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Standard & Poor's priva a EE UU de la triple A por su "improvisada política fiscal"

La deuda de Washington deja de ser considerada por primera vez el valor más seguro. -Moody's no descarta un posible recorte de la nota.- El G-7 discutirá el fin de semana sobre la medida

Estados Unidos, la mayor potencia económica del planeta, acaba de poner un pie fuera del selecto club de países con la AAA, la máxima calificación que otorgan las agencias de calificación de riesgo a la deuda soberana. La primera en hacerlo ha sido Standard & Poor's, que rebaja la nota a AA+ para la deuda a largo plazo por sus preocupaciones sobre el déficit de presupuesto del Gobierno y su creciente deuda. Moody's dijo a principios de la semana que la mantendría, pero dejaba la puerta abierta a un recorte. El máximo responsable detrás de la histórica decisión de S&P, David Beers, ha explicado hoy que la decisión se debe, en buena parte, al largo debate bipartidista en el Congreso de EE UU sobre el aumento del techo de deuda, que ha puesto de relieve la "débil e improvisada política fiscal estadounidense".

"Nosotros nos tomamos muy en serio nuestras responsabilidades, y si al final de nuestros análisis el comité concluye que una calificación no está donde creemos que debería estar, es nuestro deber tomar esa decisión", ha explicado Beers en una entrevista a Reuters. Es la primera vez que EE UU se queda sin esta corona. Wall Street estuvo toda la mañana del viernes especulando con la posibilidad, que se hizo evidente cuando desde la Casa Blanca se filtró entrada la tarde que estaban preparándose para un anuncio en este sentido.

Si sirve de consuelo para Washington, S&P retira a la deuda de EE UU la perspectiva negativa en la deuda a corto plazo, con lo que descarta un recorte de la nota mayor en los próximos seis o nueve meses. A partir de ahí, explica que esta acción refleja la opinión de que el plan de consolidación fiscal acordado por el Congreso y la Administración de Barack Obama "se queda corto".

Es decir, no lo ven suficiente para atajar a medio plazo el incremento de la deuda. Una degradación que la propia Reserva Federal había calificado de "insostenible". Es más, sus analistas piensan que la efectividad de Washington a la hora de tratar estas cuestiones se "ha debilitado" mucho más de lo que esperaban. Es una sería crítica al circo vivido estas semanas, con una encarnizada y estéril lucha política entre republicanos y demócratas.

El debate sobre el techo de la deuda puso en evidencia las vulnerabilidad fiscal del país. La agencia considera que los recortes aprobados por Washington para subir el techo de su deuda reduciendo sus perspectivas de endeudamiento no fueron lo suficientemente severos.

El Tesoro de Estados Unidos ha discutido hasta el último momento con los empleados de Standard, intentando convencerles de que las perspectivas de su deuda eran mejores de lo que parecía a primera vista, pero no consiguió ablandar las exigencias de la agencia.

Con las cifras sobre la mesa, es de extrañar que esta rebaja no hubiera llegado antes. El Tesoro de EE UU ya anticipó que la deuda nacional bruta alcanzará el 102% del PIB este año, algo que no pasaba desde la Segunda Guerra Mundial. La causa es doble: un crecimiento menor de lo esperado y la extensión de las rebajas fiscales.

La acción sin precedentes de S&P es además un toque de atención indirecto a otros países como Reino Unido, que atraviesan por problemas. Canadá ya vivió una situación similar en 1994, y recuperó la triple A. Pero la agencia de calificación advierte que puede rebajar el rating a AA entre los próximos 12 y 18 meses si no ve una reducción del gasto público que le convenza.

Pero para que EE UU abandone oficialmente el club de las grandes economías y tenga llamar a la puerta del que integran países como Japón, Chile, Bélgica o España, es necesario que otra de las dos grandes agencias le rebajen también la nota. Eso no quita que se esté entrado en un territorio peligroso, nunca explorado, en un momento delicado a escala global.

El G-7 discutirá sobre la calificación

Los ministros de Economía del G-7 discutirán por teléfono este fin de semana la evolución de los mercados tras la degradación de la deuda estadounidense por parte de Standard & Poor's, según fuentes diplomáticas europeas.

Cabe la posibilidad de que se establezcan dos conferencias telefónicas, la primera este sábado, y la segunda mañana domingo, pero todavía no se ha confirmado este punto, según la fuente europea, que destaca que la degradación de la deuda soberana estadounidense ha añadido una dimensión global a la actual crisis del euro.

