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El banco irlandés rescatado AIB da 40 millones en bonus a sus ejecutivos

El BCE pide a las entidades que no distribuyan beneficios para dar más créditos

La entidad irlandesa Allied Irish Banks (AIB), que ha recibido 3.500 millones de euros de ayuda del Gobierno, pagará este año más de 40 millones en bonus a sus directivos, según la cadena de televisión RTE. La emisora apunta que 2.400 trabajadores recibirán la próxima semana sobresueldos por un importe medio de 16.700 euros, después de que varios miembros de la plantilla recurrieran a la justicia para asegurarse estos pagos recogidos en contratos que firmaron antes de la crisis financiera, que comenzó en 2008.

El rescate del Gobierno irlandés a los bancos, entre los que está el AIB, disparó el déficit público hasta el 32% del producto interior bruto (PIB), lo que empujó al país celta a tener que solicitar la ayuda financiera de la Unión Europea y del FMI valorada en 85.000 millones.

La agencia Fitch rebaja tres escalones la deuda de Irlanda

La cantidad destinada este año al pago de primas, inferior a los 55 millones del pasado año, representa una pequeña parte del valor del banco en Bolsa, que asciende a 572,9 millones. Las acciones de la entidad irlandesa han caído en picado en los últimos dos años, desde los 23,95 euros hasta 50 céntimos.

El presidente ejecutivo del AIB, David Hodgkinson, ha asegurado en una carta enviada a su plantilla que el bonus que este año se pagará a los directivos "refleja el pasado". "Aunque se trata de una obligación legal de la entidad, refleja el pasado y no es la manera en la que tenemos previsto trabajar en un futuro", asegura Hodgkinson, que dice estar trabajando para que próximamente la política de pagos y beneficios "refleje más las responsabilidades de la organización, su comportamiento y el clima económico general".

El partido de la oposición, Fine Gael, propondrá hoy una enmienda en el Congreso irlandés a las Medidas de Emergencia Financiera que recoja un "superimpuesto" del 99% a los bonus en el sector de la banca.

El apoyo gubernamental a unos bancos en quiebra es también uno de los factores que explica el castigo que está recibiendo la calificación de la deuda soberana irlandesa. Ayer, por ejemplo, la agencia Fitch rebajó tres escalones el rating del país: de A+ -todavía en un nivel de calidad buena- al BBB+, con perspectiva "estable" -lo que supone una calidad tan solo satisfactoria-. Se queda así a tres pasos de lo que se considera bono basura. Esta degradación refleja, según Fitch, el "coste fiscal adicional" provocado por "la reestructuración y apoyo" del sistema bancario nacional en el plan de garantía estatal para su "deuda y depósitos", el equivalente "al 95% del PIB". Las otras dos grandes agencias, Standard & Poor's y Moody's, también rebajaron el rating de Irlanda hace pocas semanas.

La situación de las entidades financieras europeas -y no solo de las irlandesas- preocupa seriamente al Banco Central Europeo (BCE). Pese a que en su boletín de diciembre admite que las entidades "han estabilizado el tamaño de sus balances y han ampliado la concesión del crédito al sector privado", el instituto emisor señala algunos peligros que todavía amenazan al sector.

"El reto sigue siendo aumentar la disponibilidad de ese crédito cuando repunte más la demanda. Para superarlo, si fuera necesario, las entidades deberían no distribuir beneficios, recurrir al mercado para reforzar aún más sus bases de capital o aprovechar al máximo las medidas gubernamentales adoptadas para favorecer la recapitalización", añade el boletín.

El organismo que preside Jean-Claude Trichet insiste en que es necesario que los países redoblen sus esfuerzos por unas "finanzas públicas saneadas" y reducir así las primas de riesgo de los tipos de interés y respaldar el crecimiento sostenido a medio plazo.