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La reestructuración financiera

El FMI defiende "cerrar los bancos débiles"

El Fondo advierte de que las cajas son "vulnerables" a futuras sacudidas en los mercados

Tal vez sea mejor cerrar las cajas más pequeñas y débiles que promover fusiones con las que se pueden formar bancos zombis o acometer en esas entidades recapitalizaciones muy costosas para el Estado. El FMI defiende en el informe de estabilidad financiera que presenta hoy medidas drásticas para un sistema financiero internacional que -cumplido ya el cuarto año de la crisis- ha conseguido afianzarse gracias a la recuperación económica y a las fenomenales ayudas públicas, pero donde persisten las fragilidades. El FMI aboga por una fórmula que combine "menos soporte y más saneamiento": una retirada paulatina de las garantías públicas a cambio de que los tenedores de deuda asuman parte de la responsabilidad ante pérdidas futuras.

Eso por un lado. Por otro, en los países cuyos sistemas financieros están aún en problemas -y España es sin duda uno de ellos-, el Fondo aboga por recapitalizar y reestructurar las entidades, tal y como está haciendo el Banco de España, pero sin descartar "cerrar las instituciones débiles", en un "proceso de resolución de los bancos más pequeños", algo que Estados Unidos lleva haciendo desde hace meses pero que en España no se contempla.

"El traslado de los riesgos del sector privado al sector público" durante la crisis -lo que habitualmente se conoce como la socialización de las pérdidas- "no ha permitido recuperar la confianza en los sistemas bancarios de los economías avanzadas", según el informe que presenta el español José Viñals, máximo responsable financiero del FMI. Eso ha acabado provocando que los sistemas financieros de la zona euro continúen interactuando de manera perjudicial con la deuda soberana.

En España sucede algo así: la banca solo puede refinanciarse a tipos elevados, con el Estado sucede poco más o menos lo mismo, y las dificultades de uno y otro se retroalimentan. Para romper es evínculo, además de las reformas estructurales y la ya tradicional receta de austeridad, el FMI apuesta en general por "reforzar los balances de los bancos": mayores reservas, más capital y reformas financieras son imprescindibles si quiere evitarse "otro evento de liquidez sistémica" como el que causó Lehman Brothers en septiembre de 2008.

El informe del Fondo presta especial atención a las cajas. Pero para ponerlas en una especie de furgón de cola: "Un determinado número de entidades europeas, incluyendo casi todas las griegas, irlandesas, portuguesas, muchas de las cajas pequeñas y de tamaño mediano y algunos bancos regionales alemanes, apenas tienen acceso a los mercados de financiación", por lo que son dependientes de las subastas del BCE.

El análisis sugiere que las cajas y los bancos portugueses, al igual que algunos alemanes, "son vulnerables" a futuras sacudidas por su exposición a la deuda pública y al deterioro inmobiliario, y por los altos costes de refinanciación de su deuda. Eso sí: la institución que dirige Dominique Strauss-Kahn aplaude los esfuerzos realizados por las autoridades españolas para "cristalizar las pérdidas y aumentar capital". Pero conviene no dormirse con un proceso de reestructuración que podría alargarse hasta la primavera de 2012.