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La crisis financiera

Tremonti habla de ajustes "incisivos", pero sin detallar su plan

El ministro de economía italiano admite haber recibido una carta del Banco Central Europeo

Muchas palabras y pocos puntos claros. Giulio Tremonti, ministro de Economía italiano, ha tocado esta mañana muchas medidas de ajuste pero no ha llegado a concretar ninguna. En su discurso frente a las cuatro comisiones parlamentarias de Cuentas y Asuntos constitucionales reunidas de forma excepcional, ha desgranado una larga lista de recortes y reformas con los que espera llegar al equilibrio presupuestario en 2013. Tremonti se ha referido al recorte del gasto de la política, a la reforma de las pensiones, también ha hablado de "retoques" en el sueldo de funcionarios, libertad de despido y del impuesto sobre patrimonios muebles e inmuebles. Sin embargo, el Gobierno no ha decidido todavía sobre su aplicación, ha admitido. Lo hará el Consejo de ministros que el presidente Silvio Berlusconi ha convocado para la semana que viene. Así que, el Ejecutivo pide la colaboración del Parlamento, pero se reserva el derecho de decidir por su cuenta.

La única novedad, y es más bien política que de detalle económico, ha sido que Tremonti ha reconocido que existe una carta que el Banco Central Europeo envió a Roma. En ella el organismo dictaba las condiciones que eran necesarias para comprar los títulos italianos y de esta forma, frenar la presión existente sobre la deuda del país.

"La carta tenía carácter de confidencialidad", ha asegurado hoy el Ministro, que de hecho sigue manteniendo el secreto sobre el contenido del texto, que el viernes pasado le enviaron el director del BCE, Jean-Claude Trichet, y su sucesor en el cargo, Mario Draghi, actual banquero central italiano. Según filtró la prensa, la misiva no sólo solicitaba a Italia rebajar el déficit en el presupuesto de 2013 (y no de 2014 como había programado Roma), sino que imponía también la receta para alcanzar ese objetivo. Las sugerencias de Fráncfort parecen haber instado al Ejecutivo de Berlusconi a hacer frente a los recortes con mayor celeridad, así como a proponer una agresiva lista de medidas.

Tremonti ha asegurado que "vista la intensificación de la crisis, desde mediados de julio [cuando aprobó el primer plan de austeridad de 79.000 millones] y vistas las indicaciones de las sedes comunitarias, hay que restaurar nuestro paquete".

A partir de aquí, comenzó a desgranar un listado de ideas sin especificar cuáles van a entrar en el decreto de Ley que el Ejecutivo quiere aprobar la semana que viene. Medidas que contemplan desde el bloqueo del sueldo de los funcionarios hasta el recorte del gasto de la clase política. También se recogen dentro de las propuestas celebrar las festividades no religiosas el domingo para aumentar la productividad o el incremento del 12,5 al 20 % del impuesto sobre los rendimientos financieros, salvo los relacionados con los títulos de Estado.

El ministro de Economía ha insistido además en las medidas ya anunciadas por Berlusconi en la línea de las privatizaciones de las empresas municipales, de la reforma laboral, de la liberalización del sector empresarial y de la lucha contra la evasión fiscal. Pero no ha especificado ni cuánto dinero espera ahorrar así el Estado, ni ha detallado de forma técnica las medidas. Sobre la reforma laboral, por ejemplo, no se entiende lo que quiere hacer el Gabinete. La modificación del sistema laboral es una de las medidas pendientes en Italia desde hace años, sin embargo ningún Gobierno lo ha hecho nunca. Un diseño de ley en este sentido, si existe, no se conoce.

Las frases difusas de Tremonti, no han ayudado a aclarar este aspecto. El titular de Economía ha explicado que barajan medidas que puedan llevar a un "impulso de la contratación a nivel empresarial, con la superación del sistema rígido actual", pero también a "despidos del personal compensados con mecanismos de seguridad social más favorables". Ha señalado además que pueden aprobarse "contribuciones de solidaridad", lo que puede ir en la línea de un impuesto a las rentas anuales superiores a los 60.000 euros de la que hoy hablaba la prensa de Italia.

El objetivo de la reunión de hoy es arrancar el trámite para modificar la Constitución. Por un lado, se quiere introducir la obligación a no presentar presupuestos en números rojos; por el otro es necesario modificar el artículo 41 para abrir paso a las liberalizaciones. La oposición subraya en bloque, hecho de por sí ya bastante extraño, la total falta de información del Ejecutivo, que "quiere que firmemos un cheque en blanco", ha dicho Antonio Di Pietro de la Italia de los valores.

"Pedís colaboración y nos podemos reunir hasta el 15 de agosto, si queréis. Pero tenéis que explicarnos lo que queréis hacer y, sobre todo, por qué no lo habéis hecho en los últimos tres años y medio", ha afirmado Pier Luigi Bersani del Partido Democrático. El Gobierno encajó ayer el mismo reproche sobre la falta de información de parte de los agentes sociales. Tanto de la patronal como de los sindicatos. Por una vez, de acuerdo.