Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
La reforma del mercado de trabajo

El Gobierno entrega hoy a los agentes sociales su última propuesta de reforma laboral

Tras el fracaso de la negociación, el Ejecutivo presentará por separado a empresarios y sindicatos su plan antes de aprobarlo por decreto

Tras el fracaso del diálogo entre Gobierno, sindicatos y patronal en la maratoniana reunión que mantuvieron la madrugada de ayer para dar salida a la reforma laboral, José Luis Rodríguez Zapatero apeló a la "responsabilidad" de las fuerzas políticas para sacar adelante un proyecto que será "sustancial" y cambiará la estructura del mercado laboral español "para muchos años". El hecho de que Zapatero apelara a los grupos parlamentarios y no a los agentes sociales constata que ya ha arrojado la toalla sobre un posible acuerdo con los agentes sociales y que aprobará la reforma con o sin acuerdo el próximo día 16. Pero antes, este mismo viernes, les presentará por separado y con pretensiones consultivas (la patronal pidió que la reunión no fuera conjunta, según fuentes sindicales) un documento con su propuesta. No obstante, el decreto que aprobará el Consejo de Ministros la semana que viene podría variar respecto a lo que se conozca hoy, pues el Gobierno previsiblemente introducirá algún cambio para garantizarse el apoyo parlamentario.

Los agentes sociales conocerán hoy la propuesta del Ejecutivo

Ayer el presidente se limitó a señalar que el objetivo de la reforma será sustituir el contrato temporal por el indefinido como fórmula habitual, "reducir el esfuerzo en el coste del despido, sin que los trabajadores pierdan derechos", e incrementar "la flexibilidad interna de la empresa"; lo que afectará a la jornada, las condiciones de trabajo y la regulación de salarios y convenios. De este último punto se deduce que el Gobierno incluirá la modificación de la negociación colectiva, para facilitar a las empresas con problemas desvincularse de los convenios sectoriales.

Frente a quienes le critican por haber perdido dos años en la reforma laboral, Zapatero subrayó que esta lleva dos décadas pendiente, ya que el mercado de trabajo no ha cambiado en España desde la transición y en cada crisis se ha duplicado la media de desempleo de la UE. "Sabemos lo que hay en juego y lo saben el resto de formaciones políticas", agregó Zapatero, quien confía en obtener un amplio apoyo parlamentario. "El Gobierno tiene las ideas muy claras de lo que tiene que hacer". Y está dispuesto a hacerlo, concluyó.

El Ejecutivo culpa a la patronal

El diálogo social revivió en la madrugada de ayer la pesadilla de hace casi un año. Como en julio de 2009, la actitud de la patronal frustró un acuerdo que en algún momento tanto el Gobierno como los sindicatos tocaron con la punta de los dedos. Aunque oficialmente se muestra salomónico, el Gobierno considera a la patronal CEOE responsable del fiasco de una reunión maratoniana que arrancó el pasado miércoles a las 19.30 y culminó casi 11 horas después con la ruptura definitiva de las conversaciones para pactar una reforma laboral.

Varias fuentes gubernamentales -también los sindicatos- señalan las exigencias de la patronal como desencadenante del segundo fracaso del diálogo social en menos de un año. La primera vez obedeció a la negativa del Gobierno a rebajar las cotizaciones sociales. Ahora, los motivos son más complejos. En un momento en que a España le llueven las exigencias para que reforme su mercado laboral, la patronal consideró el viento a su favor y juzgó insuficientes las medidas de agilización del despido por causas económicas y la flexibilidad interna que proponía el Ejecutivo para que las empresas capeen la crisis.

La propia patronal reconoce, de forma discreta, que sus demandas no se vieron satisfechas en la intensa negociación de la noche del miércoles y que eso precipitó el fin del proceso. De alguna forma, el Ejecutivo había creado la expectativa de que acotaría más los supuestos en que un juez podía rechazar un despido por motivos económicos, que lleva asociada una indemnización de 20 días por año trabajado para todo tipo de contratos, frente a los 45 ordinarios. No fue así; el texto final establecía como condición que la empresa tenga pérdidas y queden justificadas, sin más detalles.

Trabas a la contratación temporal

Pero lo que de verdad soliviantó a la patronal fueron las trabas impuestas a la contratación temporal. CEOE no esperaba -Trabajo aguardó hasta la última cita para poner esta carta sobre la mesa- una limitación de dos años al contrato de obra y servicio, ahora sin tope temporal, ni mucho menos un aumento de la indemnización por finalización de contrato eventual, que pasaría de ocho días por año trabajado a 12.

Fuentes cercanas a la negociación atribuyen a las reticencias de la patronal la redacción de un segundo papel gubernamental durante la negociación. En plena madrugada, Trabajo ofreció una segunda versión de su propuesta en la que puntualizaba algunos aspectos controvertidos.

Oficialmente, el presidente de CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, se mostró duro con el Gobierno, al que acusó de "falta de decisión", y con los sindicatos por su "inmovilismo". Los órganos de gobierno de CEOE se reunieron ayer para respaldar a su presidente y la organización emitió un comunicado en el que reprocha a las partes no haber ofrecido "ninguna alternativa válida".

Los sindicatos contratacaron. "Lo que perseguían era la discrecionalidad en el despido", concluyó Ignacio Fernández Toxo, líder de CC OO. Cándido Méndez, de UGT, resumió: "Es muy decepcionante; no intento echar la responsabilidad a otro, pero ellos [los empresarios] no iban a negociar".