Los sindicatos catalanes arrastran el malestar de los empleados públicos a la calle

Miles de funcionarios se manifiestan en una marcha multitudinaria en Barcelona

LLUÍS PELLICER Barcelona 8 JUN 2010 - 15:40 CET

Los sindicatos han logrado esta mañana sacar a la calle el malestar de los funcionarios del sector público catalán en la que ha sido la manifestación más multitudinaria de las que han convocado en los últimos años. Miles de empleados públicos -30.000 según la Guardia Urbana y 150.000 de acuerdo con los cálculos de los organizadores- salían a las 12.00 de la plaza Universitat de Barcelona bajo el lema No al recorte de pensiones y salarios. Sí a los servicios públicos. Que la crisis la paguen los especuladores. "El Gobierno ha creído que los sindicatos no tienen capacidad de respuesta. Se han equivocado", advertía el secretario general de UGT, Josep Maria Álvarez, antes de que arrancara la marcha.

Al grito de "¡Manos arriba, esto es un atraco!", los empleados públicos catalanes han salido de la plaza Universitat para recorrer la calle de Pelai, la plaza de Catalunya, la calle de Fontanella y la Via Laietana hasta la plaza de Sant Jaume. Los funcionarios han recorrido ese tramo mientras gritaban proclamas contra el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y los miembros del tripartito, a los que acusan de haber ido más allá que Zapatero en los recortes. De "ataque" al modelo social del Estado, precisamente, ha tildado el secretario general de CC OO de Cataluña, Joan Carles Gallego, el decreto del Ejecutivo central. Gallego ha avisado, además, que la marcha puede ser el preludio de la respuesta ciudadana a una reforma laboral impuesta y sin consenso.

Y es que a lo largo de la marcha la palabra "huelga general" no ha sido una anécdota. Gallego ha advertido de que "está en sus manos", y Álvarez ha coincido: "Dependiendo de la reforma, está servida". Los manifestantes han sido mucho más explícitos y la han pedido en numerosas ocasiones y de numerosas formas. "Baixant de la font del gat, una vaga general", rezaba uno de los himnos más coreados.

A la marcha ha asistido gente de todas las afiliaciones, edades, procedencias y sectores públicos. Los que más se han hecho notar han sido, sin duda, los bomberos, que al llegar al final de la manifestación se han bajado los pantalones y han posado con el trasero al aire para las cámaras. La marcha debía haber acabado en la plaza de Sant Jaume, que alberga el Palau de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona. Pero a última hora, los sindicatos convocantes han cambiado el final y han decidido cerrar la marcha en la plaza de la Catedral. Oficialmente, ello se debía a que había demasiada gente, pero fuentes sindicales han explicado que el sindicato CGT les estaba cerrando el paso en la Via Laietana.

Ha dado lo mismo. Los líderes sindicales han terminado delante de la Catedral de Barcelona leyendo el manifiesto, pero sus afiliados han pasado de largo y han ido a la plaza de Sant Jaume, que ha quedado abarrotada. Allí han tirado petardos, han encendido tracas y han gritado contra el tripartito delante de la sede del Gobierno catalán. "¡Dicen que son de izquierdas y no lo son!", han voceado los manifestantes.

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