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EE UU exige a Europa nuevas medidas ante la amenaza de una "suspensión de pagos en cascada"

Geithner insiste en que la UE debe potenciar el fondo de rescates.- "La mayoría del G-20 cree que hay que hacer más", asegura el ministro ruso de Finanzas

A los postres de una cena movida, los ministros de Economía del G-20 aprobaron en la noche del jueves un comunicado que reiteraba su compromiso de actuar "de forma conjunta" para garantizar la estabilidad financiera. El texto, huérfano de medidas, solo logró apaciguar un par de horas a las Bolsas, mucho más receptivas al anuncio de que el BCE suministrará más liquidez a la banca. La aparente concordia del grupo de países ricos y emergentes duró pocas horas más. El malestar por como gestiona Europa la crisis de deuda pública, enraizada en los balances de varios bancos, volvió a aflorar hoy con virulencia.

"Las autoridades europeas deben crear un cortafuegos efectivo contra la amenaza de una suspensión de pagos en cascada, de pánicos bancarios, de un riesgo catastrófico", ha reclamado el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, en un comunicado difundido en Washington, donde ha asistido a la jornada de cierre de la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional.

Es la más contundente de una serie de declaraciones realizadas esta semana en las que Geithner ha enfatizado que la UE debe dar un uso más ambicioso al fondo de rescates para poner freno a la creciente desconfianza de los mercados.

Poca antes, en una entrevista con la BBC, Geithner ha admitido la dificultad de aumentar la potencia del fondo de rescates (dotado con 440.000 millones), cuando el pacto de julio que ya ampliaba sus competencias aún no ha sido refrendado por todos los parlamentos nacionales. "Lo que queremos es ayudar a las autoridades europeas a comprender que los mercados van mucho más rápido, tienen que mandar una señal potente de que tienen una estrategia ante los nuevos retos", ha recalcado.

El secretario del Tesoro de EE UU aboga porque la UE anuncie que el fondo de rescates utilizará nuevas vías para multiplicar su capacidad de ayuda a países y bancos en apuros, algo que aflojaría la especulación en los mercados. Las opciones pasan porque el fondo garantice el programa de compra de bonos del BCE, que podría así ser más ambicioso; o porque sea el fondo el que pida prestado al BCE, poniendo como garantía los títulos que emite.

Como ha explicado el ministro de Finanzas ruso, Alexei Koudrine, la discordia sobre cómo se gestiona la crisis de deuda pública en Europa derivó, durante la cena, en metáfora: los países de la zona euro a un lado de la mesa; el resto del G-20, al otro. "La mayoría pensamos que hay que hacer más, que se deben tomar medidas adicionales", ha dicho hoy en un encuentro con agencias de su país.

División en la UE

Las cotizaciones bursátiles de la banca europea, en caída libre, han marcado la agenda de la asamblea mundial del FMI. El foro, que reúne a ministros de Economía y gobernadores de bancos centrales, se abrió con una carta de siete países del G-20, promovida por Reino Unido y Canadá, para exigir una actuación más contundente a la zona euro. Al cierre de la asamblea, la presión no deja de subir.

Las autoridades de la zona euro vadean aguas turbulentas como pueden. Sin una voz única ( a falta de que cristalice la propuesta francoalemana de nombrar míster euro a Herman van Rompuy), temerosos de decir nada que interfiera en la aprobación parlamentaria del pacto de julio, con dos citas claves la próxima semana en Alemania y Finlandia. La canciller alemana, Angela Merkel, se ha limitado a afirmar que la suspensión de pagos en Grecia, el detonante de la reacción en cascada que teme Geithner, "no es una opción". Y ni el FMI, ni Bruselas ni el BCE, quieren especular con nuevas medidas de ayuda a los países rescatados antes de asegurarse de que Grecia aplica drásticos recortes del sector público, condición para liberar otros 6.000 millones de crédito al Gobierno griego la próxima semana.

"Hay una estrategia ya en marcha, con la ampliación del fondo de rescates pactada en julio. Antes de pensar en alternativas hay que aplicarla. Y creemos en su eficacia", opuso el ministro de Finanzas francés, François Baron, en una conferencia de prensa como portavoz del G-20 (Francia desempeña la presidencia este año), en la que acabó siendo portavoz de la zona euro. "Ese pacto nos permitirá flexibilizar y maximizar la capacidad del fondo de rescate antes de noviembre", ha dicho Baron en referencia a la cumbre del G-20 que se celebrará en Cannes a principios de ese mes.

"Estamos en regímenes parlamentarios, hay que respetar los procesos en la toma de decisiones", ha insistido el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet. Pero el resto del G-20 recela de que el frágil consenso político urdido por los países de la zona euro sea suficiente. "Tienen seis semanas para resolver la crisis", advirtió el ministro de Finanzas británico, George Osborne.