Latinoamérica se enfrenta a la incertidumbre económica actual mejor preparada que hace 10 años

El Banco Mundial afirma que la creciente conexión con China puede servir de palanca para el futuro, pero recomienda fortalecer las políticas fiscales

MARÍA JOSÉ GONZÁLEZ R. Madrid 20 SEP 2011 - 20:50 CET

La incertidumbre económica desatada hace dos años, y que ahora tiene a la Unión Europa sumida en una de las peores crisis desde su constitución, halla a América Latina mejor preparada que hace 10 años. La preocupación por la alta vulnerabilidad y los riesgos actuales está muy presente, pero la región cuenta con amortiguadores económicos importantes que le pueden permitir tener una mejor posición en caso de que ocurra lo peor y el mundo se dirija hacia una profunda recesión, ha afirmado el economista jefe del Banco Mundial, Augusto de la Torre.

En su informe de Perspectivas Económicas publicado hoy, tras un crecimiento promedio de alrededor de 6% en 2010 -cuando en Europa y Estados Unidos las tasas eran negativas, o apenas positivas-, para este año los pronósticos apuntan a una desaceleración a entre 3,5 y 4,5%. El comportamiento positivo se debe, en gran parte a que se mantienen altos los precios de las materias primas que han impulsado las exportaciones regionales, sobre todo hacia Asia emergente. "La región no puede controlar los desenlaces de lo que pase en Europa o EE UU, pero sí puede controlar la construcción de mejores fundamentos para su crecimiento y la generación de bienestar al futuro", ha dicho De la Torre a EL PAÍS.

En este sentido, son varios los amortiguadores con los que cuenta la región para hacer frente a los choques externos: primero es que aquellos países que tienen dentro de su política monetaria como objetivo principal la inflación -México, Colombia, Perú, Chile, Brasil- han construido un buen espacio de reacción a través de la elevación de los tipos de interés que hicieron en los últimos 15 meses.

"De manera que esos países tienen una primera línea de defensa bastante bien armada porque estarían en capacidad de reducir las tasas, si se necesita, de una manera bastante agresiva y de permitir que sus monedas amortigüen el choque externo ya que disponen de altos niveles de reservas", ha explicado De la Torre. Esta situación, sin embargo, contrasta enormemente con los países centroamericanos y caribeños, que no cuentan con una política monetaria independiente y por lo tanto no tienen margen de maniobra.

El experto ha asegurado que otro sistema amortiguador fuerte, aunque en menor escala comparado al que se tenía en 2008, es el aspecto fiscal: "Los países latinoamericanos tiene deudas públicas bastante bajas con respecto al PIB y comparado con otros países del mundo y tienen espacio para suavizar las cosas mediante financiamiento externo". No obstante advierte de la necesidad de seguir fortaleciendo sus posiciones fiscales para estar mejor ubicados a la hora de aplicar una política contracíclica.

Un tercer aspecto importante es la situación del sistema bancario. Aunque hay que realizar una evaluación cercana a los riesgos producto del rápido crecimiento del crédito al consumo que observamos en lo últimos dos años "los bancos en la mayor parte de la región están bastante bien capitalizados, con fuertes colchones de liquidez y suficientes provisiones", ha afirmado. A esto se suman las redes de asistencia social que ayudan a proteger a las poblaciones más vulnerables en caso de que se diese una situación global adversa.

Pero a pesar de la perspectiva positiva en medio de un periodo de alta vulnerabilidad, al Banco Mundial le preocupa que la situación de heterogeneidad dentro de la región se esté acentuando, ya que a algunos países les ha ido bastante bien y otros están muy por debajo de lo deseable. En el primer grupo están Brasil, Argentina, Perú, Chile, Colombia, Uruguay, Panamá y República Dominicana. En el segundo, los países centroamericanos y del Caribe.

"La región golpea contra los límites de velocidad de su crecimiento bastante rápido por eso en Brasil ya se está hablando de un crecimiento potencial en torno al 4%, en Colombia entre el 4 y 5%. La región se está dando cuenta que generar un crecimiento que no sea inflacionario por encima del 4-5% es muy difícil en el largo plazo, lo que necesita es aumentar ese crecimiento en 1 o 2 puntos porcentuales y mantenerlo, lo que requiere muchas reformas", ha asegurado De la Torre.

