Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El portavoz de los controladores alega que son "una plantilla muy castigada"

César Cabo explica que ha sido "muy difícil" convencerlos para que vuelvan a sus puestos.- Una empleada asegura que trabaja en condiciones de "esclativud" mientras sus compañeros de Reus defienden que "tras el decretazo" no tenían "otra opción"

El portavoz de la Unión Sindical de Controladores Aéreos, César Cabo, ha asegurado hoy que ha sido "muy difícil convencer" a los controladores de que volvieran a sus puestos de trabajo, ya que se trata de "una plantilla muy castigada". Cabo ha indicado que el colectivo "sufrió ayer una provocación en forma de decreto ley, en la víspera de uno de los puentes más importantes del año".

El telón de fondo del conflicto es la batalla que Gobierno y controladores tienen abierta desde hace más de un año por el recorte de sus condiciones laborales: el Gobierno aprobó en febrero una ley por la que la jornada laboral ordinaria de los controladores pasaban de 1.200 horas anuales (más 600 extraordinarias) a 1.670 horas. Al bajar las horas adicionales y por tanto peor pagadas, el sueldo medio de los controladores cayó de una media de 350.000 euros a 200.000, entre otras medidas.

Los controladores llevan meses advirtiendo de que la plantilla, unos 2.400 profesionales en toda España, está agotando sus 1.670 horas trabajadas. AENA, la empresa pública que gestiona los aeropuertos, lo niega. Y el "castigo" al que se refería hoy Cabo es el decreto que aprobó el viernes el Gobierno, por el cual se aclara que en ese cómputo de horas no se incluyen "los permisos sindicales, las imaginarias [guardias localizadas] y las licencias y ausencias por incapacidad laboral". También se aprobaron dos disposiciones por las que se les somete al mando de Defensa en caso de militarización del control y se les obliga a pasar un examen médico inmediato al pedir la baja.

"Volvemos antes de que las cosas se pongan más feas"

Además del portavoz del colectivos, varios controladores han querido dar su versión de la historia. Entre ellos tres controladores del aeropuerto de Reus que con los ojos visiblemente enrojecidos por pasar la noche en vela han regresado a la torre de control de la terminal sobre las 14 horas de hoy. Con el ánimo derrotado, se disponían a iniciar el turno de tarde tras haber provocado un caos aéreo inédito en el país . "Volvemos al trabajo antes de que las cosas se pongan más feas", han señalado tras reclamar mantenerse en el anonimato.

Estos controladores han subrayado que los motivos de la "huelga encubierta", medida de presión que han admitido abiertamente, se debe a la actitud del Gobierno central. "Solo intentamos luchar por nuestros derechos. AENA no quiere negociar nuestra situación y el Gobierno lleva meses actuando a golpe de decretos. Después de la privatización parcial de los aeropuertos y tras el decretazo del viernes, no nos quedaba otra opción. Por eso nos hemos plantado", han explicado en relación al decreto aprobado ayer por el Consejo de Ministros.

El relato de los controladores de Reus confirma la tesis del "chantaje" denunciado por el Gobierno. "Ayer pasamos la mañana pendientes de qué decisión tomaba el Consejo de Ministros, porque llega un punto en el que tenemos que decir 'basta", han señalado los controladores. Estos no se consideran responsables de haber perjudicado a cientos de miles de ciudadanos por su decisión. "Nosotros también somos víctimas. Ahora nos señalan como los malos de la película y estamos en el ojo del huracán pero no nos quedaba otra salida. Las culpas, al Gobierno", señalan.

Desde ayer, un cartel adherido desde dentro a la cristalera de la torre de control delataba la protesta: "Se vende. For Sell", reza el rótulo en alusión a la decisión del Gobierno de privatizar parcialmente la gestión de los aeropuertos.

"Un millón de disculpas"

Otra controladora, que ayer abandonó su puesto, ha pedido "un millón de disculpas" a los ciudadanos porque les da una "pena horrorosa" el caos generado tras el cierre del espacio aéreo , pero ha asegurado que su colectivo no es el "origen del problema", sino las condiciones de "esclavitud" en las que desempeñan su trabajo.

Así lo ha dicho en declaraciones a Efe Merche Canalejo, que ha asegurado que los controladores no querían "llegar a esto". Canalejo ha negado visiblemente alterada que su colectivo haya convocado una "huelga salvaje" y ha afirmado que ninguno de los controladores que ayer abandonó su puesto se dio de baja médica. "Ayer lo que se dijo es que con ese decreto no eran unas condiciones dignas. No queríamos trabajar. La gente estaba tan hecha polvo y tan desmoralizada que se acogió al artículo 34.4 de la Ley de Seguridad Aérea porque no podía atender el tráfico" ha explicado.

Canalejo ha declarado además que el presidente de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA), Camilo Cela, les ha hecho un llamamiento para que se incorporen a sus centros de trabajo, mientras que el Gobierno les ha "prometido que se va a sentar a negociar". "Somos capaces de volver a hacerlo y tenemos las Navidades a la vuelta de la esquina. No nos vamos a doblegar", ha concluido Canalejo.