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La crisis alimentaria lleva a 44 millones de personas a la pobreza en apenas medio año

El Banco Mundial advierte de que el encarecimiento de los alimentos ha llegado "a niveles peligrosos" y amenaza a decenas de millones de personas con pocos recursos

El persistente encarecimiento de los alimentos que se está registrando en los mercados internacionales desde el pasado junio ha abocado a la pobreza extrema a 44 millones de personas, poco más o menos el equivalente a la población española (47 millones), según ha denunciado hoy el Banco Mundial en un informe elaborado con vistas a la próxima cumbre del G-20 en París.

El organismo recuerda que los precios de los alimentos están rozando los niveles de récord que alcanzaron en verano de 2008 por culpa del aumento de la demanda desde China, India y, en general, desde los países emergentes asiáticos. Tampoco han ayudado a moderar la presión al alza las malas cosechas de 2010 o el afán de algunos Gobiernos por rellenar la despensa aun a costa de alentar la especulación. Esta subida de los alimentos, además, es una de las razones de las protestas que desencadenaron la crisis en Túnez y el efecto contagio en las calles de Yemen, Argelia, Jordania y Egipto.

La conclusión del aumento de precios, según afirma el presidente del banco Mundial, Robert Zoellick, es que la subida de los alimentos está adquiriendo "niveles peligrosos" ya que amenaza a decenas de millones de personas en todo el mundo. Los más expuestos, destaca, son aquellas personas que se gastan más de la mitad de sus ingresos para alimentarse. Los datos de la institución revelan que hay casi mil millones de personas que sufren hambre en todo el mundo; más del 60% son mujeres. Y un tercio de la mortalidad infantil en todo el mundo se atribuye a la malnutrición.

Según los baremos aceptados por el Banco Mundial y otras organizaciones como la ONU, estar bajo el umbral de la pobreza extrema supone vivir con unos ingresos que no alcanzan para cubrir las necesidades básicas de alimentación. A nivel internacional, está fijado en menos de 1,25 dólares al día en paridad de poder de compra, ya que no es lo mismo disponer de este dinero en países como India que en otros más pobres más pobres como Burundi. Además, la organización Food Price Watch advierte de que la carestía de los alimentos está relacionada directamente con un alza de las personas -especialmente los niños- que sufren maltrunición severa ya que, ante la falta de recursos, o bien se ven obligados a comprar menos alimentos o adquirir aquellos de peor calidad.

Según el índice que elabora el Banco Mundial, los precios de los alimentos subieron de media un 15% entre el pasado octubre y enero. Gracias a esta evolución, ahora este índice está un 29% sobre su nivel de hace un año y solo un 3% por debajo del máximo que alcanzó en 2008, aunque otros organismos internacionales como la FAO aseguran que ya lo han alcanzado.

Entre los cereales, añade el informe del Banco Mundial, los precios internacionales del trigo son los que más han subido hasta duplicar su coste entre junio y enero. El maíz se ha encarecido en un 73%, pero un alimento crucial para la mayoría de pobres del mundo, el arroz, ha subido a tasas inferiores. El azúcar y los aceites comestibles también se han revalorizado con fuerza, destaca el texto.

Además, continúa el Banco Mundial, otros alimentos esenciales en la dieta de los habitantes de determinados países como los vegetales en India o las legumbres en algunos Estados de África también se han encarecido complicando la subsistencia de millones de personas.