"El destino económico de los pueblos no se mide en cinco años, ni en tres, ni siquiera en 10 años. Se mide por lo que pasa en 20 o 30 años. Entonces el desafío es ver si se puede mantener un crecimiento por encima de los países ricos durante un periodo largo, como el que lograron hacer los Tigres asiáticos con Japón", ha añadido.

La conexión China

Pero el futuro de América Latina, desde la última década, está cercanamente ligado a los crecientes lazos con Asia, en donde China juega el papel protagónico. "China puede ser una palanca que la región puede aprovechar a largo plazo", ha dicho De la Torre.

Ha agregado que si bien, por el momento, no se ve que la conexión produzca un aumento de la productividad, ni ha estado asociada a una elevación importante de las tasas de inversión y la formación de capital físico y humano, si se están observando como un desarrollo prometedor las evidencias en un buen numero de países latinoamericanos de que la producción de recursos naturales y commodities para la exportación se está haciendo de una manera más moderna, con menos síndrome del enclave, y con un incremento del contenido tecnológico. "Hay mucho todavía por hacer en la región para conseguir que esas conexiones de intercambio comercial con China generen el tipo de modernización de la estructuras económicas que se generaron en la conexión entre los Tigres asiáticos con Japón".

Para De la Torre "vender y comprar cosas a otros países no es la fuente de la productividad. Es la manera como venden y como compran y como aprovechan ese comercio para generar aprendizaje, cambio tecnológico, conexiones y por lo tanto elevaciones de la productividad".

Argentina liderará el avance económico

Según las proyecciones de crecimiento para 2012 publicadas hoy por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe Perspectivas para la Economía Global, América Latina desacelerará su crecimiento en 2012 a un 4%, debido a "una moderación de la demanda interna en respuesta a políticas macroeconómicas menos laxas".

Los países que liderarán el avance económico en la región el próximo año son principalmente, de nuevo, los exportadores de materias primas: Argentina (4,6%), Chile (4,7%), Paraguay (5%), Perú (5,6%) y Uruguay (4,2%).

"Se proyecta que el crecimiento en América del Sur se moderará hacia su tasa potencial -entre el 3,5% y el 5,5%- en 2012", informó el FMI.

Sobre Brasil, el gigante que ha liderado el empuje en la región durante la mayor parte de la última década verá una moderación de su crecimiento con un 3,8% en 2011 y un 3,6% en 2012 frente al poderoso 7,5% de 2010 "en parte como reflejo de perspectivas externas menos favorables".

A pesar del "robusto" crecimiento en la primera mitad de este año, el escenario en México está íntimamente vinculado a la recuperación en EE UU, por lo que las proyecciones colocan el avance económico en 3,8% este año y en 3,6% en 2012.

"En América Central y el Caribe, el crecimiento seguirá estando limitado por la lenta recuperación de las remesas y el turismo, y en muchos países de la región del Caribe, por los problemas relacionados con los elevados niveles de deuda pública", según proyecta el FMI.

El organismo hace una clara advertencia de que "la importante presencia de bancos españoles en la región podrían plantear algunos riesgos en un escenario de movimientos extremos en los mercados, pero esos riesgos se verán compensados por el modelo de filiales existentes".

Según el FMI, las economías latinoamericanas y caribeñas crecieron rápidamente en la primera mitad de 2011 "encabezadas por una intensa actividad en muchos de los exportadores de materias primas de la región".

Otro factor positivo fue la pujante demanda interna sustentada por "políticas macroeconómicas acomodaticias", acompañada por fuertes flujos de capital hacia la región que, según advierte el Fondo, se han tornado más volátiles en los últimos meses.

Aunque el ritmo de expansión se ha moderado a medida que otras economías se han recuperado de la crisis global, el crecimiento de América Latina y el Caribe "se mantiene por encima de su potencial" y algunas economías "pueden estar recalentándose".

"Es positivo que en la región se esté recurriendo a la flexibilidad del tipo de cambio como mecanismo de absorción, pero es necesaria una mayor contracción fiscal, no solo para reducir la vulnerabilidad, sino también para mitigar las presiones sobre el tipo de cambio real y respaldar los saldos externos", concluye el FMI.

Para toda la región de América Latina y el Caribe, el FMI calcula que este año la inflación será del 6,7%, y se moderará al 6% el próximo.

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El economista jefe del Banco Mundial para América Latina, el ecuatoriano Augusto de la Torre, hoy en Washington / ENRIQUE CASTRO-MENDIVIL (REUTERS)

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