La conferencia estaría auspiciada por el ministro de Economía francés, Francois Baroin, en calidad de representante de la Presidencia gala del G-7 y el G-20, quien había manifestado previamente en una entrevista que todavía era muy pronto para convocar un encuentro de los representantes de las principales economías del mundo. En principio, los ministros de Economía del G-7 tienen previsto reunirse a principios de septiembre en la ciudad de Marsella con representantes de los bancos centrales.

Críticas de China

El mayor inversor en la economía estadounidense, China, ha culpado hoy a EE UU de la situación en la que se encuentra. En un duro análisis, la agencia oficial china Xinhua califica al Gobierno estadounidense como "adicto a la deuda" y habla de su "estrechez de miras". "China, el mayor acreedor de la superpotencia, tiene todo el derecho a demandar a Estados Unidos que solucione su problema estructural de deuda y asegure los activos en dólares chinos", ha asegurado Xinhua.

Reacciones de Reino Unido y Francia

Las medidas de austeridad aplicadas por el Gobierno británico para reducir el déficit del país han quedado "justificadas" tras la decisión de Standard & Poor's de degradar la calificación de la deuda de EEUU, según han indicado hoy fuentes de Downing Street a la BBC.

Las fuentes del Tesoro británico señalaron que aunque la calificación asignada por Standard & Poor's al Reino Unido de AAA se ha mantenido, un cambio volvería a colocar al país en la "línea de fuego", y añadieron que las "turbulencias económicas" han demostrado la necesidad de continuar con las actuales políticas financieras.

El ministro de Empresa, Vince Cable, ha subrayado hoy a este canal la necesidad de que los bancos sean "totalmente seguros" y ha remarcado la importancia de que el país no caiga en la "complacencia". El ministro ha recordado que cuando el Ejecutivo de coalición entre conservadores y liberaldemócratas llegó al poder, la calificación de la deuda británica tenía una perspectiva negativa, pero que "gracias a las decisiones adoptadas para afrontar la deuda y apoyar una recuperación sostenible, esa calificación se ha reafirmado".

Cable también ha reconocido que los países de la zona euro son socios comerciales de su país y que la crisis de la deuda podría afectar al Reino Unido, "bien a través del comercio, o a través del sistema bancario y derivados".

Por su parte, el ministro francés de Economía, François Baroin, ha dicho hoy que su país "tiene plena confianza en la solidez de la economía de Estados Unidos, en sus cimientos", ha asegurado Baroin a la emisora RTL.

El ministro galo ha puesto en duda la decisión de la agencia Standard & Poor's de relegar la nota de Estados Unidos a causa de su deuda y ha afirmado que los otros dos organismos han mantenido su calificación al máximo nivel. "La nota de Standard and Poor's es solo una opinión de la situación financiera de los Estados Unidos. Las otras dos principales agencias, Moody's y Fitch, han confirmado la triple A", ha agregado Baroin.

El ministro francés ha cuestionado la decisión de Standard and Poor's basada sobre cifras que no están consensuadas.Para Baroin las dudas sobre la economía estadounidense no están justificadas porque "tiene cimientos sólidos", como demuestran los datos del paro publicados el pasado viernes que son "mejores de lo previsto".

Aunque el ministro ha reconocido que el desempleo en Estados Unidos está a niveles "a los que no están acostumbrados", al igual que el endeudamiento privado, "el problema más importante", según Baroin, porque se une al público.

Temor a los mercados

La cuestión está en saber ahora cómo se tomarán la decisión los mercados financieros, que están ya bajo un intenso estrés. De hecho, la volatilidad de hoy se achaca a la rebaja. El gran temor es que el recorte eleve el coste de los préstamos a las empresas, ponga en duda la calificación de algunos bancos y eleve las hipotecas, lo que supondrá un lastre para el crecimiento y el empleo.

Una rebaja en uno o dos peldaños no es la calamidad que se vaticinaba ante un escenario de impago de la deuda. Y la pérdida de la triple A no afectará a EE UU como destino de inversión, porque tampoco hay alternativas muchos mejores. Pero sí puede hacer que sus principales acreedores se replanteen sus carteras en dólares a largo plazo, y eso afectará a esa moneda.

La atención se dirige inevitablemente a la Reserva Federal, que se reúne el próximo martes con un menú ya sobrado. Pero la capacidad de maniobra está legalmente limitada en este tipo de escenarios y no afectará a las operaciones corrientes de la institución. La Reserva debe ser cuidadosa a la hora de proteger su independencia, pero si hay fuga de inversores tendrá que subir tipos o comprar bonos para introducir liquidez en el sistema.