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Niño Becerra aplaza el cataclismo económico a 2011 tras sus errores garrafales de 2010

El economista prevé que el PIB caiga entre el 7% y el 8% y el paro pueda llegar al 30%. -Para 2010 dijo que la economía caería el 4,3% y el descenso va a ser de solo el 0,3%

La catástrofe vende. Algo que los productores de Hollywood tienen claro desde hace mucho, parece que algunos economistas empiezan a explotarlo. En EE UU, Nouriel Roubini ha sido apodado doctor catástrofe por sus negros augurios sobre la economía mundial. En su haber, eso sí, está haber acertado en gran medida con la secuencia de la crisis cuando pocos la intuían, aunque luego llegó a pedir el cierre de los mercados. En España, el catedrático Santiago Niño Becerra es el que parece haberse especializado en la economía del desastre, con enormes ventas de su libro El crash del 2010. Pero tras equivocarse de lleno en algunas de sus profecías para 2010, Niño Becerra vuelve a la carga y pronostica ahora que el crash será en 2011.

En una conferencia pronunciada en Logroño y cuyo contenido ha sido recogido por la agencia Efe, el catedrático de Estructura Económica auguró ayer que el paro puede llegar en España al 30% de la población activa a finales de 2011 y principios de 2012 y que el producto interior bruto (PIB) tendrá una caída de entre el 7% y el 8%. Niño Becerra, autor de El crash del 2010, afirmó que "el año durísimo" de la crisis será 2011, lo mismo que en la Gran Depresión de 1929 ocurrió en 1930.

Pero si se echa la vista atrás se puede comprobar que Niño Becerra proclamaba hace solo unos meses lo durísima que iba a ser la crisis en 2010, mucho más de lo que en realidad ha sido. Tras hacer un diagnóstico compartido por la mayoría de los economistas sobre el impacto que iban a tener la retirada de los estímulos públicos, los problemas financieros y el aumento del desempleo, Niño Becerra aportaba su mayor dosis de originalidad en sus previsiones: "Para 2010 estimo que el PIB español experimentará una tasa de variación de entre el -4,4% y el -4,2%. Y nuestra tasa de desempleo se situará entre el 22,0% y el 23,0% de la población activa, y ello sin considerar ni el desempleo encubierto ni el subempleo", sostenía en febrero pasado.

Pues bien, en lugar de una caída del 4,2%, el retroceso del PIB va a ser del 0,3%, la catorceava parte de su previsión. En cuanto al paro, el error tampoco está mal: hay unos 600.000 parados menos de los que Niño Becerra pronosticaba, lo cual, para una previsión formulada hace solo unos meses, no es poca cosa. Según Niño Becerra buena parte de los españoles se iba a encontrar este año a la vuelta de las vacaciones con que había perdido su empleo y lo que se ha encontrado es que en el tercer trimestre ha bajado la tasa de paro por primera vez desde que estalló la crisis. En abril pasado, Niño Becerra sostenía que España se situaría al borde de la deflación este año con una tasa de inflación entre el 0,0% y el 0,5% y estamos en el 2,1% con el dato de octubre.

La reseña de la conferencia difundida por Efe no da cuenta de que Niño Becerra se haya disculpado por esos errores garrafales. Lo que ha hecho es aplazar un poco la catástrofe. Según el autor de El crash de 2010, será a finales de 2011 cuando España caerá en deflación, con un proceso de "caída en las rentas, en el consumo, en la inversión y en los precios".

El catedrático de la Universidad Ramón Llull descargó de "culpa" en la crisis a bancos y empresas, dado que la situación económica actual "es fruto de una evolución". A partir de los años sesenta, aseguró, el mundo en general inició un proceso en el que "había que crecer y para eso se inundó todo de crédito", lo que desembocó en una situación de agotamiento de la capacidad de endeudamiento. Niño sostuvo que ahora llegó el momento de "digerir" esta situación "por medio de una cirugía muy bestia", siempre según la agencia Efe.

A su juicio, esto pasa "porque toda la porquería que tienen las entidades financieras salga a la luz, que haya absorciones y que se reduzca la capacidad productiva mundial". Como ejemplo de esto último citó al sector del automóvil "en el que ya hay quien habla de que hay un exceso del 20% de coches en el mundo" y "si es así lo lógico es reducir ese superávit, aunque eso implique consecuencias como el cierre de las plantas españolas".

Finalmente, propuso, con esas y otras medidas, alcanzar un modelo basado en la eficiencia y la productividad, frente al "crecimiento por el crecimiento" de los últimos años.

La reseña de la agencia Efe tampoco dice nada sobre si Niño Becerra escribirá un nuevo libro con esas teorías. Se podría llamar El crash del 2011.