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Madoff dice que se dejó llevar por la codicia de los inversores

El inversor norteamericano cumple 150 años de prisión por estafar 50.000 millones de dólares

SANDRO POZZI New York 28 FEB 2011 - 19:04 CET
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A Bernard Madoff, el mayor estafador en la historia de Wall Street, le ha dado ahora por hablar desde su celda en Butner (Carolina del Norte). Y lo hace para contar su parte de la historia, dos meses y medio después de que su hijo Mark se suicidara colgado de una tubería con el collar del perro. En su segunda entrevista con un medio neoyorquino en menos de dos semanas, el villano de guante blanco dice que las víctimas de su trama piramidal eran codiciosas e insiste que él es buena persona, no un sociópata.

"Todo el mundo fue avaricioso", reitera Madoff a la revista New York, que puso a disposición de los lectores en Internet el audio de una docena de conversaciones telefónicas, para que puedan escuchar el tono con el que se justifica una y otra vez. Bernard Madoff, que cumple 150 años de cárcel por una estafa que él mismo estimó en 50.000 millones de dólares, ya eligió otro medio de la ciudad de los rascacielos, The New York Times, para decir lo que piensa dos años después destaparse el masivo fraude.

Madoff dice que se dejó llevar por la codicia de los inversores que le confiaban su dinero. E incluso revela que les alertó de que podría llegar a hacer "algo estúpido". "Ahora, si les escuchas, te dirán que no tienen nada dinero. Y estoy seguro de que es una experiencia traumática para algunos. Pero también hice ganar mucho dinero a la gente". En ese momento, se pregunta si esto justifica su fechoría. Y se responde el mismo: "no". No hay excusa alguna para lo que hizo, como admite.

Al igual que dijo hace dos semanas al Times, el infame gestor financiero carga contra los fondos especulativos y los grandes bancos, a los que acusa de haber sido cómplices en la trama piramidal que operó durante casi dos décadas. Debían saber, explica al periodista Steve Fishman del New York Magazine, que era imposible alimentar a la bestia financiera que había creado. Fishman comenta que una noche, al llegar a su casa, recibió una llamada a cobro revertido de Madoff desde la prisión federal.

Madoff también señala en la conversación a los reguladores. La reforma financiera, opina, "es un chiste". "Todo el Gobierno es una trama Ponzi", remacha. Y como hizo a lo largo de la investigación, exculpa a su familia, al decir que no sabían nada de lo que tenía entre manos. Fue, comenta, su propia pesadilla. Tras la trágica muerte de su hijo, Bernard Madoff fue puesto bajo observación por si intentaba suicidarse. "No eres un sociópata", cuenta que le dijo el terapista, "tienes moralidad y remordimientos".

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Bernard Madoff (i), cuando fue a declarar ante el juez en la Corte Federal en Nueva York, en enero de 2009 / AFP

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