténticos eurobonos será necesario reformar el tratado".

Para el dirigente europeo, tras establecer instrumentos de disciplina fiscal en la zona euro, "lo natural es considerar una emisión de deuda común". Asimismo, ha valorado que premiarán a los países "que cumplan con las normas" ya que los Estados, según los borradores iniciales, tendrán un margen para, junto a los títulos europeos, emitir bonos propios que reflejarán la confianza en cada socio del euro en concreto con un tipo inferior a la media. Esta iniciativa, sin embargo, cuenta con el rechazo frontal de Alemania.

Abriendo el foco, el político europeo ha aprovechado su intervención ante los diputados para reiterar que está trabajando en "opciones" con vistas a reforzar el fondo de rescate de 440.000 millones de euros para países endeudados pese a la resistencia de Alemania. Barroso ha reclamado además al Banco Central Europeo (BCE) que siga comprando deuda de Italia y España.

Crisis económica pero también social

"Ahora nos enfrentamos al desafío más grande jamás conocido en nuestra unión en toda su historia", ha afirmado Barroso antes de reconocer que las turbulencias han sobrepasado los límites del ámbito financiero para sumir a la eurozona en una "crisis económica y social". En cualquier caso, el jefe del Ejecutivo comunitario ha defendido que Grecia va a seguir formando parte de la divisa europea. "Grecia es, y seguirá siendo un miembro de la eurozona", ha enfatizado Barroso arrancando un aplauso de los diputados.

Además, sobre el cruce de reproches entre Washington y Bruselas, el presidente de la Comisión ha declarado que hay que dar "gracias por el consejo". "Pero nos sentimos orgullosos -de ser europeos- y podemos resolver nuestros problemas", ha añadido.

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