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La crisis del euro

España aportará unos 5.000 millones para rescatar a Portugal

Bruselas cifra en 80.000 millones las necesidades del Estado portugués.- Los Veintisiete piden una reforma laboral y privatizaciones y ajustes más duros que los rechazados por el Parlamento

Los ministros de Economía de la zona euro han analizado esta mañana, en la reunión informal que celebran en Budapest, la solicitud de rescate de Portugal y han pactado las bases de la ayuda. Según ha avanzado el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, Bruselas exigirá a Lisboa medidas de ajuste más estrictas que las que rechazó el Parlamento luso a finales de marzo. Además, tal y como ha añadido el comisario de Economía del Ejecutivo comunitario, Olli Rehn, una "estimación muy preliminar" del volumen del crédito que necesitará Portugal permite adelantar que será de unos 80.000 millones de euros y se prolongará durante tres años. Del total, España aportará a través de avales 5.000 millones, según ha adelantado la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado.

La UE confía en tener cerrado el programa de ayuda a finales de mayo y anuncia un plan de tres años

"Nos puede corresponder en el entorno de una garantía de 5.000, pero son cifras muy preliminares porque no sabemos todavía si va ha haber países de fuera del euro que también van a hacer aportaciones", ha explicado Salgado. De hecho, esta cifra está por debajo de las cifras que se ofrecieron en el Consejo Europeo de finales de marzo, cuando se apuntó a una aportación de unos 6.000 millones. De los 80.000 millones del total, los países de la UE en su conjunto deberían facilitar algo más de 50.000 millones, con Alemania otra vez a la cabeza, mientras el resto correspondería a la Comisión Europea y al FMI.

Juncker ha explicado que el programa de ajustes presentado por Portugal el pasado 11 de marzo ante la UE es "un punto de partida" para fijar las condiciones vinculadas a la ayuda. El problema está en que este conjunto de medidas fue el que, tras anunciarlo en Bruselas, fue rechazado por la oposición portuguesa, lo que provocó la dimisión del primer ministro y precipitó la grave situación del país hasta forzarle a activar la ayuda de sus socios. Por este motivo, la Comisión Europea confía en poder negociar los ajustes no solo con el Gobierno, tal y como se ha hecho en el caso de los otros dos países rescatados por sus problemas de deuda, Grecia e Irlanda, si no con todos los partidos. El objetivo es asegurar que, gane quien gane las próximas elecciones anticipadas del 5 de junio, las medidas se pondrán en marcha.

Según ha detallado Juncker, el rescate estará condicionado a tres aspectos clave: un fuerte ajuste fiscal, un plan de privatizaciones ambicioso y una serie de reformas estructurales profundas, principalmente en el mercado laboral. Gracias a este conjunto de actuaciones, la UE confía en que Portugal logre "reactivar el crecimiento y mantener la estabilidad financiera en el país y, por extensión, en todo el conjunto de la eurozona", ha añadido Rehn. No obstante, dado el descontento social que existe dentro del país, su implantación podría llevar acarreada un importante grado de conflictividad. "Es muy temprano para fijar condiciones concretas pero serán medidas fiscales y ajustes muy importantes", ha respondido Juncker a preguntas de los periodistas.

El plan deberá ser negociado entre Bruselas y el Gobierno y los partidos en la oposición durante las próximas semanas. Los plazos planteados por el Eurogrupo y el Ecofin prevén que el acuerdo esté cerrado antes de la próxima reunión de los ministros de Economía de la UE de mayo, que tendrá lugar en torno al día 16, para que los socios europeos lo ratifiquen. A partir de ahí, se autorizará al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) a que conceda el dinero, que después de unos 10 días tendría que llegar a Portugal. Estos plazos, ha defendido Rehn, son "totalmente suficientes" para evitar que el Tesoro luso caiga en un eventual impago ya que los fondos estarán en Lisboa en torno a finales del próximo mes.

Hasta ese momento, la Comisión Europea confía en que el Tesoro luso pueda subsanar por su cuenta los vencimientos que tiene de aquí hasta mayo. A partir de entonces, Portugal no cuenta con suficiente liquidez en la caja como para superar el examen de junio, cuando el Estado tendrá la mayor amortización de deuda de todo el año. En concreto, debe devolver 4.900 millones y pagar 2.000 millones en intereses. El calendario hasta final de año es más suave, a un ritmo de unos 1.000 millones mensuales.

Además, Rehn ha valorado que "los mercados han reaccionado positivamente" a la decisión de Portugal. "Este paso refuerza a las tres economías más débiles de la eurozona y ayuda a evitar mayores contagios", ha añadido antes de destacar que esto "se confirma con la situación de la deuda de España, que no se ha visto afectada". "No se ha producido ningún contagio, tal y como demuestra que el alivio de España ha tenido lugar conforme los bonos de Portugal han ido aumentando (en su rentabilidad)", ha insistido.